Iatromantis y el descenso a los infiernos

La principal labor -por no decir la única- de un esclarecido, debiera ser la tarea de sanar; hemos provisto en más de una oportunidad la visión detrimental de la sociedad moderna, a la que observamos como mentalmente enferma y posiblemente en un camino de consecuencias plenamente escatológicas.

Consideramos que la ponerogénesis bien puede ser interpretada como el preproceso digestivo de una civilización menor por una superior, entendiendo la degradación de la raza humana como su sustento primario: debe prepararse el bolo alimenticio en una masificación y polarización suficiente para que por sí misma inicie el proceso de desintegración y facilite así su apocalíptica deglución final; el askokin: la sustancia cósmica sagrada, será obtenida en abundancia como los polisacáridos y ácidos grasos lo hacen en el vientre del convidado.

Nuestra visión empero, incorpora unas sazonadas especias encapsuladas en humildes vestimentas, que de lograr romper su envoltura, resultan en substancias antitónicas con eventuales consecuencias purgantes y vomitivas para el parasitario comensal. Estos curiosos condimentos una vez que inician su progresivo esclarecimiento resultan en aderezos poco apetecibles; hemos de reconocer, sin embargo, que el refinado olfato del sistema de control los detecta rápidamente, etiquetándolos como sustancias insurgentes y desagradables, utilizando toda su artillería hiperdimensional en busca de una rápida eliminación. Aunque este constante ataque resulta en un inesperado pero inevitable efecto: la fractura de la crisálida y el eventual proceso iniciático de un sanador.

A lo largo de esta colección, hemos reconocido numerosos shamanes que han recorrido con pie decidido o fatigado las asperezas del tiempo; algunos nos han brindado fantásticas pistas sobre lo que se esconde tras el velo, mientras que otros han diagnosticado las vedadas enfermedades de la civilización o han establecido encumbradas escuelas de pensamiento que preparan al buscador en sus primeros intentos de acercarse a la verdad; pero queriendo exponer un ejemplo de reconocimiento universal, tal vez a algunos les sonará algo distópica nuestra visión del Jesús gnóstico como el arquetipo del shamán sanador; de las Transcripciones Cassiopaea del 30/09/1994:
P: (Laura) ¿De dónde recibió [Jesús] su enseñanza o entrenamiento?
R: Fue canalizado hacia él.
P: Cuéntennos lo que Jesús realmente hizo.
R: Él enseñó verdades espirituales a los que estaban famélicos por ellas.
P: ¿Y cuál fue la base de estas verdades espirituales?
R: Canalización de información de fuentes más altas.
P: ¿Cuál es la verdad que Jesús enseñó?
R: Que todos los humanos son amados por el Creador y son uno con el mismo.
P: ¿Acaso hizo milagros?
R: Algunos.
P: ¿Pueden hablarnos de uno o dos de ellos?
R: La curación.
P: ¿Era capaz de sanar, literalmente, con el toque de su mano?
R: Sí.
P: ¿Realizó exorcismos?
R: Algo parecido.
P: Entonces no hubo crucifixión, no hubo resurrección después de los tres días, es correcto?
R: Bastante.
P: Bien, ¿cuál es la verdad sobre este asunto?
R: Abandonó la Tierra en una nave luego de un estado de sueño extendido.
P: ¿Cuándo fue que entró en este estado de sueño? ¿Se fue un día a la cama a dormir y luego una nave vino y lo recogió?
R: Algo así.
P: ¿Así que le pareció a sus seguidores que había muerto?
R: Ellos pensaron eso.
P: ¿Se levantó en algún momento y dijo algo a alguien antes de irse en la nave?
R: Sí.
P: ¿O sea volvió de la muerte...
R: Sí.
P: ... y luego les dijo cosas que había visto en su sueño meditativo extendido, fue eso lo que sucedió?
R: Algo parecido.
P: Bien, ¿qué pasó?
R: Profetizó y proclamó entonces su eventual retorno.
P: ¿Fue esta información la que obtuvo durante este período de sueño prolongado?
R: Sí.
P: ¿Cuánto tiempo estuvo dormido, o en este estado de semi-muerte?
R: 98 horas.
La singular idea que el Jesús histórico sea tan sólo otro exponente de lo que entendemos como Wanderer o Bodhisattva, puede sonar alentador para aquellos que no se han sometido al dogma eclesiástico; en cierto sentido nos da pie a reconocer el trabajo de otras entidades de servicio al prójimo que en remotos parajes y desolados tiempos han encarnado para servir en silencio a la humanidad.

En el Material Seth se profundiza en la sospecha que más de una persona subyace tras el personaje del Jesús bíblico y que por medio de un cierto estado de trance meditativo sobre el que los iatromantis acceden a un sistema de realidad extendida (¿tal vez la cuarta densidad no limitada por el tiempo lineal en la cual se observa el enfoque selectivo de la humanidad sobre el espacio de variantes?), es como obtienen información que más tarde utilizarán para profetizar en la realidad física humana:
Su figura de Cristo representa, simbólicamente, su idea de Dios y de sus relaciones. Había tres individuos separados cuya historia se mezcla y se hicieron conocidos colectivamente como Cristo: de ahí las muchas discrepancias en sus registros. Estos fueron todos hombres, porque en ese momento de su desarrollo no habrían aceptado una contraparte femenina. [...]
Las tres personalidades Cristo nacieron en su planeta, y de hecho se hicieron carne entre vosotros. Ninguno de ellos fue crucificado. Los doce discípulos eran materializaciones de las energías de estas tres personalidades: sus energías combinadas. Luego fueron totalmente dotados de individualidad, sin embargo, su tarea principal era claramente poner de manifiesto dentro de sí mismos ciertas habilidades inherentes a todos los hombres.
Sea que la crucifixión ocurrió físicamente o no, fue un acontecimiento netamente psíquico, pero que existe al igual que todos los demás actos relacionados con el drama. Muchos fueron hechos físicos pero otros no. El evento psíquico afectó su mundo tanto como el físico, como es obvio. Todo el drama se produjo como resultado de la necesidad humana. Fue creado como resultado de esa necesidad, surgió a partir de la misma, pero no se originó en su sistema de la realidad.
Los shamanes nacen como seres humanos (esto distinguiría al Jesús hombre del Cristo divino: el shamán en potencia del sanador esclarecido), pero se distinguen por su refinado y a veces estrafalario sistema nervioso; sus propios iguales reconocen que algo no está del todo bien con ellos, mientras que el shamán percibe algo diferente: el mundo es el que está al revés, pero es la mayoría de la humanidad la que permanece tristemente ciega. De todo este cóctel de sentimientos encontrados y conductas individuales -muchas veces doblegadas por tutores enfermizos-, comienza su lenta fermentación psíquica que se desarrolla en las postrimerías de la infancia y se acrecienta en el transcurrir de una atribulada adolescencia.

Tal vez en la base profunda de estos sentimientos, algún recuerdo epifánico logre emerger y germinar en la memoria conciente; no obstante y en la sociedad moderna, el sistema de control ha diseñado estándares en la psiquiatría moderna para diagnosticar y aplicar una anestésica dósis de psicofármacos para amputar cualquier vestigio conspiranoico de la realidad. Peter Kingsley lo resume con excelencia académica en su libro En los oscuros lugares del saber, los orígenes olvidados del mundo occidental:
Un iatros es un sanador; un iatromantis es un sanador de una clase muy especial: es un sanador que, al mismo tiempo, es profeta, un hombre que cura a través de la profecía. [Ser profeta] significa dar voz a lo que no la tiene, actuar como portavoz de lo divino. Todo tenía que ver con ser capaz de ponerse en contacto -y después hablar- desde otro nivel de conciencia.

En ese otro nivel, la libertad del individuo respecto del espacio y del tiempo es un hecho. La duda no le afecta en lo más mínimo, igual que la creencia: las creencias o dudas no tienen influencia. Para transmitir esta sensación de libertad, uno de los nombres que se daba a esos sacerdotes de Apolo era "caminante celeste," término empleado en el mismo sentido en zonas tan orientales como el Tíbet y Mongolia.

El sentimiento de unidad que experimentaba el iatromantis en otro nivel de conciencia dejó su marca en el mundo físico. Incluso hablar de influencia es limitar la realidad de lo que era una vasta red de nómadas, viajeros e individuos que vivían en el tiempo, pero, al mismo tiempo, estaban en contacto con algo más.
Muchas de las historias y prácticas asociadas con el iatromantis en Grecia tienen su paralelo exacto entre los chamanes, y el modo en que se manifiestan en las tradiciones del yoga indio es más que una coincidencia.

La infraestructura edilicia del Cosmos (III)

En las entregas previas, hemos analizado la posible existencia de vórtices de ruptura del continuum espacio-tiempo, en donde la gravedad se comporta de manera anómala (científicamente se hablaría de un horizonte de sucesos), (1) habiendo observado que se presentan tanto puntos coordenados geográficos como también ventanas temporales; pretendemos enfatizar que estos puntos o ventanas no sólo son ingredientes del caldo gordo esotérico, sino que han sido identificados y estudiados en astrofísica tanto en la cosmología inflacionaria como en la estacionaria. Del libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku (cap. Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
La relatividad general es como un caballo de Troya. [...] Pero, acechando dentro del caballo, encontramos todo tipo de demonios y duendes, entre ellos los agujeros negros, los agujeros blancos, los agujeros de gusanos e incluso máquinas del tiempo, todo lo cual desafía al sentido común. Estas anomalías se consideraban tan extrañas que incluso el propio Einstein pensó que nunca se encontrarían en la naturaleza. Durante años, luchó denodadamente contra estas soluciones extrañas. Hoy en día, sabemos que estas anomalías no pueden descartarse fácilmente. Son una parte integrante de la relatividad general y, en realidad, incluso pueden servir de salvación a cualquier ser inteligente que se enfrente a la gran congelación.
También, logramos asociar la ruptura del continuum como una posibilidad para direccionar o seleccionar con facilidad del Espacio de Variantes (2) un conjunto particular con el que se resuene emocionalmente, asociándolo a la idea borgiana de series infinitas de tiempos. Estos lugares o momentos parecen formar parte estructural del sistema cósmico y estarían asociados a la construcción de edificaciones sagradas o a la calendarización de ceremonias y festividades religiosas, con el objetivo de lograr cierto estado interior en los participantes y así seleccionar concientemente el «futuro» que se pretende atraer.

Nuestro estimado profesor Tolkien, también intuyó el serialismo del tiempo desde una visión tal vez más mítica cuando escribía postrado por su «fiebre de trincheras» las primeras páginas de lo que terminaría siendo El Silmarillion. En su dibujo de I Vene Kemen (El Barco de la Tierra), presente en El Libro de los Cuentos Perdidos, su hijo y albacea literario Christopher agrega:
La representación del mundo como un barco, sigue siendo desconcertante. Sólo en un sitio se sugiere que mi padre quizá concibiera el mundo de esta manera: el pasaje [...] en el que Ulmo habla a los Valar acerca del tema, concluye: "Oh, Valar, no conocéis todas las maravillas y las muchas cosas secretas que hay bajo la quilla oscura de la Tierra donde tengo mis poderosos recintos de Ulmonan, no las habéis soñado nunca."
La Tierra es la Cuna de la Mente,”
Konstantin Tsiolkovsky
La curiosa ilustración, sin embargo, es lo bastante poderosa para concedernos dos aportes valiosos: en primer lugar la sugerencia de un continuum sobre el que se navega, representado como el océano exterior o Vaitya-Vai que podríamos asociar con el Espacio de Variantes, y la segunda y quizá más importante, que la tripulación despierta de la nave se encuentra en un «bloqueo de fase» (3) respecto al timón decisional de la mayoría dormida por el encanto de las fantasmagóricas sirenas, habiendo enfilado la proa hacia traicioneros fiordos apocalípticos.

¿Cómo cambiar entonces la dirección? Ouspensky en su libro En Busca de los Milagroso comentaba que su maestro Gurdjieff propuso la idea de que si un esclarecido equipo abordo alcanzaba cierto umbral de conocimiento objetivo, podía lograrse un golpe de timón:
En verdad, doscientos hombres conscientes, si existieran y si encontraran necesaria y legítima esta intervención, podrían cambiar toda la vida sobre la Tierra. Pero no existen en cantidad suficiente, o no lo quieren, o bien no ha llegado aún el tiempo, o tal vez los otros duermen demasiado profundamente.
¿Este cambio de rumbo sería el vislumbrado Retorno a la Edad de Oro? Varios autores han concluido en un desenlace de estas características, desde Daniel Ruzo a Robert Monroe bajo un conjunto heterogéneo de fechas; el problema radica quizá en la perspectiva antropocéntrica: una visión acostumbrada a fechas fijas bajo un paradigma de tiempo lineal, a la espera de un momento específico en que un proceso de características exógenas desencadene un cambio de proporciones bíblicas; cuando en realidad, nuestra propuesta es algo diferente, entendiendo este cambio como un emergente natural que surge del trabajo interior individual, afectando progresivamente las decisiones egocéntricas y transmutándolas en mancomunadas, que empero considere los ciclos metónicos como el efectivo marcador del tiempo cósmico.

Por supuesto, entendemos que en todo proceso natural siempre existirá un flujo de excepción, y que en este caso más que excepción parecería la regla: la humanidad dormida corre el riesgo de concluir este ciclo exactamente donde lo comenzó; en este sentido, el psicólogo norteamericano Kenneth Ring, especialista en experiencias extraordinarias,(4) coincidía en un escenario semejante al descrito por su colega argentino Roberto Torres, autor del libro Los Guachos:
Estamos asistiendo a la definición de un ciclo histórico, la muerte del viejo mundo y la posibilidad de que nuestro ser interno dé un gran salto chamánico. La revolución ha comenzado. La civilización tal como la conocemos se desploma ante nuestros ojos. Si la humanidad lo logrará o no, es algo que está por verse, ya que quienes permanezcan dentro de las viejas estructuras, sucumbirán cuando se terminen de caer. Los Guachos sabemos que no falta mucho, que este es el tiempo prometido por los chamanes de nuestro linaje y que sólo una minoría lo logrará.
Y este salto chamánico, no lo dudamos, será la revelación de las realidades vedadas de la cuarta densidad; en verdad, cuánto de nuestro trabajo se vería abreviado si fuese posible para el hombre común vislumbrar y recordar lo que acontece detrás del velo. La explicación marginal aunque factible es que a medida que el «navío planetario» en que habitamos atraviese estos curiosos vórtices temporales se fusione junto al estado mental y emocional que impere en tal momento sobre los individuos: si nuestra visión es correcta, la Teoría de Cuerdas estaría en relación con estos Puntos Coordenados, es más serían estas mismas; (5) Kaku continúa:
Según la teoría de cuerdas, si uno tuviera un microscopio y pudiera observar el centro de un electrón, no vería una partícula puntual sino una cuerda vibrante. (La cuerda es extremadamente pequeña, mide la longitud de Planck de 10-33 cm, un trillón de veces más pequeña que un protón, de modo que todas las partículas subatómicas parecen un punto.) Si pellizcáramos esta cuerda, la vibración cambiaría; el electrón podría convertirse en un neutrino. Si la volviéramos a pellizcar, podría convertirse en un quark. En realidad, si la pellizcásemos con bastante fuerza, podría convertirse en cualquiera de las partículas subatómicas conocidas. De este modo, la teoría de cuerdas puede explicar sin esfuerzo por qué hay tantas partículas subatómicas conocidas. Para hacer una analogía, en una cuerda de violín las notas La, Si o Do Sostenido no son fundamentales. Pulsando simplemente la cuerda de diferentes maneras, podemos generar todas las notas de la escala musical. El Si Bemol mayor, por ejemplo, no es más fundamental que el Sol. Todas ellas no son más que las notas de una cuerda de violín. Del mismo modo, los electrones y los quarks no son fundamentales, pero la cuerda sí. En realidad, todas las subpartículas del universo pueden verse como nada más que diferentes vibraciones de la cuerda. Las «armonías» de la cuerda son las leyes de la física.
Hemos indicado esta posibilidad de reinterpretación de la realidad cuando enunciamos la eventual escisión de realidades; pero como humanidad conciente, ¿será posible disminuir el número de aquellos que naufraguen hacia un reinicio histórico? Guardamos nuestras serias dudas de que se logre masificar un despertar global: tristemente la enorme mayoría de la humanidad no concibe ni le interesa el cerco que la estabula (y el punto de partida para todo cambio radica en el reconocimiento objetivo de la propia situación), ignorando cualquier participación en un banquete cósmico de supinos granjeros demoníacos. Celebremos, sin embargo, con cierto optimismo la llegada del "Gran Año" caldeo; del libro La Historia Secreta del Mundo de Laura Knight-Jadczyk:
En el siglo III A.C., Beroso popularizó de tal manera la doctrina caldea del "Gran Año" que esta se esparció a lo largo de todo el mundo helénico. De acuerdo a esta enseñanza, el universo es eterno, pero periódicamente se destruye y reconstituye cada "Gran Año." [...]

Lo que nos conviene recordar acerca de todas estas proposiciones es su carácter inherentemente optimista: la consciencia de que hay una normalidad en todo este ciclo de catástrofes, una certeza en su significado y, sobre todo, ¡una declaración implícita de que nunca se trata de un desenlace final de las cosas! Se nos está tratando de comunicar la idea de que, al igual que es necesario que haya tres días de oscuridad antes del renacimiento de la Luna, también son necesarias la muerte del individuo y la muerte periódica de la humanidad. Toda forma material, en virtud de su mera existencia dentro del tiempo, pierde vigor y se vuelve informe aunque sea tan solo por un instante. [...]
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La infraestructura edilicia del Cosmos (II)

Ciertamente sería complicado para un gélido témpano imaginar la fluidez de un caudaloso río o la ingravidez de la neblina a la luz de un rápido amanecer. La extraña idea de que nuestro universo físico sea tan sólo una porción congelada de una realidad plásmica o energética mayor no debiera ya sorprendernos; aquello que sí debiera preocuparnos —como humanidad consciente— es si podemos seleccionar o quizá reencausar un determinado fragmento de un espacio-tiempo aun inmanifiesto.

Si perseguimos esta curiosa sospecha, y la asociamos a nuestro rudimentario análisis sobre el serialismo del tiempo promulgada por el ingeniero aeronáutico John W. Dunne, podremos arribar sin mayores esfuerzos al concepto del Espacio de Variantes (1) del físico ruso Vadim Zeland. Por el momento, sólo mencionaremos esto, aunque en breve profundizaremos cómo es posible que ambos científicos hayan recibido en sus sueños estas extrañas ideas sobre la naturaleza de la realidad. No nos cabe duda que Parmeneides hubiese reconocido a ambos como iatromantis que reciben educación en el mundo imaginal. (2)

Previamente vimos que el concepto de Puntos Coordenados del Seth Material coincide con el de  Ventanas (3) en las Sesiones Cassiopaea; es altamente probable que dicho término haya sido recogido por Fredric Grant Irland, ávido lector de material ufológico y canalizador original del material. (4) Si rastreamos el origen del término, vemos que fue nuestro respetado John Keel quien lo mencionó en su libro Our haunted world:
Las actividades de estas entidades se limitan esencialmente a ciertas áreas específicas del planeta, donde aparecen y reaparecen siglo tras siglo. "Los ángeles mantienen sus antiguos lugares," escribió el poeta Francis Thompson. Con lo cual, hay muchos lugares "embrujados" alrededor del mundo, evitados por el hombre antiguo o sacralizados por él. Estos son lugares geográficos precisos, y cualquier persona indagando en la historia y la tradición encuentran miles de relatos de fantasmas, demonios, monstruos y platillos voladores divisados a pocos kilómetros y que cubren mil años o más de tiempo.
Para los investigadores en OVNIS esos lugares son Ventanas: puntos de entrada para las naves espaciales desde algún lejano planeta. Los ocultistas enseñan que estos son Pasadizos: puntos débiles en la envoltura etérica de la Tierra a través del cual los seres de otros contínuo espacio-tiempo se filtran hacia nuestra realidad. [...]
Hay literalmente miles de estos puntos débiles en nuestro planeta. Actividades paranormales y sobrenaturales en estas áreas parecen estar controladas por factores cíclicos complicados. Periódicamente, el infierno se desata en todos estos lugares a la vez, y luego tenemos una ola de avistamientos de OVNIS, apariciones, duendes, repentinas desapariciones inexplicables de animales y seres humanos, incendios misteriosos, e incluso una forma de locura en masa.
De acuerdo a nuestra investigación, hemos de coincidir mayormente con la visión ocultista de los eterianos, dado que aun gran parte de los ufólogos sostiene la idea de extraterrestres (la dificultad con la palabra extraterrestre es precisamente la misma que con la alegoría del gusano en la maceta, (5) brinda un aspecto distorsionado y a la vez tranquilizador del problema: en definitiva, un punto de vista antropocéntrico). No obstante, esta visión ocultista no difiere demasiado de la científica; en el libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku leemos (cap. V: Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
Aunque Einstein creía que los agujeros negros eran demasiado increíbles para existir en la naturaleza, demostró con ironía que eran aun más extraños de lo que podía pensarse, teniendo en cuenta la posibilidad de que en el centro de un agujero negro se encuentren agujeros de gusano. Los matemáticos los llaman «espacios múltiplemente conectados.» Los físicos los llaman «agujeros de gusanos» porque, tal como un gusano perfora la tierra, crean un atajo alternativo entre dos puntos. A veces se les llama «portales o pasadizos dimensionales.» Se llaman como se llamen, es posible que un día proporcionen el medio definitivo para el viaje interdimensional.
Empero, la idea académica propone la interconexión de un continuo espacio-tiempo tridimensional con otro, cuando la idea de Ventana o Punto Coordenado corresponde a la de un vínculo o corredor entre diferentes densidades de la materia. De ser este aparente delirio válido, podríamos ofrecer un principio de comprensión sobre la tecnología psíquica aplicada a la transmogrificación (que en las Sesiones Cassiopaea se propone con el acrónimo TdARm o Transdimensional Atomic Remolecularization); afortunadamente en las sesiones de Jane Roberts, Seth se explaya con claridad al respecto:
Los puntos de energía concentrada se activan por medio de intensidades emocionales que están perfectamente dentro de vuestro alcance normal. Los propios sentimientos y emociones activan estos puntos coordenados, aunque no los reconozcan. Por consiguiente, se añade una mayor cantidad de energía a ese pensamiento o sentimiento original, y se acelera su proyección hacia la materia física, independientemente de la naturaleza del sentimiento.

En otras palabras, estos puntos son como generadores invisibles de energía que se activan cuando un pensamiento o sentimiento emocional con la suficiente intensidad entra en contacto con ellos. A su vez, estos puntos intensifican la causa que los activa de una manera bastante neutra.
[...] en ciertas condiciones, pueden llegar a condensarse en forma de materia. Aquellas unidades electromagnéticas que tengan la suficiente intensidad activan automáticamente los puntos coordenados subordinados de los que hemos hablado. Por tanto, estas unidades se aceleran y se condensan en materia mucho más rápido, hablando en vuestros términos, que las unidades de menor intensidad. [...] 
Cada pensamiento o emoción, por tanto, existe como una unidad de energía electromagnética o como combinación de ellas en ciertas condiciones, y, con la ayuda de los puntos subordinados, frecuentemente emergen en los componentes básicos de la materia física. Esta aparición como materia física ocurre como «resultado» neutro, independientemente de la naturaleza del pensamiento o emoción dados. Las imágenes mentales, acompañadas de una emoción intensa, son por tanto un anteproyecto a partir del cual aparecerán –hablando en vuestros términos– los correspondientes objetos, condiciones o acontecimientos físicos.
La Cornucopia o
Cuenco de la Abundancia
Y esta es una hebra valiosa de información: la coordinación de pensamientos y emociones en una zona ventana los condensa hacia la realidad física. Puede ser entonces que las festividades y reuniones en emplazamientos sagrados, que más tarde degeneraron en rituales, tengan su raíz en este preciado conocimiento. Ahora bien, estas Ventanas no sólo son emplazadas geográficamente sino que también aparecen estructuradas de forma cronológica y estarían relacionados al período de 19 años conocido como Ciclo Metónico (6) en honor al astrónomo griego Meton de Atenas (aunque ya era conocido por los babilónicos y chinos); la antropóloga Bethe Hagens sostiene al respecto:
También sostenemos que una razón importante por la cual los constructores megalíticos estaban tan interesados ​​en la astronomía y el cálculo preciso de las fases solares y lunares fue que dentro de estos cálculos se computaba la predicción de "pulsos" de energía a través de la red en diferentes épocas del año. El capitán Bruce Cathie, piloto de avión e investigador prolífico sobre la red energética de Nueva Zelanda, ha teorizado durante años respecto al patrón armónico pulsante de la red y cómo podría relacionarse con avistamiento de OVNIS y fenómenos de "luces en el cielo." [...] Podemos plantear la hipótesis de los latidos del corazón de Gaia. Los antiguos evidentemente modelaron sus días sagrados y las fiestas locales para entrelazar estos acontecimientos entre la red y los campos de energía del sistema solar.
Curiosamente estos 19 años corresponden al múltiplo de 9,6 años conocido por los ufólogos como Ciclo Forteano en honor a las oleadas de fenómenos anómalos que había denunciado en sus obras Charles Fort; (7) y este ciclo nos lleva a la interesante idea de los nodos gravitacionales de tres cuerpos, cuando la Tierra, el Sol y la Luna se encuentran alineados.
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