Sobre canalizaciones y espíritus hambrientos

El fenómeno de canalización es un ingrediente fundamental de la New Age, una usina de ideas para la Ufología y un área de estudio para la Parapsicología; numerosos canalizadores han ofrecido su material, en algunos casos sin editar (casos como Seth Speaks, Cosmic Awareness y Ra Material), para que los lectores elaboren sus propias conclusiones; otros, en cambio, realizan una exégesis junto a una investigación y aportes adicionales que respaldan el material (los libros de Allan Kardec sobre Espiritismo, la serie The Wave de Laura Knight-Jadczyk junto a ZetaTalk de Nancy Lieder son los ejemplos más notables).

En nuestra búsqueda, empero, no hemos encontrado oferentes que pongan en jaque -o al menos en duda- el material que ellos mismos producen, en especial cuando aparecen conflictos en las proposiciones entre las sesiones; las dificultades en estas competencias informacionales surgen cuando una respuesta discrepa total o parcialmente con otra sobre el mismo tema de una sesión previa (nótese que no estamos contando los casos en que un presagio o anuncio premonitorio no se cumple o cuando material de distintas fuentes no coinciden en un mismo tópico).

Desde un punto de vista objetivo, como el que nos proporciona la Teoría de la Información del matemático Claude Shannon,(1) cuando una fuente emite un mensaje sobre un elemento, se podría caratular como confiable cuando el valor informado en el mensaje coincide con la propiedad interrogada del elemento;(2) hemos visto algo semejante cuando hablamos sobre los experimentos del astrofísico Jacques Vallée con la visión remota. La teoría del doctor Shannon hace uso del Algebra de Boole, que utiliza técnicas algebraicas para tratar expresiones de lógica proposicional.(3) El valor de confiabilidad de la fuente podríamos resumirla en la probabilidad de certidumbre o certeza que nos informa sobre un hecho o elemento; cuanto más alta dicha probabilidad, mayor nivel de certeza. El físico teórico Arkadiusz Jadczyk postula en el prólogo de La Onda I una interesante reflexión:
En otras palabras: puede haber transmisiones del futuro hacia el pasado, pero habrá pocos "receptores," y de esos pocos, aun menos estarán apropiadamente sintonizados. E incluso aquellos que lo estén pueden estar sujetos a la "estática." Aun sin estática, aquellos receptores que puedan recibir información pura experimentarán la estática de la "incredulidad" y de la distorsión de la sociedad después del evento.

Existe también otro aspecto que caracteriza dicha transferencia de información: las probabilidades que ésta incluye se relacionan con un
evento elegido; con la elección de uno entre muchos futuros posibles.
Por supuesto, el problema al que nos enfrentamos con las canalizaciones es que no siempre podemos aplicar la experimentación para concluir sobre su valor de certidumbre (y esta es una de las razones por la cual científicamente se descartan como fuente válida); propóngase como ejemplo cualquier enunciado canalizado que pretenda informar sobre las densidades superiores;(4) para un interesante paréntesis literario invitamos este extracto del relato Revelación Mesmérica de Edgar Allan Poe cuando se le pregunta al protagonista en trance ¿Qué es Dios?:
(Después de una larga pausa, entre dientes.) Lo veo... pero es una cosa difícil de decir. (Otra larga pausa.) No es espíritu, pues existe. Tampoco es materia, como usted la entiende. Pero hay gradaciones de la materia de las que el hombre nada sabe, en que la más basta impulsa a la más sutil, la más sutil invade la más basta. La atmósfera, por ejemplo, impulsa el principio eléctrico, mientras el principio eléctrico penetra la atmósfera. Estas gradaciones de la materia crecen en tenuidad o sutileza hasta que llegamos a una materia indivisa -sin partículas-, indivisible -una-, y aquí la ley de la impulsión y de la penetración se modifica. La materia última o indivisa no sólo penetra todas las cosas, sino que las impulsa, y de esta manera es todas las cosas en sí misma. Esta materia es Dios. Lo que el hombre intenta formular con la palabra «pensamiento» es esta materia en movimiento.
Y aunque podamos relacionar la materia última o indivisa con la Gravedad, carecemos de herramientas para poder evaluar la curva de certidumbre dado que las gradaciones de la materia -la cuarta densidad y las superiores- no son perceptibles en términos humanos; al menos no durante el estado de vigilia. Pero este ejemplo nos facilita introducir otro ingrediente en nuestro análisis: la forma en que se canaliza. La canalización entendida como la traducción de información proveniente de un interlocutor exógeno se puede llevar a cabo cuando el medium se encuentra en trance hipnótico (caso del Ra Material), o bien, cuando éste se encuentra en estado de vigilia (como ocurre con Cassiopaea); en este último caso, otro elemento a considerar es que la traducción puede ser llevada a cabo por más de una persona de manera simultánea: todos los participantes ofician de medium.(5) En el libro El Canto de Sirena de los Fantasmas Hambrientos se brinda esta atractiva descripción:
Se describe el proceso de canalización como la unión de las energías mentales de los participantes. Estas energías se perciben y traducen por el Guía y por el medium respectivamente.
Joseph Fisher, autor de la obra precedente, un libro sumamente informativo para cualquier ferviente interesado en material originado por procesos de canalización, propone como reflexión final el más encumbrado acercamiento crítico a cualquier información producida por mediums. El caso de Fisher reviste de una combinación de engaños, mentiras y manipulaciones que concluyen con el suicidio del autor. Curiosamente en sus exequias se menciona un claro episodio de targetting del sistema de control similar al ocurrido con Mac Tonnies, James E. McDonald o Don Elkins:
Fisher murió el miércoles 9 de mayo de 2001, saltando de un acantilado en Elora Gorge, cerca de su ciudad natal de Fergus, Ontario, Canadá. Una variedad de problemas personales, incluyendo una creciente lista de dificultades económicas, pareció haberlo empujado al límite. En una de sus últimas comunicaciones con su editor en jefe, Patrick Huyghe, señaló que las entidades estaban atacándolo por haber escrito este libro.
Para aquellos interesados en un resumen, se trata de una investigación de varios años en que Fisher asiste a sesiones donde una paciente (6) en estado de hipnosis comienza a oficiar como medium para diferentes entidades; Fisher graba regularmente las sesiones donde las distintas "voces" que se identifican como "guías" efectúan consultas y presagios, actuando como consejeros de los participantes. Luego de una serie de imprecisiones y contradicciones, Fisher comienza a dudar y pone a prueba las afirmaciones de estas entidades; en particular, y gracias a las desgrabaciones recolecta la información sobre los relatos de las anteriores vidas de los guías y viaja a distintos países para buscar datos que convaliden sus pasadas existencias; pero después de una concienzuda búsqueda encuentra graves discrepancias y resuelve retornar para enfrentar las mentiras de los guías e intentar quitar del trance a los demás participantes.

Al confrontar los hechos contra las maquinaciones de los guías sin lograr la más mínima retractación de sus engaños, el investigador resuelve retirarse definitivamente de las sesiones mientras que los demás asistentes deciden desestimar sus advertencias, considerando a las entidades como seres sublimes que buscan lo mejor para ellos y consultándolos sobre qué camino tomar en cada situación personal; la medium ha formado a su alrededor un séquito numeroso, que como participantes de una secta, ciegos y carentes de individualidad, consideran que Fisher no había profundizado lo suficiente en sus indagaciones para coincidir con los datos provistos por los guías. Sólo mucho tiempo después, Fisher logra contactar con algunos que han abandonado frustrados las sesiones, cuando su vida o sus afectos entraron en crisis. El libro concluye con una extraña enfermedad que afecta al autor en el momento de la redacción del borrador final.

Fisher efectúa unas concluyentes reflexiones sobre los mediums y el proceso de canalización; algunas de ellas fueron plasmadas en nuestro artículo inicial sobre parásitos etéricos, haciendo cierto énfasis en intentar conocer la naturaleza, propósito y origen de estas entidades parasitarias que asolan veladamente a la humanidad; hemos elegido las dos siguientes como corolario a nuestro primer análisis:
Con el beneficio de la retrospectiva, es difícil para mí entender que los mediums y canalizadores eligen conscientemente un camino tan peculiar que, por lo común, uno evitaría. Ninguna persona en su sano juicio correría el riesgo de asociarse, por no hablar de entregarse, a otra persona o a un grupo de personas sin primero asegurarse razonablemente de su carácter e intenciones. Sin embargo, para llevar a cabo el proceso mediúmnico, es requisito enviar una invitación al otro mundo y tener la disposición de ser controlado por cualquier descarnado que se quiera expresar. Quizá existirán inteligencias superiores que serán conscientes de la receptividad del medium pero quien contesta está en resonancia con el carácter del medium. En consecuencia, lo más probable es que el medium sólo atraiga al tipo de individuo desagradable que en la vida cotidiana sería rechazado o deliberadamente evitado.
En mi caso, después de haber sido cautivado por entidades que demandan ser guardianes del "desarrollo evolutivo," es fácil de ver, en retrospectiva, que su objetivo no era el crecimiento personal, sino la subversión psíquica. Sólo después de mi desilusión desperté al hecho de que las influencias que exterminan la propia individualidad sólo pueden obstruir el crecimiento personal. El verdadero desarrollo espiritual se logra no por dependencia ni por caer en la inconsciencia. El verdadero desarrollo espiritual se ejerce en el desafío cotidiano consciente, en la exigencia de la auto-disciplina, en el esfuerzo de la voluntad y de la conciencia tanto como sea posible. Cuando todo esté dicho y hecho, habrá un acceso directo al Nirvana. Pero en esta era narcisista de gratificación instantánea y soluciones rápidas, la gran decepción de la canalización es que podamos deslizarse sin esfuerzo a la Divinidad. Todo lo que tenemos que hacer es pagar el dinero, tomar nuestros asientos y soñar sobre como descarnados amorosos nos llevan a la iluminación.
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Entre senderos que resuenan y se bifurcan

Una importante cuestión que podría estar ligeramente asociada a la tecnología psíquica es que las emociones parecen trascender el tiempo lineal; requeriremos de cierta munición pesada para marchar con algún éxito en nuestra campaña, así que comenzaremos invitando los silogismos literarios del notable Jorge Luis Borges:
La explicación es obvia: El jardín de los senderos que se bifurcan es una imagen incompleta, pero no falsa, del universo tal como lo concebía Ts'ui Pên. A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas la posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos.
Esta compleja idea de series infinitas de tiempo puede conducirnos a una inquietante presunción: la Creación como tal ya existe de forma acabada y completa, con todas sus tramas y desenlaces, y la consciencia funcionaría como un selector entre las distintas ramificaciones posibles. Si por un momento el lector se anima a atravesar el pétreo dintel de nuestro aparente desvarío,(1) apreciará una construcción infinita dimensional —si lo prefiere, en un principio de sólo tres dimensiones— en donde todas las posibilidades del plano físico, con sus subjetivos éxitos y fracasos, coexisten de manera fraternal; para explicar mejor esto, Borges introduce los conceptos de John William Dunne, autor del libro An Experiment with Time (2) donde explica su teoría sobre la naturaleza del tiempo y la consciencia que denominó “serialismo:”
Este [libro] razona que un sujeto consciente no sólo es consciente de lo que observa, sino de un sujeto A que observa y, por lo tanto, de otro sujeto B que es consciente de A y, por lo tanto, de otro sujeto C, consciente de B... No sin misterio agrega que esos innumerables sujetos íntimos no caben en las tres dimensiones del espacio, pero sí en las no menos innumerables dimensiones del tiempo.

[Dunne] postula que ya existe el porvenir, con sus vicisitudes y pormenores. Hacia el porvenir preexistente (o desde el porvenir preexistente, como Bradley prefiere) fluye el río absoluto del tiempo cósmico, o los ríos mortales de nuestras vidas. Esa traslación, ese fluir, exige como todos los movimientos un tiempo determinado; tendremos, pues, un tiempo segundo para que se traslade el primero; un tercero para que se traslade el segundo, y así hasta lo infinito.
Podríamos entender a estos otros sujetos —que no caben en el espacio tridimensional— como entidades que han trascendido el nivel de consciencia humano. De existir estas entidades de consciencia superior, gozarían no sólo de una vista más objetiva del extraño laberinto del tiempo, sino también una capacidad de selectividad no secuencial y de acceso directo (pues experimentarían la cuarta densidad con una libertad tetradimensional); y si estas entidades tuviesen una desconsideración supina o intencionalidad espuria tal vez basadas en algún oscuro provecho de los crueles bucles y callejuelas sin salida, quizá hasta promoviesen el desconcierto y el extravío por los senderos de la depravación y la degeneración humana. El físico teórico Michio Kaku propone en su libro Hyperspace: A Scientific Odyssey Through Parallel Universes, Time Warps, and the Tenth Dimension una idea semejante:
Imagine un ser capaz de caminar por las paredes. No tendría que molestarse en abrir puertas; las atravesaría directamente. [...] Su automóvil nunca quedaría cerrado accidentalmente desde adentro; podría simplemente entrar atravesando la puerta del automóvil. Imagine un ser capaz de desaparecer o reaparecer a voluntad. [...] Imagine tener la visión de Rayos-X. [...] Sería capaz de ver accidentes ocurriendo a la distancia. [...] Imagine un ser capaz de alcanzar el interior de un objeto sin necesidad de abrirlo. [...] Sería aclamado como maestro cirujano por poseer la habilidad de reparar los órganos internos de sus pacientes sin nunca realizar cortes en la piel, reduciendo así muchísimo el dolor y el riesgo de infección. [...]

Imagine lo que haría un criminal con estos poderes. Podría entrar en el banco mejor vigilado. Podría ver los objetos valiosos a través de las enormes puertas de la bóveda, llegar a ellos y sacarlos de ahí. Después podría salir caminando mientras las balas de los guardias lo atravesaran. Con estos poderes, ninguna prisión podría detener a ningún criminal. No se nos podría ocultar ningún secreto. [...] seríamos omnipotentes.

¿Qué ser podría poseer tal poder digno de un dios? Un ser de un mundo de dimensiones superiores. Por supuesto, estas dotes están más allá de la capacidad de cualquier persona tridimensional. Para nosotros, las paredes son sólidas y las rejas de una prisión son irrompibles. Al tratar de atravesar las paredes sólo terminaríamos con una nariz lastimada. Pero para un ser de cuatro dimensiones, estas hazañas serían un juego de niños.
Tenemos entonces una idea de las posibles entidades que se pasean en las invisibles densidades superiores, y esta vez, no se menosprecie, informado casi en términos esotéricos por un integrante del bando cientificista; devolvamos el báculo a Borges quien tiene algo más con que persuadirnos:
Después reflexioné que todas las cosas le suceden a uno precisamente, precisamente ahora. Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, en la tierra y el mar, y todo lo que realmente pasa me pasa a mí [...]

El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.
¿Lo creerás, Ariadna?—dijo Teseo—
El Minotauro apenas se defendió.(4)
Ahora bien, analicemos la otra cara de la moneda y veamos entonces que aquel sendero atroz debe poseer una bifurcación piadosa. ¿Cómo imponerse ese porvenir que pretendemos? (3) Si las emociones se desentienden del tiempo lineal entonces un marcado patrón emocional en el presente que resuene con el mismo patrón en aquella bifurcación del futuro es la clave; luego, si ambos concuerdan, surge un bucle de realimentación entre la situación actual y la futura que fomenta la licuefacción de ese futuro probable hasta su consolidación en el presente; en las Sesiones Cassiopaea se sostiene:
Si no hay final y tampoco hay principio, ¿qué cosa tenemos? El aquí y ahora que son también el futuro y el pasado. Todo lo que fue, es y será, sucediendo simultáneamente. Esta es la razón por la cual muy pocas personas en la tercera densidad son capaces de entender el verdadero concepto del viaje espacial, porque aun si el viajar por el espacio a través de su tercera densidad es una actividad tan imbuida de características espaciales propias de la tercera densidad como lo sería acostarse en la cama por la noche, en la comodidad de su propio hogar, la coordenada temporal es sustraída de la ecuación. Esta coordenada temporal es algo por lo que sienten tanto cariño como por su propia madre, no obstante, es la mayor ilusión que opera en su densidad. En forma repetida hemos dicho que no existe el tiempo, a pesar de lo cual, en razón de haber sido tan eficientemente programados para aceptar este concepto, no hay manera de que puedan liberarse del mismo, sin importar qué tan fuertemente lo intenten, ¿no es así? Imagínense viajando al espacio exterior. Estarían totalmente perdidos cuando se enfrentaran con la realidad de que todo es todo al mismo tiempo, ¿no lo creen?
Erróneamente se puede inferir entonces que es fácil la “creación de la propia realidad;” postulamos anteriormente que la resonancia emocional acentúa determinados escenarios en la esfera personal; pero ciertamente no es fácil y no viene sin esfuerzos concentrados de nuestra parte. En cierto modo, recibimos lo que brindamos a la vida, y sólo el sincero esfuerzo consciente provoca cambios en nuestro entorno que serán ciertamente positivos. Evitar poner empeño en ello, a través de ese malhadado instinto de rapiña humano, buscando de forma gratuita o por medio del oportunismo lo que debe obtenerse con esfuerzo, es decir, obrar sin impecabilidad, nos convierte en alimento.

Remarquemos entonces que nuestra idea de fondo no es “hacer algo específico para obtener algo específico” como se indica en la mayoría de los textos sobre Creación de la Propia Realidad: esto no se diferenciaría demasiado de un ritual: una conducta mecánica orientada a producir un cambio forzado en la naturaleza a cambio de un negociado energético; deseamos remarcar la idea de la necesidad de estar alerta de cómo la realidad externa refleja parcialmente (dado que es compartida) el paisaje interno y la fuerte necesidad de higiene emocional para mantener un sincronismo positivo sobre nuestra porción de realidad; en este sentido, Thomas Minderle nos advierte sobre las estacas del determinismo en las que se apuntala cualquier desenlace: (5)
Téngase en cuenta que la resonancia emocional sólo se ocupa de la parte sincrónica y probabilística de la vida: lo que todavía está abierto al cambio. También existe la causalidad y el lado determinista que incluye todos los efectos físicos de las causas físicas que, no importa cuánto intente curvar la probabilidad, no pueden ser anulados o deshechos.

Si usted choca su coche, y luego intenta sostener una sensación de alivio, no espere que el accidente se revierta mágicamente, porque lo hecho hecho está; en el mejor de los casos, podrá atraer una recuperación médica fácil junto a una rápida solución legal y financiera del accidente. Cualquiera que sea el futuro probable que usted intente atraer debe incorporar el presente y el pasado preexistente.

Los pensadores de la Nueva Era se equivocan cuando tratan de ignorar los problemas existentes en la actualidad y piensan que por cerrar sus mentes desaparecerá de su realidad. No es así, la ley no funciona de esa manera. Puede configurar el futuro, pero realmente no se puede cambiar el pasado.
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Parásitos etéricos (III)

Rastrear el origen del acceso de las entidades parasitarias puede llevar a oscuros pozos de sufrimiento y renegación propia durante la infancia; este aspecto poco estudiado en ufología, religión o demonología, reviste de fundamental importancia dentro de la psicología, dado que los traumas infantiles son las semillas de los trastornos en la adultez. (1)

En la actualidad pocos ufólogos han conectado los traumas psicólogicos con los procesos de abducción; quizá se deba a que en el campo ufológico impera el estudio de fenómenos de avistamientos o anomalías aéreas. La conexión con las aberraciones psíquicas durante las observaciones, llámense fenómenos de desrealización o despersonalización, fueron expuestas principalmente por el doctor Jacques Vallée quien no tardó en relacionarlas con sus estudios en parapsicología; cuando años más tarde propuso la teoría del sistema de control en su libro Dimensions (Crónicas de Otros Mundos), el Hilo de Ariadna nos conectará con los sincronismos del doctor Carl Gustav Jung.

Cualquier estudio serio sobre la obra del doctor Jung requiere mínimamente del conocimiento sobre los trabajos iniciales de la neurosis del doctor Sigmund Freud e inevitablemente —como tercero en discordia— el marginado doctor Wilhelm Reich y su energía orgón. Sin necesidad de ponernos académicos, resulta imprescindible notar que estos tres doctores de la mente hallaron una conexión entre las enfermedades psicosomáticas y los traumas infantiles; es evidente que los trastornos de ansiedad y la distorsión de la energía orgón están directamente vinculados, y si nos atreviéramos a enlazar los fenómenos poltergeist quizá estemos en la ruta de su eventual correspondencia con los hambrientos habitantes de Cuarta Densidad: una neurosis puede entenderse como el sangrado emocional de una víctima, y si hubiese predadores de nivel superior que se alimentaran de estas úlceras, ¿qué otro comportamiento que el fraguado de sincronismos negativos para aumentar los picos de miedo y ansiedad? Louis Proud en su notable libro Dark Intrusions nos informa al respecto: (2)
Claramente, los fenómenos poltergeists corresponden a los espíritus imperfectos que pertenecen a la categoría de ruidosos y bulliciosos. La mayoría —si no todas— de estas entidades responsables por la parálisis del sueño son de naturaleza detrimental.
Pero en el caso Enfield, era obvio que más de una clase de entidad estaba envuelta. Luego de la separación de sus padres, un evento que causó a la familia mucha ansiedad y stress, un grupo de entidades —quizá tanto como diez— se anexaron a Janet [la hija de 11 años del matrimonio]. Varios mediums que las visitaron, comentaron que las auras de Janet y su madre estaban teniendo pérdidas de energía, que los poltergeists usaban para manifestarse. [...] Los poltergeists son entonces “vampiros energéticos, como los son la mayoría de las entidades responsables de ataques de parálisis del sueño. No sería ilógico concluir que aquellos más abiertos a la posesión por entidades malsanas sean personas que de algún modo estén emocionalmente traumadas o sexualmente frustradas. Janet probablemente estaba sufriendo de ansiedad y depresión. Y además estaba alcanzando la edad de la pubertad, cosa que también debería de ser considerada.
Pero esta clase de ataques podría llamar la atención a más de un investigador y revelar así la clase de salvaje victimario... el ápice estratégico de Cuarta Densidad de orientación negativa intenta inteligentemente pasar desapercibido: es preferible actuar con subrepción y enfocar los esfuerzos en zonas o acontecimientos que permanezcan en las penumbras del pasado, donde jamás nos atraveríamos a iluminar y cuestionar situaciones que se encuentran emocionalmente ligadas a nuestros afectos infantiles. La antorcha que llevaría luz a las sombrías y abandonadas habitaciones del niño traumatizado sería portada por la psiquiatra Alice Miller, de quien nos hemos referido en varias oportunidades, en especial cuando intentamos hilvanar por qué la humanidad encuentra satisfactorio obedecer ciegamente o plegarse en movimientos sociales, políticos o religiosos que debiliten su ya limitada libertad; Miller comenta en El Drama del Niño Dotado:
Muchas personas conservan durante toda su vida este sentimiento de culpa, esta sensación opresiva de no haber satisfecho las expectativas de sus padres. Es más fuerte que cualquier intento por explicar, desde una perspectiva intelectual, que la tarea de un niño no puede consistir en satisfacer las necesidades de sus padres. No hay argumento capaz de contrarrestar estos sentimientos de culpa, pues tuvieron su origen en una etapa muy temprana y de ella recaban su intensidad y contumacia. Sólo en una terapia reveladora podrán ir disolviéndose lentamente.
La mayor de las heridas —no haber sido amado por lo que uno era— no puede curarse sin el trabajo del duelo. Puede ser negada con más o menos éxito (como por ejemplo en la grandiosidad y la depresión), o reabierta constantemente en la compulsión a la repetición. Encontramos esta última posibilidad en la neurosis obsesiva y en la perversión. Las reacciones de desprecio de los padres ante el comportamiento del niño permanecen registradas en él y almacenadas en su cuerpo como recuerdos inconscientes.
Analicemos fríamente lo siguiente: ¿qué paciente puede sanar si no se reconoce enfermo? Cuando hablamos de la enfermedad del Wetiko descrita por Paul Levi, del arquetipo del vampiro estudiada por la psicóloga Barbara Hort, o cuando nos referimos a los arcontes denunciados como los reconfiguradores de la humanidad en los Textos Gnósticos, estuvimos exponiendo el flagelo de los parásitos etéricos o envolturas exógenas desde diferentes perspectivas: una plaga silenciosa que parasita los espacios mentales y de la que lamentablemente nos hemos acostumbrado, aunque su presencia nos resulta aun invisible: un Síndrome de Estocolmo que ha nacido en los albores de nuestra existencia, donde la presión moral nos ha hecho doblegarnos frente al agresor. La doctora Miller prosigue en Salvar tu Vida: la Superación del Maltrato en la Infancia:
Para el niño pequeño sus padres son como dioses todopoderosos, omniscientes y bondadosos. Siempre. Cuando vive experiencias que contradicen esta imagen, cuando el padre bondadoso le grita o le pega, el niño intenta «explicar» los motivos culpándose a sí mismo para salvaguardar la integridad de esos dioses que necesita para sobrevivir. Este empeño infantil se corresponde con la actitud de muchas corrientes religiosas y filosóficas que se esfuerzan también por conservar esta imagen infantil de Dios.
¿Por qué el buen Dios sacrificó a su hijo y permitió que lo crucificaran? Para redimirnos de nuestros pecados. ¿Por qué nos prohíbe la capacidad de comprender inmediatamente después de crearnos (de nuestro nacimiento), antes de que la persona «peque»? Con seguridad por nuestro bien. No necesitamos entender sus razonamientos porque creemos en su amor. ¿Por qué permite que haya guerras, maltrato infantil y absurdos asesinatos si siendo todopoderoso seguro que podría ayudarnos? Porque somos malvados y no merecemos nada mejor. Uno podría continuar y escribir con estas un lindo librito para niños. Pero no tiene nada que ver con la realidad de un adulto capaz de sentir y que no necesita en su vida estas contradicciones tan evidentes.
¿Adónde pretendemos llegar? Un parásito requiere del debilitamiento de las barreras que naturalmente protegen de la agresión a fin de colonizar al huésped; en nuestro estudio previo sobre el FRV (la frecuencia de resonancia del alma), vimos que un balanceado FRV conlleva una personalidad afable e impasible centrada en la objetividad, pero agresiones crónicas durante el desarrollo temprano, cuando el infante es coercitivamente adoctrinado por sus padres o tutores, lleva al debilitamiento o total nulificación de las barreras de defensa: un ataque deliberado o una negligencia encubierta del núcleo parental hacia el infante arrastra al FRV a las zonas de miedo y pavor; finalmente, las semillas de la humillación y carencia de amor propio se siembran cuando la sombra de la moral culpógena es caracterizada en psicopáticos delineamientos religiosos como el honrar al agresor: el Antiguo Testamento Bíblico ha sostenido en la sociedad occidental durante milenios el sometimiento al victimario:
«Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar» (Exodo 20, 12)
Observemos que este desdeñable adoctrinamiento perpetúa el abuso como herencia familiar: los hijos hoy traumatizados serán los victimarios padres del mañana, pero existe también el otro lado de la moneda, y es que a pesar de encontrarse en la edad adulta, el individuo de una forma u otra seguirá infligiéndose el material traumático mientras no tenga la voluntad de empatizar con estos fantasmas del pasado; el resultado de este ciclo urobórico será entonces el destilado de emociones detrimentales que, con lentitud pero de manera persistente a lo largo de toda su existencia, nutrirá a las entidades negativas de Cuarta Densidad; pero el opresivo aleccionamiento parental ofrecerá a través del bajo FRV lo que informáticamente se conoce como back-door o puerta trasera: una secuencia programada ad-hoc para evitar las medidas psíquicas de seguridad y acceder así al núcleo del sistema mental.(3) ¿Acaso es posible abducir a un individuo que manifieste un alto y vasto FRV? Un individuo que no se somete al agresor, que se conoce a sí mismo y se encuentra atento de su entorno posee una formidable defensa psíquica; en las sesiones de Cosmic Awareness se nos refuerza este punto de vista:
Los Aliens promueven la idea que se piense en ellos como dioses, como salvadores o como autoridades a las que se debe obedecer sin voluntad propia. Y esto se extiende a las víctimas que eligen abducir: ellos prefieren a los sumisos, sobre todo a los que ceden su voluntad ya sea por miedo, por devoción o por un desviado aprecio que se asemeja a la autoridad paternal; los Aliens desprecian a aquellos que ven objetivamente lo que son; es muy difícil que ellos abduzcan a una entidad que es objetiva, que le es hostil, sabiendo que su Conocimiento le fortalece interiormente. Por eso, la docilidad y mansedumbre fue tan fomentada en las religiones teocráticas.
El bajo FRV conduce a una
mente mecánica y manipulable
¿Observar la situación desde una perspectiva superior tal vez nos permita una visión objetiva? Un espíritu errante acude a la llamada de la humanidad en las orillas de un profundo cambio de consciencia; para ello, necesita encarnar en una familia, y debe beber las aguas del olvido de Leteo; de las posibles opciones restringidas que se le brinden, quizá se someta a aquellas que le conduzcan a un desasosiego y alienación, tal vez para evitar quedarse dormido e ingresar en el ciclo de las encarnaciones de Tercera Densidad. Pero el desbalance que se origina en una elección en contra de sí mismo tiene repercusiones que son inmediatamente aprovechadas por la jerarquía nefasta. Si la ufología se pudiese entender como la protociencia que estudia la liberación del alma de la mecanicidad a la que se ha confinado a la humanidad, podríamos reconocer aquella famosa frase: “sólo la Verdad os hará Libres” o también “sólo impedirá ver la verdadera Luz dejar fuera a la Oscuridad.”

Permítasenos concluir con una cita de un borrador en progreso sobre La Tecnología Confrontando al Reino Etérico (4) que aúna el pensamiento rosacruz de Rudolf Steiner y las corrientes cristiano-escatológicas:
Es nuestro egoísmo que imagina que somos buenos y que el mal está “allá afuera,” por lo que seremos los elegidos para la buena vida gratificante siguiente. No: sería muy perjudicial cualquier tecnología que hiciese que nuestras vidas fuesen prósperas y sencillas, mientras que nos situemos en una actitud cómoda y pasiva.
La misión más profunda de la humanidad consiste en descubrir activamente la verdadera Libertad y la esencia del Amor. Para lograr eso, somos una mezcla de los Cielos y la Tierra, de la Luz y la Oscuridad, donde tenemos que entender estas diferencias y, finalmente, tomar decisiones conscientes. Debido a que somos esta mezcla destinada por Dios, debemos permanecer en equilibrio mientras nuestra conciencia penetra en la sub-naturaleza [cuarta densidad de orientación pasiva] hasta lograr elevarse hacia la super-naturaleza [cuarta densidad de orientación activa].
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