Sobre espiritualidad y conspiranoia

Siempre que se considera una enseñanza religiosa es inmediata la relación con el plano espiritual. Tenemos variadas visiones de este plano, desde las más inocentes con San Pedro en la entrada acompañado de secretarias querubines, hasta algunas más modernas y elaboradas, como las representadas en la película Más allá de los sueños (What dreams may come) del escritor Richard Matheson también guionista de la serie televisiva La Dimensión Desconocida (Twilight Zone).

La visión de los planos superiores de Matheson coincide bastante con la del profesor Tolkien en el cuento Hoja, de Niggle: donde un pintor luego de abandonar el plano físico debido a una enfermedad deja inconclusa su obra, y es transportado eventualmente a su pintura, la cual debe completar para que otros la habiten.

De hecho, estas ideas sobre el plano espiritual no son nuevas y hay bastantes referencias en el hinduismo; experimentos más modernos sobre la temática NDE/ECM, se pueden leer en Vida Después de la Vida (Life After Life) y Visiones de la Eternidad (Glimpses of Eternity) escritos por el psiquiatra y filósofo Raymond Moody; en una entrevista comenta:
Luego de hablar con más de mil personas que han tenido estas experiencias, y haber experimentado varias veces lo desconcertante e inusual de estas visiones, me ha dado gran certidumbre que hay una vida después de la muerte. De hecho, debo confesar para ser honesto, que no tengo duda en lo absoluto, basado en lo que mis pacientes me han dicho, que han tenido una visión de lo que hay más allá.
Es aquí donde entrará la segunda materia en nuestro crisol, la visión conspirativa y paranoica de la realidad aunadas en un único término: conspiranoia. El ojo entrenado tal vez no tenga dudas de que hay algo extraño en esta realidad física que nos confina (un juego de palabras del anglosajón coffin o ataúd) a sólo percibir un acotado rango de frecuencias del espectro electromagnético. En efecto, sólo en situaciones desesperadas, muchas veces donde está en riesgo la salud del cuerpo físico, es cuando estas manifestaciones o visiones son percibidas; del libro La Senda hacia el Omega del psicólogo Kenneth Ring:
Más adelante, en otro momento de su relato, Jayne expuso un encuentro y un episodio de "telecomunicación" con uno de los "seres" que se acercaron a ella. No se trataba, según afirmó, de nadie que conociera. Y Jayne le dijo al ser:
-Sé que ha sucedido, y sé que he muerto.
Y el ser dijo:
-Sí, pero no vas a quedarte porque todavía no es tu hora.
Y yo contesté:
-Esto es tan bello, tan perfecto... ¿Y mis pecados?
-No los hay -me respondió-. Al menos no como los concebís en la Tierra. Lo único que importa aquí es lo que pienses. -¿Qué hay en tu corazón? -me preguntó luego.
Y, de algún modo, pude inmediatamente mirar en mi corazón y vi que no había en él nada más que amor. Y comprendí exactamente a qué se refería, y le dije:
-Naturalmente. -Y noté que era algo que siempre había sabido pero que, por alguna razón, había olvidado hasta el momento en que me lo había recordado. "¡Naturalmente!"
Y a continuación pregunté:
-Ya que no puedo quedarme y tengo que regresar, quisiera hacer otra pregunta. ¿Podría decirme... qué es todo esto?
Hubo risas entre los asistentes. En otras palabras, Jayne estaba pidiendo, según ella, la respuesta al "gran misterio." Y el ser me lo dijo. Y le bastó con dos o tres frases. Fue una explicación muy breve y la comprendí perfectamente. De nuevo dije, "¡naturalmente!", y de nuevo supe que era algo que siempre había sabido, pero que había olvidado. Y entonces le dije:
-¿Puedo llevar conmigo cuanto he conocido aquí? Hay muchas personas a las que querría hablar acerca de todo esto.
-Puedes llevarte la respuesta a la primer pregunta a la segunda, no serás capaz de recordarla.
Jayne, de hecho, observó tras el regreso a la vida física que así era.
-Y eso fue lo último que escuché (...) [antes de regresar]
Pareciera que nuestro cuerpo, por naturaleza o con un propósito que deberíamos analizar, suprime la conexión con los planos superiores, mostrándonos tan solo la dura y fría realidad física. Estamos, por naturaleza, atados a ver la pared de la cueva débilmente iluminada, y hasta nos es extraño preguntarnos la razón por la cual sólo vemos esto, y ni siquiera nos inquieta el por qué de los grilletes y más importante: quién los colocó. En palabras de William Burroughs:
Un paranoico es alguien que sabe un poco de lo que está sucediendo.
Es evidente que, como Andy Dufresne en The Shawshank Redemption, el dejarnos llevar por las acotadas percepciones de nuestra cárcel —y sobre todo, a las conductas innatas que nos arrastra esta mirada limitada de desesperación— nos haría perder la fe, entendida como el fuego interno, necesaria para los arduos trabajos de la liberación. Notemos que esta mirada de fe coincide con la visión conspiranoica: no hay preso que trabajará en su libertad si éste se considera ya libre o felizmente adormecido en su prisión de carne y hueso.

Andy se arrastró hacia la libertad a través de
quinientas yardas de residuos malolientes
que no puedo o no quiero imaginar...
Hemos de recordar que, como el recluso Dufresne, cada día se debe trabajar en expandir la visión de los compañeros presos —proveyéndoles los medios que les fueron negados como libros, música y enseñanza— pero cada noche debemos desvelarnos en buscar el camino particular que nos lleva hacia nuestra propia liberación, aunque esta atraviese los hedores y sustancias pútridas de la misma cárcel: es que, tal vez, toda mirada espiritual u objetiva de la realidad física debería terminar siendo conspiranoica.

2 comentarios:

Anonymous dijo...

Hola. No entiendo bien el concepto de conspiranoia, si puede ampliar el concepto.
Muy lindo lo de la fe como fuego interno necesario para atravesar el camino, y la desazon a la que a veces conduce observar la realidad de los pares... que muchas veces terminan debilitandolo a uno o haciendolo sentir impotente o hasta perderlo, porque una pregunta que en algun momento hermoso que tuve era que queria que los demas pudieran sentirlo tambien...
creo que no comparto eso de que toda mirada objetiva o espiritual deberia se conspiranoica, aunque como dije me gustaria que amplie el concepto. Gracias. Saludos

ranandîro dijo...

No entiendo bien el concepto de conspiranoia, si puede ampliar el concepto.

Quizá si vio la película The Shawshank Redemption le ayude pensar lo siguiente: ¿puede el prisionero Andy Dufresne confiar en los Guardias o en el Director de la Prisión?

Es cierto que necesitará de ellos (no menos de lo que ellos lo necesitan a él), pero no podrá confiar en ellos. Toda información que de las Autoridades provenga estará manipulada para perpetuarlos en el Poder y para continuar con el status quo carcelario.

Algo semejante podemos decir de la Humanidad y sus Autoridades: no podemos confiar en ellas. ¿Acaso los archivos de avistamientos y contactos con EBEs están disponibles y abiertos al escrutinio? Más bien todo lo contrario.

El análisis crítico de la información proveniente de cualquier fuente, su ponderación y entramado con otros buscadores es el trabajo consciente necesario.

Por eso, la imagen de Andy arrástrandose por inmundicias -la calidad detrimental de la información que los Medios y Autoridades nos brindan sobre la Realidad- es una buena analogía. No hemos de olvidar, desde ya, que sin aquellos elementos que le proveen sus amigos prisioneros (una cuerda, un libro hueco, una bolsa y un martillo) su escape hubiese sido imposible.

Gracias por comentar.