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Iatromantis y el descenso a los infiernos

La principal labor -por no decir la única- de un esclarecido, debiera ser la tarea de sanar; hemos provisto en más de una oportunidad la visión detrimental de la sociedad moderna, a la que observamos como mentalmente enferma y posiblemente en un camino de consecuencias plenamente escatológicas.

Consideramos que la ponerogénesis bien puede ser interpretada como el preproceso digestivo de una civilización menor por una superior, entendiendo la degradación de la raza humana como su sustento primario: debe prepararse el bolo alimenticio en una masificación y polarización suficiente para que por sí misma inicie el proceso de desintegración y facilite así su apocalíptica deglución final; el askokin: la sustancia cósmica sagrada, será obtenida en abundancia como los polisacáridos y ácidos grasos lo hacen en el vientre del convidado.

Nuestra visión empero, incorpora unas sazonadas especias encapsuladas en humildes vestimentas, que de lograr romper su envoltura, resultan en substancias antitónicas con eventuales consecuencias purgantes y vomitivas para el parasitario comensal. Estos curiosos condimentos una vez que inician su progresivo esclarecimiento resultan en aderezos poco apetecibles; hemos de reconocer, sin embargo, que el refinado olfato del sistema de control los detecta rápidamente, etiquetándolos como sustancias insurgentes y desagradables, utilizando toda su artillería hiperdimensional en busca de una rápida eliminación. Aunque este constante ataque resulta en un inesperado pero inevitable efecto: la fractura de la crisálida y el eventual proceso iniciático de un sanador.

A lo largo de esta colección, hemos reconocido numerosos shamanes que han recorrido con pie decidido o fatigado las asperezas del tiempo; algunos nos han brindado fantásticas pistas sobre lo que se esconde tras el velo, mientras que otros han diagnosticado las vedadas enfermedades de la civilización o han establecido encumbradas escuelas de pensamiento que preparan al buscador en sus primeros intentos de acercarse a la verdad; pero queriendo exponer un ejemplo de reconocimiento universal, tal vez a algunos les sonará algo distópica nuestra visión del Jesús gnóstico como el arquetipo del shamán sanador; de las Transcripciones Cassiopaea del 30/09/1994:
P: (Laura) ¿De dónde recibió [Jesús] su enseñanza o entrenamiento?
R: Fue canalizado hacia él.
P: Cuéntennos lo que Jesús realmente hizo.
R: Él enseñó verdades espirituales a los que estaban famélicos por ellas.
P: ¿Y cuál fue la base de estas verdades espirituales?
R: Canalización de información de fuentes más altas.
P: ¿Cuál es la verdad que Jesús enseñó?
R: Que todos los humanos son amados por el Creador y son uno con el mismo.
P: ¿Acaso hizo milagros?
R: Algunos.
P: ¿Pueden hablarnos de uno o dos de ellos?
R: La curación.
P: ¿Era capaz de sanar, literalmente, con el toque de su mano?
R: Sí.
P: ¿Realizó exorcismos?
R: Algo parecido.
P: Entonces no hubo crucifixión, no hubo resurrección después de los tres días, es correcto?
R: Bastante.
P: Bien, ¿cuál es la verdad sobre este asunto?
R: Abandonó la Tierra en una nave luego de un estado de sueño extendido.
P: ¿Cuándo fue que entró en este estado de sueño? ¿Se fue un día a la cama a dormir y luego una nave vino y lo recogió?
R: Algo así.
P: ¿Así que le pareció a sus seguidores que había muerto?
R: Ellos pensaron eso.
P: ¿Se levantó en algún momento y dijo algo a alguien antes de irse en la nave?
R: Sí.
P: ¿O sea volvió de la muerte...
R: Sí.
P: ... y luego les dijo cosas que había visto en su sueño meditativo extendido, fue eso lo que sucedió?
R: Algo parecido.
P: Bien, ¿qué pasó?
R: Profetizó y proclamó entonces su eventual retorno.
P: ¿Fue esta información la que obtuvo durante este período de sueño prolongado?
R: Sí.
P: ¿Cuánto tiempo estuvo dormido, o en este estado de semi-muerte?
R: 98 horas.
La singular idea que el Jesús histórico sea tan sólo otro exponente de lo que entendemos como Wanderer o Bodhisattva, puede sonar alentador para aquellos que no se han sometido al dogma eclesiástico; en cierto sentido nos da pie a reconocer el trabajo de otras entidades de servicio al prójimo que en remotos parajes y desolados tiempos han encarnado para servir en silencio a la humanidad.

En el Material Seth se profundiza en la sospecha que más de una persona subyace tras el personaje del Jesús bíblico y que por medio de un cierto estado de trance meditativo sobre el que los iatromantis acceden a un sistema de realidad extendida (¿tal vez la cuarta densidad no limitada por el tiempo lineal en la cual se observa el enfoque selectivo de la humanidad sobre el espacio de variantes?), es como obtienen información que más tarde utilizarán para profetizar en la realidad física humana:
Su figura de Cristo representa, simbólicamente, su idea de Dios y de sus relaciones. Había tres individuos separados cuya historia se mezcla y se hicieron conocidos colectivamente como Cristo: de ahí las muchas discrepancias en sus registros. Estos fueron todos hombres, porque en ese momento de su desarrollo no habrían aceptado una contraparte femenina. [...]
Las tres personalidades Cristo nacieron en su planeta, y de hecho se hicieron carne entre vosotros. Ninguno de ellos fue crucificado. Los doce discípulos eran materializaciones de las energías de estas tres personalidades: sus energías combinadas. Luego fueron totalmente dotados de individualidad, sin embargo, su tarea principal era claramente poner de manifiesto dentro de sí mismos ciertas habilidades inherentes a todos los hombres.
Sea que la crucifixión ocurrió físicamente o no, fue un acontecimiento netamente psíquico, pero que existe al igual que todos los demás actos relacionados con el drama. Muchos fueron hechos físicos pero otros no. El evento psíquico afectó su mundo tanto como el físico, como es obvio. Todo el drama se produjo como resultado de la necesidad humana. Fue creado como resultado de esa necesidad, surgió a partir de la misma, pero no se originó en su sistema de la realidad.
Los shamanes nacen como seres humanos (esto distinguiría al Jesús hombre del Cristo divino: el shamán en potencia del sanador esclarecido), pero se distinguen por su refinado y a veces estrafalario sistema nervioso; sus propios iguales reconocen que algo no está del todo bien con ellos, mientras que el shamán percibe algo diferente: el mundo es el que está al revés, pero es la mayoría de la humanidad la que permanece tristemente ciega. De todo este cóctel de sentimientos encontrados y conductas individuales -muchas veces doblegadas por tutores enfermizos-, comienza su lenta fermentación psíquica que se desarrolla en las postrimerías de la infancia y se acrecienta en el transcurrir de una atribulada adolescencia.

Tal vez en la base profunda de estos sentimientos, algún recuerdo epifánico logre emerger y germinar en la memoria conciente; no obstante y en la sociedad moderna, el sistema de control ha diseñado estándares en la psiquiatría moderna para diagnosticar y aplicar una anestésica dósis de psicofármacos para amputar cualquier vestigio conspiranoico de la realidad. Peter Kingsley lo resume con excelencia académica en su libro En los oscuros lugares del saber, los orígenes olvidados del mundo occidental:
Un iatros es un sanador; un iatromantis es un sanador de una clase muy especial: es un sanador que, al mismo tiempo, es profeta, un hombre que cura a través de la profecía. [Ser profeta] significa dar voz a lo que no la tiene, actuar como portavoz de lo divino. Todo tenía que ver con ser capaz de ponerse en contacto -y después hablar- desde otro nivel de conciencia.

En ese otro nivel, la libertad del individuo respecto del espacio y del tiempo es un hecho. La duda no le afecta en lo más mínimo, igual que la creencia: las creencias o dudas no tienen influencia. Para transmitir esta sensación de libertad, uno de los nombres que se daba a esos sacerdotes de Apolo era "caminante celeste," término empleado en el mismo sentido en zonas tan orientales como el Tíbet y Mongolia.

El sentimiento de unidad que experimentaba el iatromantis en otro nivel de conciencia dejó su marca en el mundo físico. Incluso hablar de influencia es limitar la realidad de lo que era una vasta red de nómadas, viajeros e individuos que vivían en el tiempo, pero, al mismo tiempo, estaban en contacto con algo más.
Muchas de las historias y prácticas asociadas con el iatromantis en Grecia tienen su paralelo exacto entre los chamanes, y el modo en que se manifiestan en las tradiciones del yoga indio es más que una coincidencia.

Manipulación hiperdimensional (III)

En las entregas previas hicimos una disección del plano sutil junto a las formas encubiertas en que los manipuladores hiperdimensionales explotan a los seres almados, haciendo uso de la otra mitad de la humanidad: los portales orgánicos, aquellos seres que están dando sus primeros pasos en la tercera densidad. En esta ocasión exploraremos el sometimiento o reclutamiento de aquellos seres almados, que por medio de la coerción o por sus ansias de poder, se transforman en la élite de varias instituciones que forman parte de las extensiones sociales del sistema de control, funcionando como los guardiacárceles humanos que mantienen cautivos a sus iguales.

Para tener una noción completa de la manipulación, debemos observar el big-picture -el negocio estratégico- de las entidades de servicio a sí mismo; bajo esta visión global podemos prescindir inicialmente de la parafernalia ovni, de las realidades sutiles, o de la presencia de parasitología astral, pero no podemos desestimar el concepto de la revolución de las almas. El eje del negocio de las entidades parasitarias de consciencia superior es la ignorancia, como menciona Sogyal Rimpoché en El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte en mantenernos como inconscientes cadáveres vivientes, en sus lacerantes palabras:
¿A quién que estuviera en su sano juicio se le ocurriría redecorar minuciosamente la habitación del hotel cada vez que se alojara en uno? [...]
A veces pienso que el mayor logro de la cultura moderna es su brillante manera de vender el samsara [el reino de la ilusión: el ciclo incontrolado del nacimiento y muerte] y sus distracciones estériles. La sociedad moderna me parece una celebración de todas las cosas que alejan de la verdad, que hacen difícil vivir para la verdad y que inducen a la gente a dudar incluso de su existencia. 

Y pensar que todo esto surge de una civilización que dice adorar la vida, pero en realidad la priva de todo sentido real; que habla sin cesar de «hacer feliz» a la gente, pero que de hecho obstruye su camino a la fuente de la auténtica alegría.
Los gobernantes del plano físico entienden que el ser que despierta a la gnosis, y que por tanto tiene capacidad de despertar a otros, es su principal adversario en el velado marketing de la narcolepsia humana; estos seres con tendencias esenciales al balance, que encarnan con la misión de capacitar a otros en el reconocimiento y recuperación de su propia libertad y por tanto, en desanclar del ciclo urobórico de las encarnaciones, son el principal blanco de la reprogramación mental y posterior reclutamiento por el arcontado hiperdimensional o, de encontrar suficiente resistencia, en su destrucción.

Debido a su naturaleza de cuarta densidad, las entidades hiperdimensionales pueden rastrear a los seres que encarnan en cuya esencia yacen características que ellos pueden explotar o temer. Los seres espirituales reconocen que el proceso de encarnación es peligroso; además del trauma del nacimiento que conlleva el velo amnésico que restringe el acceso a los recursos del núcleo espiritual donde reside el conocimiento de densidades superiores, también arrastra la predisposición inherente al cuerpo orgánico con tendencias al desbalance. El cuerpo humano actual ha sido objeto de múltiples manipulaciones hiperdimensionales a través de la recodificación del ADN, con objeto de suprimir percepciones y enfatizar las conductas mecánicas y la reactividad emocional; leemos en el Evangelio Secreto de Juan, del libro Las Enseñanzas Secretas de Jesús de Marvin W. Meyer:
Cuando [los Gobernantes o Arcontes] alzaron los ojos, vieron que la capacidad de Adán para pensar era mayor que la suya, así que idearon un plan con toda la multitud de gobernantes y ángeles [caídos]. Tomaron fuego, tierra y agua, y los combinaron con los cuatro vientos ardientes. Los batieron juntos e hicieron una gran conmoción [probablemente indique un Cataclismo para barrer con la humanidad anterior].
Los gobernantes trajeron a Adán al interior de la sombra de la muerte para poder producir una figura otra vez, pero ahora de tierra, agua, fuego, y el espíritu que procede de la materia, esto es, de la ignorancia de las tinieblas, y el deseo, y su propio espíritu contrario. Esta figura es la tumba, el cuerpo creado nuevamente que estos criminales ponen al humano como grillete de olvido.
Un ser espiritual que encarna puede ser fácilmente detectado cuando entendemos que la tecnología hiperdimensional les permite viajar en el tiempo: un insurrecto en el futuro puede ser torturado en su niñez o coercitivamente adoctrinado con el fin de atrofiar su misión o programar su autodestrucción; no podemos dejar de mencionar el papel dominante que en esto ejercen los parásitos etéricos, emanaciones inmateriales de pensamientos de suicidio, ausencia de asertividad, emociones negativas y depresión.

El mecánico ojo reptilíneo: la efigie
de los controladores terrenales
Cuando el adoctrinamiento sea efectivo, quizá provocando una personalidad border, el niño voluntariamente se someterá a la orientación de servicio a sí mismo, y comenzará a actuar bajo impulsos egocéntricos, lo que el psiquiatra Dabrowski denominó crecimiento lateral; será entonces cuando la manipulación hiperdimensional creará oportunidades para maximizar el aprovechamiento de estas tendencias, colocando a la persona en una posición destacada: en las sociedades secretas, en la milicia, en la iglesia, en la política, en la educación o como tutor de otro ser a quien doblegar; esto último es una táctica bastante común del sistema de control, pues no sólo maximiza los réditos en loosh sino como Thomas Minderle sostiene en el tercer volumen de The Universal Seduction:
[...] el tutor será la principal fuente de trauma emocional y psicológico para el niño, cuyo principal objetivo es detonar cualquier sesgo de servicio a sí mismo latente a nivel genético o kármico, quizá lo suficiente como para anular las tendencias más positivas del niño.
Este método de sometimiento y quebrantamiento, emparentado con las tácticas denunciadas en Pedagogía Negra por la terapeuta Alice Miller, decantará para aquellos seres que aun mantengan conductas altruistas, en personalidades sórdidas, parcas e introvertidas, con amplias carencias para desempeñar la misión pretendida. Mantener la integridad durante el desarrollo del infante será todo un desafío; el sistema de control podrá orquestar episodios de bullying durante la adolescencia e interpondrá portales orgánicos o seres fuertemente programados para enganchar en dramas amorosos que le drenen emocionalmente, siendo el objetivo incrementar la sensación de alienación y separación del resto, con lo que bien podrá declararse como un sobreviviente.

Por supuesto, todo esto es previsto y reconocido previo a la encarnación desde una densidad superior, y la entidad altruista es consciente en someterse a toda esta experiencia traumática... ¿pero por qué?

Usado de manera correcta, todo este trauma puede resultar ser un catalizador del crecimiento; en efecto, esta dura pericia puede actuar como detonante del despertar. En este caso, el frecuente ataque hiperdimensional, capacitará a la persona en el reconocimiento de patrones sobre la presencia de un factor exógeno que interviene e interfiere en el normal desarrollo de las situaciones; volvemos a invitar a las palabras de Sogyal cuando describe al Espíritu del Guerrero:
Correctamente entendidos y utilizados, los obstáculos y dificultades a menudo pueden resultar una fuente inesperada de energías. En las biografías de los maestros se observa con frecuencia que de no haberse enfrentado a obstáculos y dificultades no habrían descubierto la fuerza que necesitaban para superarlos. 

Este fue, por ejemplo, el caso de Gesar, el gran rey guerrero del Tíbet, cuyas hazañas constituyen la mayor epopeya de la literatura tibetana. Gesar significa «indomable», una persona a la que nunca se puede abatir. Desde el momento en que nació, su malvado tío Trotung trató de eliminarlo por todos los medios, pero a cada nuevo intento Gesar se volvía más y más fuerte. En realidad, fue gracias a los esfuerzos de Trotung que Gesar llegó a ser tan grande. De ahí surgió un proverbio tibetano: Trotung tro ma tung na, Gesar ge mi sar, lo cual quiere decir que si Trotung no hubiera sido tan perverso e intrigante, Gesar nunca habría podido encumbrarse tanto.

Para los tibetanos, Gesar no sólo es un guerrero en el plano de las armas, sino también en el espiritual. Un guerrero espiritual es una persona que ha desarrollado una clase especial de coraje, alguien de por sí inteligente, apacible e intrépido. Naturalmente, los guerreros espirituales todavía pueden tener miedo, pero aun así son lo bastante valerosos para saborear el sufrimiento, para relacionarse claramente con su miedo fundamental y extraer sin evadirse las lecciones de las dificultades. [...] llegar a ser un guerrero significa que «podemos cambiar nuestra mezquina lucha en pos de la seguridad por una visión mucha más vasta, una visión de intrepidez, apertura y auténtico heroísmo...»
La interacción con las fuerzas negativas hiperdimensionales puede asemejarse a jugar una partida de ajedrez teniendo los ojos vendados contra la maestría de un adversario experimentado. ¿Cómo ganar cuando son ellos quienes han dispuesto del tablero, manejan a todas las enceguecidas piezas y han reglamentado el juego? La clave es no jugar bajo sus reglas. El condicionamiento social nos estabula en cuáles movimientos son posibles, y la ignorancia nos limita en las tácticas que podemos implementar.

Los seres almados que resuenen con algunas de las situaciones aquí planteadas, tal vez encuentren el introspectivo tiempo necesario para reconocerse como guerreros espirituales, comenzando a entender las razones por las cuales decidieron encarnar en estos tiempos y en determinada posición geográfica; aquellos que habiten al sur del triángulo, diásporo destino de la excrecencia nazi de la Segunda Guerra, quizá perciban la ponerogénesis que la política gubernamental esparce ya sin velos en la persecución de una moral fétida, una educación corrompida como la luz de un fuego fatuo que nada alumbra, incitando al naufragio de la sociedad en el oscuro piélago insondable del vale todo, haciéndola vacilar en un nauseabundo hálito de putrefacción.

Este quizá sea un llamado a unirse en un cambio de paradigma: la humanidad está dirigiéndose hacia las puertas de un cambio sin precedentes, que requerirá de la toma de una decisión clave: orientarse en el servicio al prójimo o plegarse a las conductas entrópicas de los Arcontes. Aquellos que ya hayan tomado la decisión, quizá decidan por oficiar como consejeros y catalizadores para los humanos que trastabillando en sus últimos pasos, estén concluyendo las lecciones finales de la tercera densidad.

Los Aliados de la Humanidad

Meditemos en lo siguiente: supongamos que las naciones desarrolladas se encontraran con una pequeña tribu en lo profundo de la jungla, que usara por asiento lingotes de oro u otra clase de minerales preciosos, o que poseyera frondosos bosques de valiosas maderas, ¿pensaría acaso que las naciones avanzadas no intervendrían si estos recursos fueran a desperdiciarse? ¿O qué pasaría si los nativos talaran la añeja arboleda para disfrutar de la luz o para aprovechar el terreno para cultivos? ¿Acaso las naciones desarrolladas no harán todo lo posible para acceder a esos recursos, de manera legal o ilegal?

Este planteo es expuesto en los libros The Allies Of Humanity facilitados por Marshall Vian Summers, donde se alerta a la humanidad de su próxima emergencia a una realidad física más amplia, presentada como The Great Community (La Gran Comunidad), que encaja con el concepto de Cuarta Densidad provisto en el Material Ra y ampliado luego en las Transcripciones Cassiopaea.

La Gran Comunidad se presenta como una realidad habitada por formas de vida diversas, no necesariamente basadas en la biología del carbono, pero con las mismas necesidades básicas de alimentación, búsqueda de sustento y explotación de recursos. Desde esta nueva perspectiva, se presentan facciones y alianzas entre civilizaciones con diferentes rangos de orientación: desde observadores a exploradores, predadores y otros claramente orientados en el parasitismo y destrucción, donde la humanidad es meramente un trofeo pronto a ser conquistado, y la Tierra un conjunto de recursos minerales, flora y fauna para ser comercializado o explotado.

Quienes están detrás del premio son identificados como Los Colectivos, un conjunto de seres que se mueve contra la Directiva Primaria del Libre Albedrío e interfiere en la realidad humana de manera sutil, mediante abducciones en el plano psíquico con el fin de implantar cambios en el patrón mental sobre determinados sujetos, o a través de un programa de hibridación con el fin de colocar prototipos humanos en sitios de poder (acaso alguien recordara la película El Candidato del Miedo [The Manchurian Candidate] y el brillante libro Ponerología Política del psicólogo polaco Andrew M. Lobaczewski); David Jacobs en su libro Secret Life coincidió con esta postura al sostener:
Uno de los propósitos por los cuales los OVNIs viajan hacia la Tierra es para abducir seres humanos de manera que los aliens puedan producir otros Seres. No se trata de un programa de reproducción, sino uno de producción. No están aquí para ayudarnos, sino para utilizarnos para sus propios propósitos, de los cuales no se nos permite saber cuales son sus objetivos finales... pero el objetivo final de la abducción es la producción de niños.
Dentro de este contexto, la humanidad se encontraría en una situación de desamparo cósmico, semejante a las insinuaciones esbozadas en las obras de H.P. Lovecraft; pero dicho desamparo es sólo un punto de vista basado en la ignorancia: parte de la mala crianza de la humanidad subyace en que las religiones teócratas la han situado siempre en un papel preponderante, intoxicado de antropocentrismo; no hemos de olvidar que dichas religiones forman uno de los pilares del sistema de control, con el cual es estabulado el ganado humano. La ignorancia y la negación son las herramientas que facilitan el adormecimiento de la diminuta conciencia humana, utilizadas para refrenar la ansiedad y el miedo de pertenecer a una realidad aun mayor que hace uso de ella como un mero animal y no sólo como un recurso alimenticio emocional:
En sociedades tecnológicas como la de Los Colectivos, los recursos biológicos son extremadamente valiosos y difíciles de conseguir en La Gran Comunidad. Como hemos indicado anteriormente, su mundo es visto como un gran almacén de recursos biológicos; así que mientras los Visitantes pretenden los recursos minerales de su mundo, también quieren cosas más elementales para las necesidades de la vida. [...] Ellos necesitan sangre; necesitan de los efectos curativos que proveen los fluidos vitales. Necesitan plasma; necesitan de los elementos biológicos sobre los que se constituye la vida, y que son necesarios para la sustentación orgánica.Y esto significa que los necesitan a ustedes como un recurso biológico.

Una cosa es pensar que su mundo será utilizado para servir a otros poderes; pero la idea que uno sea utilizado para servir a este poder es un asunto totalmente distinto, y representa una violación a los derechos fundamentales. Esto, por supuesto, se encuentra totalmente oculto de su agenda pública, no informándose nada al respecto a los representantes humanos que forman parte de su Programa de Pacificación [...]

Los Colectivos están aquí para hacer negocios; y ustedes son parte del negocio: vuestras manos, vuestros ojos, vuestros órganos reproductivos, vuestra sangre, vuestro plasma, vuestra bioquímica: todo esto es parte de su negocio. Para ellos, ustedes no son más que ganado semi inteligente en pie: útil, interesante y comercialmente importante.
El psicólogo Robert Altemeyer planteó el paradigma de la necesidad de anestesiar la mente crítica e inquisidora con dosis de dogma autoritario, donde un dios protector se encargara de apacentar su rebaño a cambio de adoctrinamiento y devoción; esta necesidad de anestesiamiento es congénito en gran parte de la raza humana, mientras que otra permanece indemne pudiéndose identificar con los seres más sensibles, a los que nos referimos como Guachos, Brujos o Bodhisattvas; para estos casos, Los Colectivos aplicarían un programa de pacificación, sometiendo durante la tierna infancia a procesos de abducción imponiendo un riguroso plan de tortura psíquica para erradicar los pensamientos creativos o de rebeldía contra la autoridad que parecieran albergar de manera innata en su espíritu, reemplazándolos con un programa de control mental, con el objetivo de asociar la intervención como un hecho beneficioso para la humanidad.

La incapacidad de aceptar una realidad donde la humanidad no sea el pináculo del zigurat alimenticio, o la promoción de las bondades que brindaría ser adoptados por "hermanos mayores" provendría de contactados que fueron quebrados por este programa de adoctrinamiento.

La solución que se plantea en Los Aliados de la Humanidad es la toma de conciencia de la verdadera situación en la que se encuentra la humanidad dentro de la estructura subyacente cósmica; si bien shockeante en un principio, dado el condicionamiento social y el falso aislamiento al que nos tiene acostumbrado nuestra débil percepción de la realidad, es el primer escalón para el reclamo de la libertad y la propia individualidad.

De la Prisión de la Crisálida
a las Alas de la Libertad
El siguiente paso, consiste en la difusión de esta realidad con el fin de desarticular la intervención y subrepticiamente reclamar una rebelión individual, pacífica y consciente ante el incipiente Nuevo Orden Mundial. Esta no será una batalla que se ganará portando armas en nuestras manos, sino más bien hermanándonos en el intercambio de Conocimiento, y trabajando sobre la propia Impecabilidad. Recomendamos una atenta lectura a nuestro último artículo sobre la disciplina para lograr la impecabilidad.

La sapiencia de lo ignorado y el reconocimiento de las debilidades

No es un secreto que el Universo ama el balance y la optimización; podríamos llegar a sospechar de lo dicho estando confinados en nuestra subjetiva realidad humana, aquí en la Tierra, la que Gurdjieff apodaba la Siberia Cósmica, pues nos vemos rodeados de consumismo y holgazanería; sin embargo, las Potestades Creadoras admiten por una razón la destrucción y esta es, por la Sabiduría a la que nos conduce si optamos por comprender.

¿A qué nos referimos? Desde una visión más amplia y objetiva, nuestra realidad resulta ser sólo el piso inferior donde se cuece el destilado emocional humano, alimento de entidades parasitarias cuyo único objetivo es la perpetuación en el poder. En esta realidad entrópica, se nos condiciona desde la tierna infancia para desfigurar la cara del prójimo, o la propia, al avanzar los escalones del estratificado ziggurat social, asumiendo como natural el servicio a sí mismo y anquilosando nuestra evolución hacia los planos espirituales.

El instructor en astronomía y analista en ufología Val Germann ha hilvanado una interesante hipótesis sobre la presencia alienígena en la Tierra, que la detalla en nueve puntos:
  1. hay una inteligencia que opera en el planeta, desconocida para la gran mayoría de seres humanos;
  2. esta inteligencia conduce "operaciones" a un nivel de enorme escala, a través de tecnología de un poder descomunal combinado con soporte de recursos locales;
  3. existen seres humanos que cooperan en la campaña de estos "aliens;" algunos, sospechamos, lo hacen por convicción, otros por ganancias, y tal vez otros porque no tienen alternativa; la élite gobernante (económica, cultural y militar) está envuelta en el programa, cuya existencia y objetivos es un secreto mortal;
  4. la civilización occidental está basada en una relación "predatoria" con el resto del planeta; la élite gobernante establece las regulaciones para las interrelaciones de la gran masa de seres humanos, estas regulaciones no consideran su bienestar último, sino que están encaminadas en fomentar cierto condicionamiento social para que los "aliens" preden a la humanidad de formas no reveladas; 
  5. existe la posibilidad que estos "aliens" o "super predadores" hayan creado el vehículo físico de los humanos, con sus características predatorias, a su imagen y semejanza, por así decir; en este caso, los "aliens" serían los dueños del "ganado humano" y la élite gobernante sus "guardianes locales;" hemos de considerar que humanamente vemos de manera natural el aprovechamiento de los recursos del planeta como su fauna y flora; ¿qué habría de diferente si un nivel superior tuviera la misma conducta sobre la humanidad?
  6. existe la posibilidad que la actual humanidad sólo esté acondicionando el planeta para una nueva humanidad; esta preparación culminará en cambios climáticos que beneficiará a la nueva humanidad pero terminará por eliminar a la actual;
  7. estos seres no son todo poderosos: requieren de la subrepción y el secreto para lograr su trabajo; en cierta forma, nuestra ignorancia del fenómeno es su principal herramienta para obtener nuestra asistencia pasiva;
  8. el mejor mecanismo con el que cuenta la humanidad es la información; por supuesto, todo acto informativo tendrá un control de daños que culminará con montañas de desinformación;
  9. si esta hipótesis es correcta, los "platillos voladores" son tan sólo la punta del iceberg, manteniendo nuestra atención en "los cielos" cuando en realidad, correspondería atender el trasfondo político y social.
Con los estertores finales del vehículo físico, los psicopompos -los encargados de nivel superior (1) para reciclar en nuevos cuerpos nuestras alquitranadas almas de corazas corticales- nos devuelven al juego para una nueva ronda, ubicándonos en las coordenadas del espacio-tiempo histórico, de forma que profiten las mejores ganancias emocionales; por eso tal vez se diga que se nos coloca en la situación óptima para aprender, ya que el sufrimiento es un arcano cincelador de sabios.

Sólo aquellas almas que han comprendido las reglas del juego, tratando de respetarlas al orientarse al servicio al prójimo o han sobrepasado de manera consciente las medidas de un pasivo servicio egótico, son descartadas como alimento por no cumplir con las expectativas calóricas deseadas por el ingenioso pastor, o para poder engrosar las filas de aquellos que fermentan el caldo aurífero de la humanidad. Aunque sólo la vía de servicio al prójimo exonera al alma del plano Entrópico permitiéndole retornar al Creativo; de las transcripciones de Cosmic Awareness (79-25):
Las fuerzas de Celestria y las fuerzas del Hades no están compitiendo una contra otra sobre el alma humana; más bien tienen un acuerdo: aquellas que estén una vibración más elevada (quienes buscan que no se les dé todo lo que gratificaría sus deseos y codicias personales, aquellos que se orienten en servir a otros) son las cosechadas para ingresar en los reinos superiores conocidos como Celestria [plano Espiritual]. 
En cambio, aquellas almas que buscan preservarse ellos mismos a toda costa, al precio de involucrar el daño a otros, aquellas que buscan la seguridad y comodidad y prefieren volverse esclavos de la autoridad con el fin de sobrevivir, éstas son las entidades que cosecha la oscuridad, y se convertirán en ciudadanos del rango vibratorio del reino del Hades [plano Etérico o bajo Astral].
No obstante, desde el plano Creativo queda abierta la invitación para reingresar al Entrópico, ayudando a otros a reorientarse y a trabajar sobre la propia impecabilidad. Pero cuando esto ocurre, la interferencia exógena es implacable; los que vuelven a ayudar son identificados antes de poder poner un pie en el escarpín.

No hemos de olvidar que los pastores cuidan su fuente alimenticia con recelo y no permitirán que la certidumbre bañe la conciencia humana. ¿Cuántos sembradíos se perderían si la Humanidad reconociera masivamente la realidad de su esclavitud? ¿Cuántos escaparían del Cerco del Mago Astuto si trabajaran activamente en la limpieza de su psiquis? ¿Dónde encontrarían anfitrión los córtices parasitarios que anidan en las mentes debilitadas y sumisas?

El lento método de la evolución natural consiste en la sapiencia de lo ignorado y el reconocimiento de las propias debilidades.

¿Pero cuál es la raiz que subyace en la ignorancia? De la esencia predatoria de la Humanidad surgen dos caminos: aquel que acentúa los pulsos egóticos o crecimiento lateral que concluye en la psicopatía, o aquel que busca el Balance o crecimiento global. Quizá por ello, Olin Levi Warner esculpió a La Verdad sosteniendo en su mano izquierda una serpiente, y en la derecha un espejo, pues es la introspección y el reflexivo trabajo interior el que nos lleva a depurar las conductas del cerebro reptil.

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La expansión de la conciencia

¿Qué ocurriría si lográsemos vernos como una serie de robots obedientes, ejecutando ciegamente una serie de programas de dudosa autoría? ¿Existiría alguna posibilidad de vislumbrar el confinamiento en el que habitamos con las desviadas herramientas perceptivas de nuestro cuerpo? Pareciera poco probable si el diseño de nuestro organismo hubiese sido modificado con el fin de cegarnos a realidades más sutiles: del libro Teovnilogía del prestigioso Salvador Freixedo:
Los conspiranoicos nos acercamos con audacia a los límites del mundo tridimensional en que vivimos y nos asomamos a otros niveles de realidad, porque sabemos que la información que nos dan nuestros sentidos es enormemente limitada si la comparamos con las posibles infinitas formas de vida del Universo.
Robert Teske en su recopilación de tres volúmenes sobre un espeso material ufológico, expone una realidad conspiranoica de la que no se emerge indemne. Para aquellos interesados en una sinopsis, tan sólo diremos que las piezas encajan con facilidad en el rompecabezas de una realidad hiperdimensional, donde las sectas bávaras y el gobierno encubierto (formado por las agencias de seguridad, investigación y milicia) mantienen objetivos comunes con una raza criptoterrestre —que habita en lo que equivocadamente entenderíamos como regiones físicas subterráneas, cuando en realidad estarían en una densidad dual— a fin de establecer un gobierno único mundial (New World Order).

Hemos hablado anteriormente sobre las sectas, habiendo estudiado a fondo sus procedimientos de reclutamiento, la sutil mezcla de verdades en un cóctel devocional y ritual, junto al velado ziggurat que fermentan las jerarquías Masónicas y Rosacruces en aparente batalla —según leemos del iniciado Paul Koch— contra el anquilosamiento teócrata Jesuítico y los punitivos Iluminati; aunque en el fondo elucidamos que todas estas sectas son manipuladas en última instancia por el sistema de control hiperdimensional, gracias a la continua cesión de libre albedrío durante las reuniones ceremoniales y los rituales grupales.

Por otro lado, fue la doctora Karla Turner la primer académica que sostuvo en sus libros la posibilidad de operativos militares de secuestro y tortura de civiles en manos de Black-Ops, donde se involucraba a ciertas agencias de gobierno con un claro proceder despótico. Y no hemos de olvidar que los primeros libros Matrix de Valdemar Valerian, contenían varios artículos de un esclarecido Michael Topper, quien coincidía en una visión semejante, donde se develaba que la componente hiperdimensional poseía lo que podría etiquetarse como tecnología psíquica: herramientas avanzadas para secuestrar almas, implantar compañeros indeseables en el subconciente, técnicas para reprogramación de patrones mentales y un interés macabro en la explotación emocional del ser humano. Años más tarde, durante 1995, estos libros serían estudiados por Laura Knight-Jadczyk quien de manera independiente recibía sugerencias superluminales para que profundizara en estos temas; y una interesante frase proviniente de estas canalizaciones que hará a más de uno pensar:  
Ustedes viven en un universo “material,” desde su perspectiva. Pero hay un universo de energía que lo acompaña que, en gran medida, son incapaces de percibir hasta el momento.
¿Es conveniente entonces continuar con este esquema humano de intentar ver una realidad hiperdimensional, quizá ultraterrestre y cripoterrestre, o conviene atreverse a sugerir una panorámica más clara, elevando un tanto nuestra visión hacia una realidad más objetiva? ¿Acaso si un pez lograra comprender la naturaleza del anzuelo, mordería la carnada con descuidado ímpetu por una comida aparentemente fácil? Tal vez la visión conspiranoica de tecnologías que nos parecen en principio disparatadas, o la posibilidad de Enanos y Orcos tolkinianos —o si se prefiere: Grises y Reptoides magonianos— que habitan en salas infernales custodiadas por bases militares (no con el fin de proteger a la humanidad, al contrario: para que no escapen los que allí secuestren), podría verse diferente si nuestra realidad de tercera densidad fuese tan sólo una pequeña isla o colonia dentro de una vasta realidad de más dimensiones en una densidad superior.

Fibrado de Hopf, esfera tridimensional
interpretada desde cuatro dimensiones
Obsérvese que la esfera terrestre vista desde un sistema de cuatro ejes ortogonales perdería su volumen; ¿acaso estaremos percibiendo erróneamente la realidad tridimensional, confundiendo las sombras platónicas proyectadas desde una realidad más compleja? ¿Si las bases subterráneas fuesen el guardado ingreso a las galerías intraterrestres del Reino de Agartha, que efectivamente sería parte del plano etérico o cuarta densidad, estaríamos sosteniendo que el Gran Arquitecto o Rey del Mundo no sería un ilustre y bondadoso monarca, sino aquella entidad destructiva que tira de los piolines de las marionetas demoníacas y humanas?

El capítulo XIX del libro The Dulce Protocol intenta responder la inquietud de quién controla la mente colectiva reptoide:
Uno de los blancos al que fue dirigido Mr. Brown en su entrenamiento de RV [Remote Viewing o Visión Remota] fue la mente colectiva de los aliens Grises, más específicamente fue instruido en buscar el centro de control definitivo de donde emanaban las ordenes colectivas.

Luego de algunos fracasos iniciales, Brown se encontró en un área donde divisó varios Grises trabajando, aunque ignorando donde se encontraba en realidad. Intentó entonces “perseguir” el flujo de pensamientos que los controlaba, y se encontró que era abolutamente masivo, teniendo la sensación de ser algo sin límites, y casi de naturaleza universal. Sin embargo, detectó una especie de centro, una especie de “latido” de esta masiva matriz colectiva como una hebra permanente de información parecía fluir.

Notó entonces una inusual entidad sutil que parecía estar dirigiendo las actividades de los Grises que observaba, y que en realidad estos Grises eran sondas que la entidad encarnaba con el aparente objetivo de manipular la realidad física.

Brown fue instruido en localizar otras entidades sutiles que en apariencia controlaran otros Grises, y entonces se encontró en un área donde varias de estas entidades parafísicas perseguían diferentes actividades, como si de una estación central se tratase.
Si bien no pudo distinguir exactamente donde se encontraba, a medida que se internaba en este Centro de Control podía notar la rigidez de la atmósfera y el absoluto control militar. Llegó entonces a lo que consideró como el centro de gobierno de las actividades de las entidades sutiles, y allí había un área donde un “Consejo de 10” entidades de muy alto nivel estaba congregado. Estas parecían ser las entidades encargadas de toda la operación. El nivel de seguridad y lo cerrado de la atmósfera era inquietante.

Fue entonces cuando percibió al Líder Supremo del “Consejo de 10,” pero en ese momento Brown fue expulsado y volvió a duras penas a su cuerpo que permaneció en trance durante un tiempo en el que le pareció que esa entidad lo había seguido. Por unos segundos la entidad exploró el campo físico donde el se encontraba y luego desestimó al intruso viéndolo como un gusano en el fango.

Pero antes de la expulsión, Brown tuvo la oportunidad de inspeccionar por un breve momento cómo era la entidad. Si bien era extremadamente poderosa, tenía una personalidad retorcida y llena de oscuridad. En apariencia esta entidad había entrado en conflicto con otra fuerza a la que veía como una enemiga. Brown percibió que esta entidad tenía un severo problema de autoestima, a pesar de su increíble poder, y debido a esto, tenía una imperiosa necesidad de ser adorado por otros.
La Tierra vista de forma plana
y bajo ella un mundo reptoide
Permítasenos reflexionar alzados sobre hombros de luminarias gnósticas: una legión de psicópatas decide seguir a un demiurgo trastornado, emancipándose de una realidad creativa (o de quinta densidad); en este nuevo plano (de cuarta densidad) crean su realidad a gusto, pero a diferencia del anterior requieren de una fuente incesante de energía pues es el precio de encarnar en planos más densos que el espiritual; para ello, diseñan robots o cuerpos aun más densos que les proporcionen a través de su supervivencia y destrucción, flujos continuos de energía emocional negativa.

Y sin embargo, esta actividad requiere ser supervisada y optimizada; no vaya a ser que ocurra una insurrección gnóstica en la granja humana. Para ello, disponen de grupos sectarios con los que se pacta poder a cambio de devoción y un vedado cercenamiento del libre albedrío, convirtiéndoles en títeres sumisos de las oscuras manos demoníacas.

La escisión de realidades

Nos encontramos en el umbral del cruce de dos realidades; entendemos que sólo será posible una transición fluida teniendo un imparcial conocimiento de la que habitamos y una noción de la realidad a la que nos dirigimos. Quienes comprendan que la realidad en la que nos encontramos atascados -por no decir esclavizados o confinados- es cíclica, sabrán que cuando los indicadores cósmicos marcan un giro completo, el sistema se reinicia, generalmente con unas apocalípticas y sepulcrales campanadas finales.

Sin embargo, para el oído entrenado esto no será otra cosa que la señal de largada, marcado por el tintineo de cadenas que se rompen. ¿Pero, realmente conocemos la realidad en la que nos encontramos? El prestigioso Juan G. Atienza en su libro La Gran Manipulación Cósmica, nos comenta:
Esa realidad [exógena] nos está manipulando desde unas coordenadas -¿[hiper]dimensionales tal vez?- que normalmente somos incapaces no sólo de alcanzar, sino hasta de entender. Pero su juego es, a determinados niveles, exactamente igual al que ejercen sobre nosotros las entidades manipuladoras de nuestro propio mundo, hasta el punto de que pocas veces llegamos a identificar la naturaleza de esa radical dependencia y nos es totalmente imposible distinguir sus límites, precisamente porque, tan a menudo, la pequeña manipulación de nuestro entorno ejerce sobre nosotros trata de apoyarse -con un conocimiento intuitivo más o menos real del problema- en las manifestaciones que, con la apariencia de prodigios inexplicables, surgen ante nosotros rompiendo, incluso violentamente, los esquemas de nuestra lógica de andar por casa.
Aquello de lo que debemos percatarnos es que nuestra realidad humana está viciada por la subjetividad, la manipulación y, para no ser menos, en el engrandecimiento del ego. Parafraseando al escritor germano-español Andreas Faber-Kaiser, el muñeco humano suele comprar como verdad aquella campana que suena más fuerte o más veces. Bob Altemeyer, psicólogo canadiense que en su libro The Authoritarians (Los Autoritarios) concuerda en que un segmento muy amplio de la sociedad posee tendencias genéticas de obedecer a la autoridad sin jamás cuestionarla; en Comets and the Horns of Moses (Cometas y los Cuernos de Moisés) se lo cita brevemente:
La idea básica es que el cerebro tiende a protegerse del stress y siempre busca conservar la energía. Es más, cuando el cerebro aprende a temprana edad cómo callar sensaciones desagradables y crear una "visión alternativa" de las cosas, usualmente de una forma negligente, establece así un patrón de comportamiento que luego se perpetúa pues alivia el stress. [...]
La configuración del cerebro humano es la de buscar las causas de los efectos; esto fue una adaptación evolutiva dado que un ser que puede leer los signos del ambiente de manera correcta y anticipar eventos futuros que pueden resultar fatales, sobrevive. [...]
Los seres humanos son capaces de recordar los errores del pasado y, junto a la habilidad de reconocer patrones, predecir qué puede salir mal en el futuro; pero también pueden predecir su propia muerte; y estando sometidos a encontrar una solución, una respuesta defensiva y al mismo tiempo conservadora de energía, surge entonces la creencia religiosa como el camino con menor resistencia. Por otro lado el escepticismo, el encarar las verdades y los hechos dolorosos de la realidad, requiere de esfuerzo y produce dolor mental.
Compárese La Cabaña del Terror
con el Manuscrito Hefferlin
Nos hallamos entonces en la disyuntiva mental de tomar el camino fácil y creer, sometiendo nuestro discernimiento a las autoridades políticas o religiosas -ya sean de tercera o cuarta densidad- o encarar el camino hacia la Verdad. Si optamos entonces por Ad astra per aspera, y comenzamos a vislumbrar que los cuentos medievales sobre Infiernos dantescos, los extraños relatos del inframundo de Richard Shaver o las leyendas mesoamericanas del Xibalbá maya, frente a los artículos ufológicos que exponen la Base Militar de Dulce pueden tener un patrón común con aquella realidad lovecraftiana que intentamos exponer, ¿acaso alguien recuerde la película Cabin in the Woods?

Es que no nos cabe duda en afirmar que el cruce de realidades existe y es natural, y que lo artificial es el encierro en el que nos encontramos habituados. ¿No hemos hablado de manera esclarecida sobre el conflicto que subyace en la oscuridad de nuestra mente promovido por las entidades parasitarias?

Tal vez, la dinámica de lo que esté por ocurrir posea sus raíces en el nuevo paradigma del Universo Plásmico, donde el desbalance en la mecánica interna de un sistema impone una compensación externa provista por el sistema superior que contiene al primero; quizá desde la visión antropocéntrica, esto tenga dos componentes en retroalimentación:
  • por un lado el nivel de polarización: (1) si consideramos que el sistema interno se encuentra en desbalance (motivado por la subjetividad, la patocracia, el desenfreno, etc.), la compensación externa actuará como una onda energética contraria, en busca del equilibrio; bajo la influencia de esta Onda, los individuos sensitivos comenzarán a alejarse de aquellos que no lo son, lo que culminaría en una clase de catalizador para una escisión de realidades, formada por masas de individuos que necesitarán de diferentes destinos colectivos (aquellos que volverán a reencarnar en la realidad grosera de la tercera densidad y los que evolucionen a las experiencias en la cuarta); en sus escritos sobre Principios de Evolución Espiritual, Thomas Minderle lo explica con elegancia académica:
Hay un experimento científico donde la arena y la tierra son mezcladas y puestas en una hoja de hule. Cuando por medio del sonido la hoja comienza a vibrar, la mezcla se separa en dos montones de arena y de tierra. Esto se debe a que la tierra tiene consistencia más fina que la gruesa arena y por lo tanto poseen diferente frecuencia de resonancia. Cuando se aplica una fuente sonora, cada sustancia responde de manera diferente y por lo tanto comienzan a separarse.
  • por otro, el catastrofismo entendido como un reset planetario para balancear de manera natural el desenfreno de la creciente mecanización de la humanidad y la patocracia de su élite gobernante: no desentendamos que la polarización negativa a través de la ponerización de la sociedad, posee repercusiones cósmicas; Laura Knight-Jadczyk continúa en el segundo tomo de la Historia Secreta del Mundo:
Al final, la gente y la élite buscan ambas lo mismo: un paradigma que detenga las catástrofes cíclicas, pero lo hacen por razones diferentes. La gente busca aliviar el enorme stress de una certera pero impredecible hecatombe, mientras que la élite quiere perpetuarse en el poder.
El arreglo que sirve a ambos objetivos consiste en la ilusión de que la élite puede proteger a la gente de cualquier desastre. Y esta ilusión toma diferentes formas: rituales para calmar la ira de los dioses, revisionismo de la historia para exponer un marco uniformitario, una evolución continua y perenne de la humanidad, y un montón de propaganda.
Y esto funciona bien durante los períodos de calma entre dos grandes catástrofes. No obstante, la historia muestra que cuando aflora el hambre, las plagas, los terremotos, cuando los volcanes erupcionan y los cometas atraviesan el cielo o hay lluvia de meteoros y la anomalía climática se intensifica, la ilusión colapsa, y la razón de ser de las élites gobernantes (o sea, proteger a la gente) también cae, y entonces el chivo expiatorio termina siendo la clase gobernante.
La idea que la élite gobernante esté al tanto de un evento destructivo de escala global no es nueva; algunas corrientes conspirativas han planteado la posibilidad de que los medios estén cercenando información sobre un incremento en la actividad de cometas, que pueden ser expuestos como chemtrails (estelas químicas) rociados por agencias gubernamentales. El libro Comets and the Horns of Moses concluye en que: 
Atribuyendo la causa de estos eventos cósmicos al hombre, la élite mantiene la ilusión que ellos están al poder. Los chemtrails pueden detenerse si se dejaran de rociar, o las pruebas de misiles pueden culminar si las fuerzas militares son coaccionadas a ello, o el calentamiento global puede reducirse controlando las emisiones de gas invernadero.
Ahora bien, estelas desencadenadas por actividad cometaria, explosiones de cometas o cambios inducidos por tormenta solar no pueden ser cambiados por la élite. No sólo eso, porque si la gente se diera cuenta, podrían empezar a pensar que los 'dioses están enojados' e intentar buscar la razón tras esto, ubicándola en la creciente corrupción y violencia fomentada por la élite en sus esfuerzos de mantenerse en el poder.
Si las masas humanas reconocieran las verdaderas causas de tales fenómenos, esto llevaría a reconocer la impotencia de la élite y en consecuencia a poner fin a su mandato.
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Deshacerse del Wetiko: la limpieza y sanación de la psiquis

Asistimos a lo que la humanidad hoy considera como el pináculo del entendimiento y la razón: celebramos la sociedad de consumo moderna como el destilado productivo de una civilización avanzada. Sin embargo, aquellos marginados y excluidos -piezas necesarias para ser apetitosa la inclusión dentro de la nefasta pirámide-, observan desde una posición quizá privilegiada, preguntándose en inquietos susurros cuál será el fin de esta vorágine que hemos iniciado y continuamos alimentando.

¿Acaso habrá entidades más avanzadas que los humanos? ¿Por qué no existirá una escuela cósmica donde los Hermanos Mayores enseñen a comportarse a los menores? Suelen acompañar como respuesta a estas inquietudes, la imagen de una playa de arenas blancas y aguas azules; imagínese paseando por aquel idílico lugar: la suave brisa salobre junto a los sosegados ruidos del océano. ¿Cruzaría en su mente veraniega la idea de ir a ayudar a un sombrío pabellón hediondo de reclusos mentales donde los enfermos se creen cuerdos y dueños de ejercer su insana voluntad sobre otros más débiles? Una postal del mundo moderno, controlado por psicópatas; del libro Alta Extrañeza de Knight-Jadczyk y Koehli:
Las creencias de filosofías esquizoides pronto experimentan una "manipulación" moral, mientras más individuos despiadados obtienen poder. Eventualmente se desarrolla una patocracia. Como Lobaczewski señala, es como si los internos tomaran el control del manicomio. Eventualmente, el 100% de psicópatas esenciales ocupan posiciones de autoridad y de poder. Y se mantiene a las personas normales en constante terror psicológico. Literalmente, es como vivir en el 1984 de Orwell, en donde las emociones y reacciones humanas normales deben ser internalizadas, cualquier muestra de normalidad puede resultar en un interrogatorio policial, el exilio, o peor. Uno nunca sabe cuando se está tratando con un agente del gobierno o un intrascendente informante.
¿Y cuando algún Espíritu Errante decidiese investirse con las humildes prendas para ingresar al hospicio, acaso no desoiría las advertencias de sus hermanos sobre las extrañas costumbres que tienen los enfermos de crucificar a los sanos? Sucede que los administradores y explotadores del funesto lugar (terribilis est locus iste diría el párroco Saunière) se alimentan del sufrimiento de sus enfermos; una extraña enfermedad se ha apoderado de los supuestos médicos y pacientes: la sombra arquetípica del vampiro, el Wetiko, ha cubierto los corazones. Del libro Curar el Trauma del doctor Peter Levine:
Tres crías de leopardo habían escapado por poco de un león que las perseguía cambiando rápidamente de trayectoria y trepando a un árbol alto. Cuando el león se fue, las crías bajaron y empezaron a jugar. Por turnos, cada cría jugaba a ser el león mientras las otras dos practicaban distintas maniobras de huida. Practicaron las carreras en zigzag y después treparon al árbol hasta que su madre regresó de un excursión de cacería. Fue entonces cuando hicieron una cuantas cabriolas orgullosas alrededor de su madre, como si le explicaran su exitosa huida de las poderosas fauces de la muerte.

Creo que la raíz biológica primaria de la representación ocurre en esta fase del juego. ¿Cómo es posible que este festivo mecanismo innato de supervivencia degenere y se convierta en una representación traumática y a menudo trágica, patológica y violenta? Es importante responder a esta cuestión no sólo de interés para los individuos que sufren un trauma, sino también para la sociedad. Buena parte de la violencia que asola a la humanidad es consecuencia directa o indirecta de un trauma no resuelto que se representa mediante intentos repetidos y frustrados de restablecer un sentido de poder sobre uno mismo.
¿Pero cómo desactivar esta Sombra? Consideremos en principio que el único terreno de batalla en el que estamos autorizados a erradicarla es en nosotros mismos; como plantea la psicóloga jungiana Barbara Hort en su libro Unholy Hungers (Hambrientos Impíos):
Manifestar nuestro crecimiento espiritual en las relaciones personales nos lleva a un serio desafío. Cualquier camino de desarrollo espiritual (que algunos denominan "redención" o "salvación," y en palabras de Jung se denomina individuación) puede resultar en una conclusión celestial, pero siempre implica una estadía en los infiernos.
[...] podemos protegernos con una variedad de agentes que disuaden al vampiro. Por un lado, debemos transitar siempre a luz del día, que los vampiros detestan. En términos de nuestras relaciones externas, esto significa que nunca debemos proyectar al Ser Amado sobre algo inconsciente, dado que el peligro del vampirismo yace en las tinieblas de la noche. Transitar a la luz del día implicará que cada uno arroje una sombra.
Dado que los vampiros no arrojan sombra, en el instante que no se observe o reconozca la sombra proyectada de uno o ambos -esto es, cuando parecieran ser perfectos- lo más factible será que el vampiro psíquico ha sido activado.
Si logramos identificar la sombra del vampiro en los demás, y nos reconocemos superiores por ello, esta sensación de superioridad en sí misma es un síntoma de la propia enfermedad que anida en nosotros. Paul Levi en su libro The Wetiko: The Greatest Epidemic Sickness Known to Humanity (El Wetiko:(1) La Mayor Enfermedad Epidémica Conocida por la Humanidad) agrega:
En vez de reaccionar de manera inconsciente y proyectar la Sombra fuera de nosotros mismos -cuando conscientemente nos ocupamos y tomamos responsabilidad por la maldad dentro de nosotros mismos-, comenzamos a debilitar energéticamente y restar poder en la complicidad de mantener la maldad fluyendo de manera continua en nuestra realidad.
La forma adecuada de enfrentar a la enfermedad del Wetiko es atender a los desencadenantes en nuestro interior. Del mismo modo que fue través de los reflejos en su escudo como logró Perseo cortar la cabeza a la mítica Medusa, de igual forma debemos proceder nosotros: acechando a la entidad vampírica, persiguiendo el reflejo en el espejo de nuestra mente.
El Ente, Wetiko o
Arquetipo del Vampiro
Al igual que el personaje de Drácula que se violenta al ver reflejado el horror de su ser en el espejo, se necesita actuar con cautela y de manera indirecta pues, como coinciden Levi y Hort, la maldad del wetiko puede ser demasiado poderosa como para encararla de frente; poner en evidencia las consecuencias de las conductas detrimentales de un victimario durante un episodio de abuso terminará por escalar aun más la pesadilla; e incluso es peligroso hacerlo cuando el abusador no esté atacando, pues el reconocer el daño provocado puede ser tan doloroso que detonará un episodio de fuga, reanimando al arquetipo del vampiro para destruir toda huella de remordimiento.

Esta advertencia nos permite inferir que el victimario es o fue también una víctima, y que probablemente sus episodios de fuga (que concluyen en la interposición del arquetipo vampírico, pues en términos poéticos, el Cosmos siente aversión por el vacío) son resultado de un trauma anterior. El doctor Levine comenta:
Por diversos motivos, el método preferido por nuestra cultura es dirigir la violencia contra uno mismo. Obviamente, resulta más fácil así mantener una estructura social que parece controlarse a sí misma. Sin embargo, creo que existe otra razón más precisa: al interiorizar nuestra propensión natural para resolver los incidentes que amenazan la vida, negamos incluso que exista esa necesidad, y que permanece oculta.
Esta conclusión es interesante pues a diferencia de los animales, el ser humano carece de un sistema de creencias estándar donde sea posible identificar con facilidad a un predador superior invisible o con capacidad en interferir dentro de la propia mente; carente de dicha posibilidad de representación, el subconsciente continuará recreando la situación indefinidamente al no completar el rompecabezas. Asimismo, el ciclo urobórico del trauma proveería de un destilado emocional persistente a entidades que se benefician de estas condiciones negativas.

* * *
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Ponerogénesis, abducciones y la patocracia

Imaginemos una raza alienígena de demonios que se alimentara de la miseria humana, y que estuvieran detrás de cada dolor, hambruna, peste o guerra ¿de qué manera podría esta civilización mejorar su fuente alimenticia? Si la tecnología no fuese un impedimento y lograse trascender los límites del tiempo, podría inyectar sutiles modificaciones en los eventos y crear sincronismos negativos; también podría alterar ciertos patrones genéticos para enfatizar características como la reactividad emocional, la búsqueda insaciable del placer o, mejor aun, disminuir la percepción de la población media ocultando los patrones de conductas psicopáticas de aquellos que detentan el poder.

¿Asistimos a una sucinta postal de la sociedad moderna?

Existe un velo sutil que cubre las ocultas asociaciones entre los tres rimbombantes términos: la ponerogénesis siendo la síntesis y desarrollo de la maldad, las abducciones como un proceso exógeno para la extracción o inyección de material genético y/o psíquico, y la patocracia entendida como un sistema de gobierno creado por una minoría patológica. Seguramente a algunos les sonará conspiranoico, ¿pero nos encontraremos tan inmersos en la realidad cotidiana que habremos perdido la sensibilidad de lo que está ocurriendo? William Bramley en su obra Los Dioses del Eden (The Gods of Eden) sostiene:
Las cuestiones a investigar podrían incluir: ¿En qué grado son las verdaderas personalidades sociopáticas dominantes de los gobiernos en la actualidad? ¿Porqué el pueblo las tolera? Aquellas religiones Custodio [Teócratas] que exigen obediencia a seres criminales alienados que ellos exhiben como “ángeles” o “Dios,” ¿han cegado a mucha gente para que sean incapaces de ver la sociopatía [trastorno antisocial de la personalidad] que realmente presentan?
El psiquiatra polaco Kazimierz Dabrowski nos puede brindar una buena pista con su teoría de la Desintegración Positiva, ofreciéndonos un punto de vista multinivel de la psiquis: en el primer escalón se encontrarían los sujetos con integración primaria, cuyas conductas se encuentran en las cercanías de los impulsos biológicos manteniendo una alta cohesión con nuestra realidad física/entrópica que el ojo entrenado no dudará en relacionarlo con los portales orgánicos.

A partir de este punto, los individuos pueden optar en acentuar intelectualmente las características proporcionadas por el Complejo-R en lo que Dabrowski denominó Crecimiento Lateral: un subjetivo refuerzo de las conductas urobóricas cuya hipérbole serían los psicópatas. Pero por otro lado, el individuo podría optar por el Crecimiento Global, ingresando en una espiral ascendente marcada por la objetividad y la lucha interior contra las conductas mecánicas, que llevaría al sujeto a remarcar su individualidad y a segregarse del resto.

Knight-Jadczyk en su iluminada reedición del libro Alta Extrañeza (High Strangeness), asocia la teoría del doctor Dabrowski al proceso de abducción; una concisa definición de abducción la describiría como el rapto de seres humanos por presuntas entidades biológicas extraterrestres; el ex-jesuita español Salvador Freixedo en su libro Teovnilogía, coincide en este punto en lo que podríamos denominar una visión colineal de la ponerogénesis que asola a la humanidad, postulando el por qué: el objetivo final de los procesos de abducción parecería tratarse no sólo en bloquear o refrenar las conductas altruistas o divulgativas sino en enfatizar el acervo genético de los psicópatas de turno; el procedimiento fue detallado originalmente en la documentación recopilada por Robert Teske en The Dulce Protocol:
  • la inserción de un dispositivo esférico de 3mm a través de la cavidad nasal del abducido dentro del cerebro [en el centro nervioso/óptico]; este implante es usado para monitoreo biológico, seguimiento y control del abducido;
  • implementación de sugestión posthipnótica para llevar a cabo actividades específicas durante una ventana de tiempo, con una planificación anticipada de 2 a 5 años;
  • eliminación de algunas víctimas, con el fin de obtener recursos biológicos para alimento;
  • asesinato de individuos que representen un peligro para la agenda alienígena;
  • experimentación de los efectos en ingeniería genética;
  • fecundación de mujeres y extracción de fetos para asegurar la supervivencia del híbrido.
Muchos de los predicadores de la Nueva Era coinciden en sostener un punto de vista positivo en las inteferencias exógenas, llegando al extremo de marginar a los abducidos que se consideren a sí mismos como víctimas de estas entidades parasitarias; sobre esta postura sumisa, que parece resonar con un Síndrome de Estocolmo cósmico, opinaba la doctora Karla Turner:
Hay una teoría [...] que dice que los abducidos que perciben sus experiencias de forma negativa, sólo lo hacen porque ellos mismos no son espiritual o psíquicamente avanzados. Las personas con un desarrollo cósmico superior tienen encuentros positivos con extraterrestres... y así la teoría sigue, y aquellos que tienen experiencias dolorosas o aterradoras son sólo unos Neandertales espirituales. Esta es la teoría favorita de los investigadores que afirman que los extraterrestres, ya sean objetivamente reales o no, sirven como “reflejos” de nuestra naturaleza espiritual sobre una base individual o de la especie en general.

Habiendo trabajado con tantos abducidos decentes, honestos y orientados positivamente, creo que esta teoría es incorrecta. Peor que incorrecta, es despreciable, tan despreciable como culpar a una víctima de violación por la violencia cometida en contra de ella. Esta actitud hace que muchos abducidos se sientan doblemente violados, primero por los extraterrestres que se los llevaron, y luego por los investigadores del fenómeno
OVNI a quienes acuden para explicaciones y ayuda.
Ponerología: el estudio del
ziggurat alimenticio
Pensémoslo de este modo: una civilización avanzada demoníaca, llamésela a gusto: arcontes, custodios o ángeles caídos, estaría detrás de una fuente alimenticia rica en emociones negativas generando dos humanidades en distintas proporciones: el neopsicópata o patócrata que explote su capacidad intelectual en refritar de manera continua las emociones negativas de una población sumisa; pero que dicha población, fruto de la adecuada mezcolanza genética, estuviese cegada de ver tal realidad y la tomara como cotidiano o mal necesario.

Cualquiera con un periódico en las manos coincidirá en que la dedicación al trabajo del arcontado rinde diariamente sus frutos; del segundo libro de Marshall Vian Summers, The Allies of Humanity (Los Aliados de la Humanidad):
[...] de las transmisiones provenientes de las bases que se encuentran en el interior de vuestro mundo, sabemos que varios “especímenes,” tal como se refieren a ustedes, han muerto o han tenido que ser consumidos por diversas razones. Y también sabemos que mucha gente está desapareciendo[...]
En su intento de engendrar un nuevo líder humano, un híbrido bajo su total control, ellos necesitan de estos recursos biológicos de los que hablamos. Esto a lo que nos referimos es la parte más secreta de su agenda, la que nunca revelarán por su propia voluntad [...]
Parafraseando al prestigioso Freixedo en sus libros La Granja Humana e Israel, pueblo contacto, el cobayo perfecto de los dioses está ingresando en su última versión: la sexta según los Mayas, y su etapa de refinamiento e implantación no tardará en llegar; esta etapa tiene altas chances de coincidir con los ciclos de cambio de era, donde una aniquilación global preparará el terreno para el nuevo prototipo de humanidad... no hemos de olvidar: el mejor suelo para sembrar proviene de las cenizas del cultivo anterior.

Enriqueciendo el planteo de ver nuestra realidad como lo que efectivamente parece ser: una Granja Humana, encontramos este informativo pasaje en el libro del psicólogo William Baldwin: CE-VI: Encuentros Cercanos del Tipo Posesión (en la versión original The DFE Tank Farm):
En cierto caso, una mujer de mediana edad descubrió lo que aparentaba ser un conducto adjunto en el área de la base de su espina dorsal. Se trataba de una cánula energética [¿tal vez un cordón etérico?] que extraía su fuerza vital. Al realizar el seguimiento con su visión interior, encontró que este se extendía bien lejos hacia el “espacio” en alguna otra zona, lo que parecía un pequeño planeta [¿quizá la Luna, y por eso Gurdjieff sostenía que eramos alimento para la Luna?].

Los trabajadores de aquel lugar eran de pensamiento lento, bastante lerdos para razonar pero atendían con diligencia sus tareas de recolección y cuidado de las estaciones de almacenaje de energía vital; se trataba de “silos” o “tanques” parecidos a lo que se utilizan en granjas o en las refinerías de petróleo de nuestro mundo.

Este era su único trabajo. Otros conductos similares venían de todas direcciones de innumerables seres vivos en muchos mundos hacia esta instalación de almacenamiento. Estos trabajadores recibían un pequeño porcentaje de la energía de fuerza vital recolectada en forma de compensación de un poderoso grupo de entidades superiores que controlaban la operación desde otro planeta. Estos trabajadores parecían no estar al tanto de ninguna otra cosa.

Fue entonces cuando intentamos llamar al líder de estas entidades. Y entonces respondieron: “Nuestra gente ha confeccionado este sistema de recolección y almacenamiento de la energía de fuerza vital. Las Entidades Negativas están a cargo de nuestra gente, y lo han estado desde hace mucho tiempo; y así es, las Entidades Negativas ordenaron el emplazamiento de todo este sistema de recolección de energía vital; asimismo estas Entidades Negativas toman lo recolectado para sus propios propósitos; y por cierto, nuestra gente es esclava de estas Entidades y no hay nada que podamos hacer al respecto, y desde ya agradeceríamos cualquier ayuda para lograr nuestra libertad.”

Decidimos llegar al fondo de esto y solicitamos intermediación de las Fuerzas Luminosas para hablar con la entidad superior que comandaba esta operación. En unos momentos, uno de ellos respondió a través de la voz de la mujer. Estaba sorprendido y muy irritado por la interrupción: “Efectivamente, nosotros usamos parte de la energía recolectada, pero la gran mayoría es llevada a un nivel por encima de nosotros en el reino de la oscuridad; y desconocemos lo que ocurre en tal plano.”
¿Queda algo por hacer? La masa humana, aquella que no aplique el análisis crítico y se deje arrear en el rebaño (político, cientificista o religioso), en las lapidarias palabras del rosacruz John Baines, estará condenada a aprender con métodos más arduos; probablemente en la próxima encarnación -en la sexta humanidad- pueda encontrar el sustrato y fricción suficiente con la cual comenzar a despertar; Baines prosigue en que sólo una pequeña cantidad de humanos despierta en cada iteración, y este despertar coincide con el trabajo interior del que ya hemos hablado.

La granja humana

Los extraños delineamientos de los artículos que aquí se presentan subrayan la consigna de nunca separarse de la verdad por aquello que preferiría creerse; en definitiva, si se es subjetivo, la verdad duele; por lo tanto, analice activamente la información que aquí compartimos: intente negarla o intente ratificarla; sólo con aplicación lo podrá intentar; y en ambos casos se estará haciendo un trabajo consciente; nuestra labor se podría considerar infructuosa sólo si se ignora el llamado.

Hemos considerado anteriormente el peaje de la experimentación física, evaluado cuidadosamente en función del costo/beneficio recaudado por entidades de consciencia superior de servicio egocéntrico, también conocido como moneda etérica o loosh; William Bramley en su libro Los Dioses del Edén (The Gods of Eden) nos comenta:
Los seres humanos parecen ser una raza esclavizada reproduciéndose en un planeta aislado de una pequeña galaxia. La raza humana fue una vez fuente de mano de obra para una civilización extraterrestre, para la cual seguimos siendo su posesión. Para mantener el control sobre su posesión y mantener a la Tierra como una especie de prisión, esa otra civilización ha alimentado un interminable conflicto entre los seres humanos, promoviendo su decadencia espiritual y ha creado en la Tierra condiciones irreversibles de penuria física. Esta situación ha existido por miles de años, y aún continúa hasta nuestros días.
Este canon de sufrimiento por pisar la Tierra es una cuota que todo ser humano debe pagar al nacer; se encuentra cuidadosamente orquestado sobre un sinfín de procesos bioquímicos y psíquicos que buscan profundizar e interferir la fina línea entre el balance y la búsqueda de la gratificación propia. Enrique Santos Discépolo nos insinúa en Cambalache (otra forma retórica de decir MixtusOrbis): "Vivimos revolca'os en un merengue y en el mismo lodo todos manosea'os."

A esta altura, hemos de estar conscientes de quiénes son los manoseadores, y cuales son sus intenciones para los próximos tiempos; como toda granja, existe un período de recuperación que busca que la población se incremente y se inyectan ingredientes tecnológicos para el engorde, en nuestro caso deberíamos ver con otros ojos el salto en las ciencias médicas, alimenticias y electrónicas luego de la Segunda Guerra Mundial: tal vez peridurales antes de la intervención.

¿Nos estamos quejando de los avances de la ciencia? Todo lo contrario. La diseminación rápida de la información, las terapias contra las enfermedades del cuerpo y proyectos como la Wikipedia o Khan Academy son logros del trabajo mancomunado y del servicio a los demás. Ocurre que estos avances deberían dejar el terreno fértil para el trabajo esotérico -la labor interna para la liberación de las ataduras físicas- y no servir de efecto anestésico para dormirnos aun más en la Ilusión. ¿O acaso hemos visto que estos logros trascendieran las barreras de las jerarquías y las mezquindades políticas, y se hiciera eco de los avances creativos en una sociedad más equitativa y justa?

Tal vez sea cierto que la consciencia crece despacio, como aquella analogía de las cañas de bambú.

Analicemos fríamente y veamos que en la médula de la sociedad, en aquel reducto donde se mezcla la autoridad, la política y la religión teócrata -los poderosos baluartes y soportes del sistema de control-, el ganado humano sigue estabulado y ordeñado a diario: tal vez no sea perceptible de manera directa nuestro concepto loosh, pero todos reconocemos la necesidad de vestirnos apresuradamente para cumplir los ajustados horarios laborales cuando el reloj suena por la mañana, y las emociones que esto involucra; del libro El Lenguaje de los Sentimientos de David Viscott:
Nuestra era moderna nos ha privado, probablemente de algo, al alejarnos del contacto personal directo con los elementos de la Naturaleza. Nos encontramos en un circo artificial donde nuestros adversarios son los patrones arbitrarios, los horarios exigentes, las prácticas poco equitativas y la burocracia, todos los cuales crean sentimientos de frustración y nos amenazan sin darnos una oportunidad adecuada de expresar nuestros sentimientos frente a la situación. Vivimos en una injusta esclavitud emocional.
Se nos ha obligado a despojarnos de nuestro instinto personal de sobrevivir, en nombre de algo llamado «seguridad a largo plazo», sin que se nos hayan señalado de antemano las consecuencias. Nunca imaginamos que en el curso de nuestra vida cotidiana y nuestra experiencia de trabajo, la mayor amenaza provendría de nuestros protectores.
Peor aun, parecemos disponer ya de pocos recursos para combatir estas amenazas, por cuanto luchar contra el sistema nos parece una tarea abrumadora. Puede que Don Quijote haya sabido bien lo que hacía cuando eligió como adversarios a los molinos de viento.
El traje del agente Smith, las
insignias del capitán Vidal
y los Nazgûl revoloteando
Corremos cual burro que arrastra la carreta, tras una zanahoria gastada por la intemperie y nos sentimos gozosos cuando logramos a fin de mes darle un mordisco ansioso, sólo para que se aleje un poco más de nuestro hocico; mientras en la carreta, los cerdos orwellianos vestidos con trajes y carteras a la moda, se revuelcan en comida. Pero nos sentimos satisfechos: los cerdos psicópatas han sido buenos amos, pues aquellos animales que han hecho cabriolas ante su porcina presencia se les ha dado una zanahoria completa: otro claro ejemplo de devoción teócrata y ponerogénesis tercermundista; y por lo tanto, los volvemos a elegir como nuestros gobernantes, masificándonos y restringiendo nuestra libertad aun más. George Orwell, nos advierte en su novela 1984:
Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, figúrate una bota aplastando incesantemente un rostro humano.
¿Hemos de resignarnos? Pareciera que la realidad intenta explicarnos que la falsedad, la mentira y el trato mezquino es parte de la Creación, y debe ser aceptado como tal; una entidad de consciencia superior y de servicio al prójimo no es un vengador que portando una espada flamígera suprime de raíz las entidades parasitarias que dominan a la tercera densidad. Tal vez, aceptando y a la vez trascendiendo esta realidad tal como es, existe entonces la posibilidad de superación; en definitiva, todo parece reducirse a un simple problema de decisión, o si se prefiere de discernimiento: la capacidad de ver desde un punto de vista más objetivo una realidad que nos es, por herencia, subjetiva. Permítasenos cerrar con la siguiente cita del libro La Granja Humana del prestigioso Salvador Freixedo:
No sé si con este libro firmo mi sentencia de muerte.
Espero que alguien me defienda.
Pero si no fuese así, me iría con toda tranquilidad
de este desventurado planeta dirigido por imbéciles
y poblado en gran parte por tristes hormigas locas.
Irme... ¿a dónde? No lo sé.
Eso sólo lo saben con certeza los fanáticos religiosos.