La sapiencia de lo ignorado y el reconocimiento de las debilidades

No es un secreto que el Universo ama el balance y la optimización; podríamos llegar a sospechar de lo dicho estando confinados en nuestra subjetiva realidad humana, aquí en la Tierra, la que Gurdjieff apodaba la Siberia Cósmica, pues nos vemos rodeados de consumismo y holgazanería; sin embargo, las Potestades Creadoras admiten por una razón la destrucción y esta es, por la Sabiduría a la que nos conduce si optamos por comprender.

¿A qué nos referimos? Desde una visión más amplia y objetiva, nuestra realidad resulta ser sólo el piso inferior donde se cuece el destilado emocional humano, alimento de entidades parasitarias cuyo único objetivo es la perpetuación en el poder. En esta realidad entrópica, se nos condiciona desde la tierna infancia para desfigurar la cara del prójimo, o la propia, al avanzar los escalones del estratificado ziggurat social, asumiendo como natural el servicio a sí mismo y anquilosando nuestra evolución hacia los planos espirituales.

El instructor en astronomía y analista en ufología Val Germann ha hilvanado una interesante hipótesis sobre la presencia alienígena en la Tierra, que la detalla en nueve puntos:
  1. hay una inteligencia que opera en el planeta, desconocida para la gran mayoría de seres humanos;
  2. esta inteligencia conduce "operaciones" a un nivel de enorme escala, a través de tecnología de un poder descomunal combinado con soporte de recursos locales;
  3. existen seres humanos que cooperan en la campaña de estos "aliens;" algunos, sospechamos, lo hacen por convicción, otros por ganancias, y tal vez otros porque no tienen alternativa; la élite gobernante (económica, cultural y militar) está envuelta en el programa, cuya existencia y objetivos es un secreto mortal;
  4. la civilización occidental está basada en una relación "predatoria" con el resto del planeta; la élite gobernante establece las regulaciones para las interrelaciones de la gran masa de seres humanos, estas regulaciones no consideran su bienestar último, sino que están encaminadas en fomentar cierto condicionamiento social para que los "aliens" preden a la humanidad de formas no reveladas; 
  5. existe la posibilidad que estos "aliens" o "super predadores" hayan creado el vehículo físico de los humanos, con sus características predatorias, a su imagen y semejanza, por así decir; en este caso, los "aliens" serían los dueños del "ganado humano" y la élite gobernante sus "guardianes locales;" hemos de considerar que humanamente vemos de manera natural el aprovechamiento de los recursos del planeta como su fauna y flora; ¿qué habría de diferente si un nivel superior tuviera la misma conducta sobre la humanidad?
  6. existe la posibilidad que la actual humanidad sólo esté acondicionando el planeta para una nueva humanidad; esta preparación culminará en cambios climáticos que beneficiará a la nueva humanidad pero terminará por eliminar a la actual;
  7. estos seres no son todo poderosos: requieren de la subrepción y el secreto para lograr su trabajo; en cierta forma, nuestra ignorancia del fenómeno es su principal herramienta para obtener nuestra asistencia pasiva;
  8. el mejor mecanismo con el que cuenta la humanidad es la información; por supuesto, todo acto informativo tendrá un control de daños que culminará con montañas de desinformación;
  9. si esta hipótesis es correcta, los "platillos voladores" son tan sólo la punta del iceberg, manteniendo nuestra atención en "los cielos" cuando en realidad, correspondería atender el trasfondo político y social.
Con los estertores finales del vehículo físico, los psicopompos -los encargados de nivel superior (1) para reciclar en nuevos cuerpos nuestras alquitranadas almas de corazas corticales- nos devuelven al juego para una nueva ronda, ubicándonos en las coordenadas del espacio-tiempo histórico, de forma que profiten las mejores ganancias emocionales; por eso tal vez se diga que se nos coloca en la situación óptima para aprender, ya que el sufrimiento es un arcano cincelador de sabios.

Sólo aquellas almas que han comprendido las reglas del juego, tratando de respetarlas al orientarse al servicio al prójimo o han sobrepasado de manera consciente las medidas de un pasivo servicio egótico, son descartadas como alimento por no cumplir con las expectativas calóricas deseadas por el ingenioso pastor, o para poder engrosar las filas de aquellos que fermentan el caldo aurífero de la humanidad. Aunque sólo la vía de servicio al prójimo exonera al alma del plano Entrópico permitiéndole retornar al Creativo; de las transcripciones de Cosmic Awareness (79-25):
Las fuerzas de Celestria y las fuerzas del Hades no están compitiendo una contra otra sobre el alma humana; más bien tienen un acuerdo: aquellas que estén una vibración más elevada (quienes buscan que no se les dé todo lo que gratificaría sus deseos y codicias personales, aquellos que se orienten en servir a otros) son las cosechadas para ingresar en los reinos superiores conocidos como Celestria [plano Espiritual]. 
En cambio, aquellas almas que buscan preservarse ellos mismos a toda costa, al precio de involucrar el daño a otros, aquellas que buscan la seguridad y comodidad y prefieren volverse esclavos de la autoridad con el fin de sobrevivir, éstas son las entidades que cosecha la oscuridad, y se convertirán en ciudadanos del rango vibratorio del reino del Hades [plano Etérico o bajo Astral].
No obstante, desde el plano Creativo queda abierta la invitación para reingresar al Entrópico, ayudando a otros a reorientarse y a trabajar sobre la propia impecabilidad. Pero cuando esto ocurre, la interferencia exógena es implacable; los que vuelven a ayudar son identificados antes de poder poner un pie en el escarpín.

No hemos de olvidar que los pastores cuidan su fuente alimenticia con recelo y no permitirán que la certidumbre bañe la conciencia humana. ¿Cuántos sembradíos se perderían si la Humanidad reconociera masivamente la realidad de su esclavitud? ¿Cuántos escaparían del Cerco del Mago Astuto si trabajaran activamente en la limpieza de su psiquis? ¿Dónde encontrarían anfitrión los córtices parasitarios que anidan en las mentes debilitadas y sumisas?

El lento método de la evolución natural consiste en la sapiencia de lo ignorado y el reconocimiento de las propias debilidades.

¿Pero cuál es la raiz que subyace en la ignorancia? De la esencia predatoria de la Humanidad surgen dos caminos: aquel que acentúa los pulsos egóticos o crecimiento lateral que concluye en la psicopatía, o aquel que busca el Balance o crecimiento global. Quizá por ello, Olin Levi Warner esculpió a La Verdad sosteniendo en su mano izquierda una serpiente, y en la derecha un espejo, pues es la introspección y el reflexivo trabajo interior el que nos lleva a depurar las conductas del cerebro reptil.

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La expansión de la conciencia

¿Qué ocurriría si lográsemos vernos como una serie de robots obedientes, ejecutando ciegamente una serie de programas de dudosa autoría? ¿Existiría alguna posibilidad de vislumbrar el confinamiento en el que habitamos con las desviadas herramientas perceptivas de nuestro cuerpo? Pareciera poco probable si el diseño de nuestro organismo hubiese sido modificado con el fin de cegarnos a realidades más sutiles: del libro Teovnilogía del prestigioso Salvador Freixedo:
Los conspiranoicos nos acercamos con audacia a los límites del mundo tridimensional en que vivimos y nos asomamos a otros niveles de realidad, porque sabemos que la información que nos dan nuestros sentidos es enormemente limitada si la comparamos con las posibles infinitas formas de vida del Universo.
Robert Teske en su recopilación de tres volúmenes sobre un espeso material ufológico, expone una realidad conspiranoica de la que no se emerge indemne. Para aquellos interesados en una sinopsis, tan sólo diremos que las piezas encajan con facilidad en el rompecabezas de una realidad hiperdimensional, donde las sectas bávaras y el gobierno encubierto (formado por las agencias de seguridad, investigación y milicia) mantienen objetivos comunes con una raza criptoterrestre —que habita en lo que equivocadamente entenderíamos como regiones físicas subterráneas, cuando en realidad estarían en una densidad dual— a fin de establecer un gobierno único mundial (New World Order).

Hemos hablado anteriormente sobre las sectas, habiendo estudiado a fondo sus procedimientos de reclutamiento, la sutil mezcla de verdades en un cóctel devocional y ritual, junto al velado ziggurat que fermentan las jerarquías Masónicas y Rosacruces en aparente batalla —según leemos del iniciado Paul Koch— contra el anquilosamiento teócrata Jesuítico y los punitivos Iluminati; aunque en el fondo elucidamos que todas estas sectas son manipuladas en última instancia por el sistema de control hiperdimensional, gracias a la continua cesión de libre albedrío durante las reuniones ceremoniales y los rituales grupales.

Por otro lado, fue la doctora Karla Turner la primer académica que sostuvo en sus libros la posibilidad de operativos militares de secuestro y tortura de civiles en manos de Black-Ops, donde se involucraba a ciertas agencias de gobierno con un claro proceder despótico. Y no hemos de olvidar que los primeros libros Matrix de Valdemar Valerian, contenían varios artículos de un esclarecido Michael Topper, quien coincidía en una visión semejante, donde se develaba que la componente hiperdimensional poseía lo que podría etiquetarse como tecnología psíquica: herramientas avanzadas para secuestrar almas, implantar compañeros indeseables en el subconciente, técnicas para reprogramación de patrones mentales y un interés macabro en la explotación emocional del ser humano. Años más tarde, durante 1995, estos libros serían estudiados por Laura Knight-Jadczyk quien de manera independiente recibía sugerencias superluminales para que profundizara en estos temas; y una interesante frase proviniente de estas canalizaciones que hará a más de uno pensar:  
Ustedes viven en un universo “material,” desde su perspectiva. Pero hay un universo de energía que lo acompaña que, en gran medida, son incapaces de percibir hasta el momento.
¿Es conveniente entonces continuar con este esquema humano de intentar ver una realidad hiperdimensional, quizá ultraterrestre y cripoterrestre, o conviene atreverse a sugerir una panorámica más clara, elevando un tanto nuestra visión hacia una realidad más objetiva? ¿Acaso si un pez lograra comprender la naturaleza del anzuelo, mordería la carnada con descuidado ímpetu por una comida aparentemente fácil? Tal vez la visión conspiranoica de tecnologías que nos parecen en principio disparatadas, o la posibilidad de Enanos y Orcos tolkinianos —o si se prefiere: Grises y Reptoides magonianos— que habitan en salas infernales custodiadas por bases militares (no con el fin de proteger a la humanidad, al contrario: para que no escapen los que allí secuestren), podría verse diferente si nuestra realidad de tercera densidad fuese tan sólo una pequeña isla o colonia dentro de una vasta realidad de más dimensiones en una densidad superior.

Fibrado de Hopf, esfera tridimensional
interpretada desde cuatro dimensiones
Obsérvese que la esfera terrestre vista desde un sistema de cuatro ejes ortogonales perdería su volumen; ¿acaso estaremos percibiendo erróneamente la realidad tridimensional, confundiendo las sombras platónicas proyectadas desde una realidad más compleja? ¿Si las bases subterráneas fuesen el guardado ingreso a las galerías intraterrestres del Reino de Agartha, que efectivamente sería parte del plano etérico o cuarta densidad, estaríamos sosteniendo que el Gran Arquitecto o Rey del Mundo no sería un ilustre y bondadoso monarca, sino aquella entidad destructiva que tira de los piolines de las marionetas demoníacas y humanas?

El capítulo XIX del libro The Dulce Protocol intenta responder la inquietud de quién controla la mente colectiva reptoide:
Uno de los blancos al que fue dirigido Mr. Brown en su entrenamiento de RV [Remote Viewing o Visión Remota] fue la mente colectiva de los aliens Grises, más específicamente fue instruido en buscar el centro de control definitivo de donde emanaban las ordenes colectivas.

Luego de algunos fracasos iniciales, Brown se encontró en un área donde divisó varios Grises trabajando, aunque ignorando donde se encontraba en realidad. Intentó entonces “perseguir” el flujo de pensamientos que los controlaba, y se encontró que era abolutamente masivo, teniendo la sensación de ser algo sin límites, y casi de naturaleza universal. Sin embargo, detectó una especie de centro, una especie de “latido” de esta masiva matriz colectiva como una hebra permanente de información parecía fluir.

Notó entonces una inusual entidad sutil que parecía estar dirigiendo las actividades de los Grises que observaba, y que en realidad estos Grises eran sondas que la entidad encarnaba con el aparente objetivo de manipular la realidad física.

Brown fue instruido en localizar otras entidades sutiles que en apariencia controlaran otros Grises, y entonces se encontró en un área donde varias de estas entidades parafísicas perseguían diferentes actividades, como si de una estación central se tratase.
Si bien no pudo distinguir exactamente donde se encontraba, a medida que se internaba en este Centro de Control podía notar la rigidez de la atmósfera y el absoluto control militar. Llegó entonces a lo que consideró como el centro de gobierno de las actividades de las entidades sutiles, y allí había un área donde un “Consejo de 10” entidades de muy alto nivel estaba congregado. Estas parecían ser las entidades encargadas de toda la operación. El nivel de seguridad y lo cerrado de la atmósfera era inquietante.

Fue entonces cuando percibió al Líder Supremo del “Consejo de 10,” pero en ese momento Brown fue expulsado y volvió a duras penas a su cuerpo que permaneció en trance durante un tiempo en el que le pareció que esa entidad lo había seguido. Por unos segundos la entidad exploró el campo físico donde el se encontraba y luego desestimó al intruso viéndolo como un gusano en el fango.

Pero antes de la expulsión, Brown tuvo la oportunidad de inspeccionar por un breve momento cómo era la entidad. Si bien era extremadamente poderosa, tenía una personalidad retorcida y llena de oscuridad. En apariencia esta entidad había entrado en conflicto con otra fuerza a la que veía como una enemiga. Brown percibió que esta entidad tenía un severo problema de autoestima, a pesar de su increíble poder, y debido a esto, tenía una imperiosa necesidad de ser adorado por otros.
La Tierra vista de forma plana
y bajo ella un mundo reptoide
Permítasenos reflexionar alzados sobre hombros de luminarias gnósticas: una legión de psicópatas decide seguir a un demiurgo trastornado, emancipándose de una realidad creativa (o de quinta densidad); en este nuevo plano (de cuarta densidad) crean su realidad a gusto, pero a diferencia del anterior requieren de una fuente incesante de energía pues es el precio de encarnar en planos más densos que el espiritual; para ello, diseñan robots o cuerpos aun más densos que les proporcionen a través de su supervivencia y destrucción, flujos continuos de energía emocional negativa.

Y sin embargo, esta actividad requiere ser supervisada y optimizada; no vaya a ser que ocurra una insurrección gnóstica en la granja humana. Para ello, disponen de grupos sectarios con los que se pacta poder a cambio de devoción y un vedado cercenamiento del libre albedrío, convirtiéndoles en títeres sumisos de las oscuras manos demoníacas.

La escisión de realidades

Nos encontramos en el umbral del cruce de dos realidades; entendemos que sólo será posible una transición fluida teniendo un imparcial conocimiento de la que habitamos y una noción de la realidad a la que nos dirigimos. Quienes comprendan que la realidad en la que nos encontramos atascados -por no decir esclavizados o confinados- es cíclica, sabrán que cuando los indicadores cósmicos marcan un giro completo, el sistema se reinicia, generalmente con unas apocalípticas y sepulcrales campanadas finales.

Sin embargo, para el oído entrenado esto no será otra cosa que la señal de largada, marcado por el tintineo de cadenas que se rompen. ¿Pero, realmente conocemos la realidad en la que nos encontramos? El prestigioso Juan G. Atienza en su libro La Gran Manipulación Cósmica, nos comenta:
Esa realidad [exógena] nos está manipulando desde unas coordenadas -¿[hiper]dimensionales tal vez?- que normalmente somos incapaces no sólo de alcanzar, sino hasta de entender. Pero su juego es, a determinados niveles, exactamente igual al que ejercen sobre nosotros las entidades manipuladoras de nuestro propio mundo, hasta el punto de que pocas veces llegamos a identificar la naturaleza de esa radical dependencia y nos es totalmente imposible distinguir sus límites, precisamente porque, tan a menudo, la pequeña manipulación de nuestro entorno ejerce sobre nosotros trata de apoyarse -con un conocimiento intuitivo más o menos real del problema- en las manifestaciones que, con la apariencia de prodigios inexplicables, surgen ante nosotros rompiendo, incluso violentamente, los esquemas de nuestra lógica de andar por casa.
Aquello de lo que debemos percatarnos es que nuestra realidad humana está viciada por la subjetividad, la manipulación y, para no ser menos, en el engrandecimiento del ego. Parafraseando al escritor germano-español Andreas Faber-Kaiser, el muñeco humano suele comprar como verdad aquella campana que suena más fuerte o más veces. Bob Altemeyer, psicólogo canadiense que en su libro The Authoritarians (Los Autoritarios) concuerda en que un segmento muy amplio de la sociedad posee tendencias genéticas de obedecer a la autoridad sin jamás cuestionarla; en Comets and the Horns of Moses (Cometas y los Cuernos de Moisés) se lo cita brevemente:
La idea básica es que el cerebro tiende a protegerse del stress y siempre busca conservar la energía. Es más, cuando el cerebro aprende a temprana edad cómo callar sensaciones desagradables y crear una "visión alternativa" de las cosas, usualmente de una forma negligente, establece así un patrón de comportamiento que luego se perpetúa pues alivia el stress. [...]
La configuración del cerebro humano es la de buscar las causas de los efectos; esto fue una adaptación evolutiva dado que un ser que puede leer los signos del ambiente de manera correcta y anticipar eventos futuros que pueden resultar fatales, sobrevive. [...]
Los seres humanos son capaces de recordar los errores del pasado y, junto a la habilidad de reconocer patrones, predecir qué puede salir mal en el futuro; pero también pueden predecir su propia muerte; y estando sometidos a encontrar una solución, una respuesta defensiva y al mismo tiempo conservadora de energía, surge entonces la creencia religiosa como el camino con menor resistencia. Por otro lado el escepticismo, el encarar las verdades y los hechos dolorosos de la realidad, requiere de esfuerzo y produce dolor mental.
Compárese La Cabaña del Terror
con el Manuscrito Hefferlin
Nos hallamos entonces en la disyuntiva mental de tomar el camino fácil y creer, sometiendo nuestro discernimiento a las autoridades políticas o religiosas -ya sean de tercera o cuarta densidad- o encarar el camino hacia la Verdad. Si optamos entonces por Ad astra per aspera, y comenzamos a vislumbrar que los cuentos medievales sobre Infiernos dantescos, los extraños relatos del inframundo de Richard Shaver o las leyendas mesoamericanas del Xibalbá maya, frente a los artículos ufológicos que exponen la Base Militar de Dulce pueden tener un patrón común con aquella realidad lovecraftiana que intentamos exponer, ¿acaso alguien recuerde la película Cabin in the Woods?

Es que no nos cabe duda en afirmar que el cruce de realidades existe y es natural, y que lo artificial es el encierro en el que nos encontramos habituados. ¿No hemos hablado de manera esclarecida sobre el conflicto que subyace en la oscuridad de nuestra mente promovido por las entidades parasitarias?

Tal vez, la dinámica de lo que esté por ocurrir posea sus raíces en el nuevo paradigma del Universo Plásmico, donde el desbalance en la mecánica interna de un sistema impone una compensación externa provista por el sistema superior que contiene al primero; quizá desde la visión antropocéntrica, esto tenga dos componentes en retroalimentación:
  • por un lado el nivel de polarización: (1) si consideramos que el sistema interno se encuentra en desbalance (motivado por la subjetividad, la patocracia, el desenfreno, etc.), la compensación externa actuará como una onda energética contraria, en busca del equilibrio; bajo la influencia de esta Onda, los individuos sensitivos comenzarán a alejarse de aquellos que no lo son, lo que culminaría en una clase de catalizador para una escisión de realidades, formada por masas de individuos que necesitarán de diferentes destinos colectivos (aquellos que volverán a reencarnar en la realidad grosera de la tercera densidad y los que evolucionen a las experiencias en la cuarta); en sus escritos sobre Principios de Evolución Espiritual, Thomas Minderle lo explica con elegancia académica:
Hay un experimento científico donde la arena y la tierra son mezcladas y puestas en una hoja de hule. Cuando por medio del sonido la hoja comienza a vibrar, la mezcla se separa en dos montones de arena y de tierra. Esto se debe a que la tierra tiene consistencia más fina que la gruesa arena y por lo tanto poseen diferente frecuencia de resonancia. Cuando se aplica una fuente sonora, cada sustancia responde de manera diferente y por lo tanto comienzan a separarse.
  • por otro, el catastrofismo entendido como un reset planetario para balancear de manera natural el desenfreno de la creciente mecanización de la humanidad y la patocracia de su élite gobernante: no desentendamos que la polarización negativa a través de la ponerización de la sociedad, posee repercusiones cósmicas; Laura Knight-Jadczyk continúa en el segundo tomo de la Historia Secreta del Mundo:
Al final, la gente y la élite buscan ambas lo mismo: un paradigma que detenga las catástrofes cíclicas, pero lo hacen por razones diferentes. La gente busca aliviar el enorme stress de una certera pero impredecible hecatombe, mientras que la élite quiere perpetuarse en el poder.
El arreglo que sirve a ambos objetivos consiste en la ilusión de que la élite puede proteger a la gente de cualquier desastre. Y esta ilusión toma diferentes formas: rituales para calmar la ira de los dioses, revisionismo de la historia para exponer un marco uniformitario, una evolución continua y perenne de la humanidad, y un montón de propaganda.
Y esto funciona bien durante los períodos de calma entre dos grandes catástrofes. No obstante, la historia muestra que cuando aflora el hambre, las plagas, los terremotos, cuando los volcanes erupcionan y los cometas atraviesan el cielo o hay lluvia de meteoros y la anomalía climática se intensifica, la ilusión colapsa, y la razón de ser de las élites gobernantes (o sea, proteger a la gente) también cae, y entonces el chivo expiatorio termina siendo la clase gobernante.
La idea que la élite gobernante esté al tanto de un evento destructivo de escala global no es nueva; algunas corrientes conspirativas han planteado la posibilidad de que los medios estén cercenando información sobre un incremento en la actividad de cometas, que pueden ser expuestos como chemtrails (estelas químicas) rociados por agencias gubernamentales. El libro Comets and the Horns of Moses concluye en que: 
Atribuyendo la causa de estos eventos cósmicos al hombre, la élite mantiene la ilusión que ellos están al poder. Los chemtrails pueden detenerse si se dejaran de rociar, o las pruebas de misiles pueden culminar si las fuerzas militares son coaccionadas a ello, o el calentamiento global puede reducirse controlando las emisiones de gas invernadero.
Ahora bien, estelas desencadenadas por actividad cometaria, explosiones de cometas o cambios inducidos por tormenta solar no pueden ser cambiados por la élite. No sólo eso, porque si la gente se diera cuenta, podrían empezar a pensar que los 'dioses están enojados' e intentar buscar la razón tras esto, ubicándola en la creciente corrupción y violencia fomentada por la élite en sus esfuerzos de mantenerse en el poder.
Si las masas humanas reconocieran las verdaderas causas de tales fenómenos, esto llevaría a reconocer la impotencia de la élite y en consecuencia a poner fin a su mandato.
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