De Guachos, Brujos y Bodhisattvas

Ver desde una óptica diferente la realidad puede arrojar nueva luz sobre hechos que se creen conocidos, e incluso aportar un nuevo paradigma a como enfrentamos lo cotidiano. En determinadas condiciones la suma, quizá matemáticamente despreciable, de seres esclarecidos pueda aportar una nueva posibilidad a lo que ya se creía perdido o conquistado.

La histriónica concepción de la futilidad de la vida humana, donde se nace, crece y eventualmente más allá de todo esfuerzo o desborde, se muere parece deshonrar la concepción espiritual de la existencia. Dentro del sistema, denominemosle educativo o de buenas costumbres si se prefiere, el ser humano debe, ante todo obedecer: estudiando, trabajando y formando una familia; el programa estándar con un poderoso sector de booteo que intenta exonerar cualquier misión que pudiera traer incorporado en su esencia la entidad que encarna, parece marchar directo a la imposición de un sistema base mecánico que se ubica en lo profundo de la psiquis; susurrando a grandes voces desde la colegiatura rosacruz, John Baines nos persuade en su libro Los Brujos Hablan:
Sostenemos que no puede haber un verdadero progreso espiritual y moral si el hombre no corta el cordón umbilical que lo une al computador central de la especie, el cual sustenta las características "bestiales." Este acontecimiento memorable, único, trascendental e irreversible, es el que se lleva a cabo en el seno de las verdaderas escuelas herméticas. Las otras, en cambio, no tocan para nada el alma animal del estudiante, limitándose a impartirle determinada enseñanza, la cual, con seguridad, será utilizada para bestializar aún más la inteligencia.
Carlos Castaneda denominaba a este sistema operativo la mente del predador; y parece muy adecuado su término; en las Transcripciones Cassiopaea se lo ha relacionado con el Complejo-R (interesante a dónde nos lleva la R): como si se tratara de un basamento exógeno, esta instalación foránea actúa como un virus colonizador, interceptando cada invocación a las system calls del sistema operativo mental, en busca de cualquier irregularidad que pudiese atentar contra su seguridad y dominio.

Todo esclarecido se habrá topado en más de una oportunidad con un comportamiento errático cuando se intenta despertar a otro, incluso aun si se está honrando su solicitud; es que es necesario medir adecuadamente la dosis de Verdad: la mínima cantidad que la mente consciente no pueda digerir será interceptada por la mente del predador e instantáneamente toda la artillería del Complejo-R se desplegará para destruirle. El profesor Tolkien solía hablar de los Montaraces, como despectivamente se los conocía en la Aldea de Bree, aunque para los ojos que sabían ver, eran Reyes en Exilio:
Los hobbits no entendieron estas palabras, pero mientras Tom hablaba tuvieron una visión, una vasta extensión de años que había quedado atrás, como una inmensa llanura sombría cruzada a grandes trancos por formas de hombres, altos y torvos, armados con espadas brillantes; y el último llevaba una estrella en la frente.
Los Guachos, como prefiere Torres o los Brujos como se anima Baines son aquellas formas torvas, tal vez deformadas en su niñez por el factor exógeno, cansadas o debilitadas por los incesantes golpes y desprecios, pero que sin embargo y por algún motivo que trasciende su entendimiento, continuan brillando con cierta luz interior; el profesor Tolkien hace decir entonces a Aragorn:
"Y no obstante nos lo agradecen menos aún que a vosotros. Los viajeros nos miran de costado y los aldeanos nos ponen motes ridículos. Trancos soy para un hombre gordo que vive a menos de una jornada de ciertos enemigos que le helarían el corazón, o devastarían la aldea, si no montáramos guardia día y noche. Sin embargo no podría ser de otro modo. Si las gentes simples están libres de preocupaciones y temor, simples serán y nosotros mantendremos el secreto para que así sea. Esta ha sido la tarea de mi pueblo, mientras los años se alargaban y el pasto crecía."
Figura tallada del coro de
de la Catedral de Auch (2)
Es indudable que el título de Bodhisattva o Shaman se logra no solamente por soportar en silencio la estoica y cínica realidad que ocupa la Humanidad en el Cosmos, sino por aprender a trabajar a través de los que detentan el poder. El reconocimiento de la misión puede ser un duro golpe que desbaste las ilusiones del programa maestro, inculcado desde la ternura de la infancia, y sobre el que se debe trabajar incesantemente para retomar el mando; según el resumen del trabajo del psiquiatra polaco Kazimierz Dąbrowski (1) sobre la Desintegración Positiva:
De acuerdo con la teoría, no se pueden alcanzar niveles superiores de desarrollo sin la desintegración de las estructuras mentales inferiores, estas estructuras inferiores tienden a ser automáticas y habituales, las estructuras superiores son cada vez más autónomas y conscientes. En niveles inferiores, especialmente la psicopatía, el intelecto simplemente es un instrumento en la búsqueda de impulsos primitivos; a niveles superiores esta es influenciada por la empatía y una jerarquía de valores. La "voluntad" progresa de una determinación biológica/ambiental a algo superior y dirigida por uno mismo.
¿Tal vez sea cierto aquello de controlar el interior y aceptar lo exterior? Sobre lo único que podemos desear dominio es sobre nuestro interior, deteniendo pasiones y sometiendo a la bestia, y logrando el Balance: reemplazar aquel sistema operativo exógeno y egótico por uno elaborado de manera consciente; la teoría de Dabrowski continúa:
Afortunadamente tenemos la habilidad de identificar niveles superiores e inferiores dentro de nosotros mismos, sublimando los niveles inferiores y escogiendo manifestar los superiores. Dabrowski llamó a esto desarrollo universal o global, siendo la identificación psicopática con los niveles inferiores un desarrollo unilateral.
El primero podría llamarse la vía del servicio a los demás, ya que está fundamentado en el altruismo, la empatía, y la comprensión hacia otros, mientras que el último se trata del epítome del servicio a sí mismo, fundamentado en el egoísmo, el narcisismo, la importancia personal y la arrogancia.
En los libros de Orfeo Angelucci se propone que los Wanderers (3) del Material Ra y Cassiopaea son aquellos seres humanos que comparten la virtud del amor al saber puro; permítasenos concluir con un breve fragmento del capítulo The Dance in a Glass, de su libro Son of the Sun:
Desde los albores de la creación del planeta Tierra sólo se han servido a sí mismos. Pero su mayor violencia en contra de ustedes mismos aún se encuentra en el futuro. ¿Qué utilidad les han prestado a otro mundo? Ni siquiera creen en la existencia de otros mundos, excepto en un tono risueño. Oh, unos pocos tienen la visión y la consciencia, cierto. Pero unos pocos en la Tierra siempre han tenido la visión sublime y verdadera. Estos pocos siempre presentes quienes, por la dinámica del amor al saber puro, han mantenido la hebra esencial viva, esperanzandos de que la Tierra entrara algún día en la luz de la perfección. ¿Qué posee la Tierra hoy, salvo el pequeño aprendizaje fundamental que se ha dado a su historia por estos pocos? 
[...] Carente de espíritu y conocimiento, el ser humano es más bestial que el animal más salvaje, y puede involucionar infinitamente a la peor bajeza, como también puede evolucionar a una esfera infinita de belleza esplendorosa.
Esa es la única finalidad, todo lo que es pretendido para vuestro planeta Tierra. Un día deberán atravesar el momento decisivo: retrocediendo otra vez hacia la destrucción, o evolucionando hacia el Cielo. No será una transición suave, pues la decisión deberá ser hecha a través del fuego del Armagedón.
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(1) Los resultados de los extensos estudios de Dabrowski son presentados en su enciclopédico Multilevelness of Emotional and Instinctive FunctionsMultinivelidad de las funciones instintivas y emocionales - (Lublin, 1996) y Personality-shaping Through Positive DisintegrationFormación de la personalidad a través de la desintegración positiva (Boston, 1967)

(2) Nótese cómo somete a la bestia y la encierra; la jaula se encuentra entre la región del corazón y la cabeza, es decir, entre el centro emocional y el mental: una buena analogía a la sublimación de los instintos.

(3) En el Material Seth, de Jane Roberts y Robert Butts, el equivalente de un Wanderer sería Los que Hablan:
Hablando de una manera general, una vez que se es uno de Los que Hablan, siempre se es uno de Los que Hablan. En algunas encarnaciones, estas capacidades pueden usarse con tanta fuerza que todos los otros aspectos de la personalidad permanecen ocultos. Otras veces las capacidades se usan tímidamente. Los que Hablan poseen una extraordinaria viveza de sentimientos y una gran proyección de sus pensamientos.
[...]Debido a la verdadera naturaleza simultánea del tiempo, por supuesto están hablando a todas vuestras eras a la vez a través de sus distintas manifestaciones. En ocasiones sirven también como mediadores y, por ejemplo, hacen que se conozcan entre sí dos encarnaciones de una misma personalidad.

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