El sistema de control en la cultura popular (II)

Quizá Mensajero de la Oscuridad (en el original The Mothman Prophecies) se trate de la película más lograda sobre el sistema de control, el factor exógeno y la manipulación emocional. Basada en el libro homónimo del prestigioso autor forteano John Keel, escrita y dirigida por Mark Pellington y estrenada en el año 2002, describe los hechos ocurridos en Point Pleasant, un pueblito de Virginia en norteamérica, donde ocurren una serie de anomalías que concluyen en la caída del puente Silver Bridge sobre el río Ohio.

La película sin embargo, añade una serie de hebras adicionales al relato del libro, anteponiendo un suceso de alta emotividad debido a la pérdida de la esposa del protagonista; relacionado con esto, hay un extraño accidente donde se topan con Mothman; el diálogo de John Klein es más que elocuente al descubrir un deliberado ataque hiperdimensional:
Un día simplemente estás manejando tu auto... y el universo... apunta hacia ti y dice... "Con que allí están, una pareja feliz. Los estaba buscando. Los estaba buscando"
Pero para el ojo entrenado, esta criatura aparece incluso antes de este suceso funesto, de forma encubierta como un pulso eléctrico o una anomalía en la línea telefónica, un giro del director para adelantarse a la escena central de la película.

Años después de la tragedia, una imagen proyectada en múltiples televisores (quizá en un guiño a la gnóstica película Matrix) nos sorprende en una clara descripción ponerológica de la democracia:
Pienso que los partidos se están demonizando entre sí. Están proyectando nuestro miedo y ansiedad personal... en el escenario nacional. A la gente eso no le gusta. La gente está verdaderamente insatisfecha hoy. Son dóciles porque no ven ninguna posibilidad de cambio.
El hilo de esta escena nos lleva a un viaje solitario en automóvil que debe realizar el protagonista para entrevistar a políticos en campaña: y es aquí donde aparece el factor exógeno en un claro caso de abducción física (cuando el automóvil se queda en los límites de Point Pleasant, se puede ver las señales en los cielos y escuchar un prolongado ruido similar a un despegue). Esto explica como John Klein (y su auto) han recorrido en sólo un par de horas 800 kilómetros... es curioso también el detalle de la hora del suceso: cercano a las 3 de la madrugada, una hora que es reconocida en los tratados de demonología como la antítesis de la luz; puede que esto resuene con un pasaje del libro Alta Extrañeza de Knight-Jadczyk y Koehli:
Pat dijo que esa era la parte más extraña, ¡ya que no podía recordarlo! Luego de haber visto la luz y de sentir la parálisis, lo siguiente que recordaba era estar sentada en frente de un semáforo ochenta o noventa kilómetros más adelante en la ruta. No se acordaba de haber salido de la autopista principal y su hijo se había cortado el dedo con una lata de galletas que estaba tratando de abrir, estaba sangrando. Ella regresó en sí diciendo: "Hay una toalla en el asiento trasero". Para su mayor consternación, llegó a casa más tarde de lo normal, pero a pesar de ello, aún le quedaba un tanque casi lleno de gasolina.
A medida que la trama se desarrolla, hay detalles sutiles que no deberían pasar desapercibidos: las imágenes mostradas en los espejos no siempre devuelven el reflejo del protagonista (¿tal vez una alusión a Through the Looking-Glass, and What Alice Found There?), los diferentes métodos que usa Indrid Cold para profetizar y comunicarse, las interpretaciones sobre las apariciones y abducciones por entidades exógenas (cuando Lucy hace mención a la altura y los hipnóticos ojos de una entidad, el recuento que hace la pareja al ser sorprendida en su automóvil y en la descripción que hace Gordon de su interlocutor).

Por supuesto la escena central de la película es el cuidado diálogo entre John Klein e Indrid Cold (*); reforzado aun más por la brillante analogía que efectúa el personaje Alexander Leek sobre las densidades u órdenes de consciencia:
Si hubiese un choque a diez cuadras de aquí, aquel limpiador de ventanas probablemente lo vería. Pero no significa que el sea Dios, o incluso más inteligente que nosotros. Pero desde su posición, el puede ver el camino con mejor perspectiva.
La trama también toca temas de obsesión (posiblemente un samskara debido a la pérdida y trajín emocional de John), e igualmente demuestra el enorme control que puede manifestar los arcontes en la manipulación de la realidad humana, a través de teléfonos, comunicaciones y equipos eléctricos cuando se los desafía o tienen una agenda que completar.

Como curiosidad, después de Poltergeist, esta película sustenta el nefasto record de "película maldita", con al parecer, una gran cantidad de gente relacionada fallecida al poco tiempo de su estreno... es notable la enfermedad fulminante de la esposa del director, Jennifer Barrett-Pellington quien muere en el año 2004. La frase gnóstica de Leek cobra sentido: No se nos permite saber.

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(*) Hay quienes suponen que el diálogo jamás existe y sólo ocurre en la mente de John, sin embargo el Director ha dejado pistas importantes: primero existe una grabación pero además, cuando analizan la cinta, el técnico indica que la voz parece no provenir de cuerdas vocales humanas; más importante aun es lo que vemos en la escena cuando Connie corre bajo la nieve a la casa de Gordon, quien la atiende transpirado y con ropa muy liviana a pesar de la baja temperatura; es más, si se mira con detenimiento la escena, se descubre un ventilador de techo encendido: tal vez una alusión a que Gordon se encontraba en trance, canalizando al teléfono a Indrid Cold.

Para quienes deseen conocer más sobre el libro y su autor, aquí hay un elaborado ensayo: Notes on The Mothman Prophecy by John Keel; y una curiosa asociación entre Pazuzu y Mothman.

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