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Iatromantis y la visión de la predación etérica

Concluimos la entrega anterior con las palabras de Peter Kingsley cuando presentaba al iatromantis o sanador-profeta griego en su libro En los oscuros lugares del saber:
[...] el estado que habían entrevisto o experimentado los griegos -ese estado que podía llamarse un sueño, pero no es un sueño vulgar, sino que es similar a la vigilia sin estar despierto, como estar dormido sin estarlo- tenía sus propios nombres. [...] Acabó siendo más conocido con el título de samâdhi.
El profesor Tolkien, en la épica obra El Señor de los Anillos, reflota en varias oportunidades al sha-man u hombre santo: tanto Aragorn como ElrondGlorfindel y Galadriel, pero sobre todo el mago errante Gandalf, son de una u otra forma sanadores y profetas; y en particular, los Elfos (el Hombre Edénico) tienen esa virtud de estar dormidos sin estarlo:
Legolas ya no se movía; las manos hermosas cruzadas sobre el pecho, los ojos abiertos, unía la noche viviente al sueño profundo, como es costumbre entre los elfos.
¿Pero por qué es necesaria la consciencia durante el sueño profundo? En términos informáticos, un shamán es un transductor natural de información entre diferentes densidades de consciencia, es decir, es un medium o canalizador no inconsciente, dado que mantiene su estado de vigilia durante la totalidad del proceso; y quizá sea la razón por la cual su sistema nervioso se vea desafiado en las muchedumbres metropolitanas, porque en cierto sentido, captan un sinnúmero de mensajes y situaciones que pasan desapercibidos por el resto.

Esta predisposición innata puede ser comprometedora, sobre todo cuando el individuo ignora su latente capacidad aunado a la falta de esclarecimiento y trabajo interior: su sistema nervioso, de manera predeterminada, detecta e intenta informar pero sin éxito aquella porción velada del iceberg de la realidad, que es incesantemente manipulada por oscuras manos en el tumulto de lo cotidiano. Por supuesto que en nuestra intervenida realidad, el sistema de control ha ideado numerosas formas de acallar químicamente estos desesperados mensajes que preparan el despertar shamánico: el baluarte del arcontado farmacológico silencia sin remordimientos a través de su disciplinario cilicio psicotrópico suministrado bajo las sagradas escrituras del DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales); del libro La Historia Secreta del Mundo de Laura Knight-Jadczyk:
En muchos casos la elección del chamán se manifiesta a través de una enfermedad bastante seria que solamente es susceptible de curación mediante el "ascenso al cielo." Luego de la extática visión de iniciación, ¡el chamán se siente mucho mejor! Luego de responder al llamado de los dioses comienza a demostrar una constitución más que normalmente saludable [...]

Otro punto que es preciso enfatizar es que el chamán debe ser capaz de estar en completo control de sí mismo aun en medio del más profundo estado extático (la canalización mediante trance y su consiguiente ausencia de memoria de todo lo que sucede no es una actividad propia del verdadero chamán). Esta habilidad de "caminar entre dos mundos simultáneamente" es muestra clara de una extraordinaria constitución nerviosa. [...]

El Don Juan de Castaneda se refiere a esto como un estado de "impecabilidad." Esa idea también aparece en el sistema arcaico de los Yakut, en el cual el chamán debe ser "serio, poseer tacto, ser capaz de comunicarse de manera efectiva con todas las personas, y sobre todo, no debe ser presuntuoso, orgulloso o malhumorado." El verdadero chamán emana una fuerza interior que es conciente pero nunca ofensiva. [...]
Del pintor polaco Zdzislaw Beksinski
(sus obras carecen de nombre)
En general, y esto tal vez tenga reminiscencias con cualquier pabellón psiquiátrico citadino, el shamán en potencia recibe visiones de la realidad humana que afectan su desempeño como «sujeto productivo» en nuestra sociedad de consumo; y considere el lector que no sólo estamos hablando de sueños o visiones hipnoides, sino percepciones que trascienden el sentido de la vista, donde se captan sonidos, olores y en donde el sistema de creencias estándar se ve efectivamente destronado. Dentro de la escuela de pensamiento gnóstico, es posible encontrar explicaciones puntuales para estos immrams o "viajes del héroe," dado que el iatromantis esclarecido puede observar la predación etérica que se vivencia en el plano físico; en un sujeto preparado, esta «segunda atención» es selectiva, y sólo se accede a ella dentro de un marco intencional, pero en un sujeto inexperto ciertamente es demoledor; nos permitimos compartir la visión del Ente (sistema de control) del psicólogo e iniciado Roberto Torres en su libro Los Guachos:
Vi miles de demoníacos seres que se deslizaban por la calle. Algunos tenían tentáculos que introducían en las personas. Otros eran como larvas, que parecían succionar diferentes zonas del cuerpo de quienes las llevaban colgando.
[... (su pupilero o facilitador) Octavio] me exhortó a poner atención al tiempo que una chica joven, de cuerpo escultural y cabellera abundante, pasaba junto a nosotros. Su perfil derecho era perfecto. Pensé que tenía una belleza casi insuperable, hasta que se dio vuelta y pude ver su cara completa. El costado izquierdo de su rostro estaba siendo carcomido por unos largos gusanos que caían hasta su hombro. Ella reía con otros que la acompañaban y a pesar de su estupenda dentadura, de un lado parecía la mismísima parca.
Entonces sufrí mi primer desmayo, el que habrá durado no mucho más de medio minuto. Las calles se encontraban repletas de estiércol al igual que los frentes de los edificios, aún de los más modernos y lujosos. Un llanto agudo e indómito alcanzó a mi alma, y atravesado por anómalas convulsiones, las lágrimas brotaron de mis ojos.
Una multitud de hombres y mujeres que caminaban por las veredas parecían quemarse, por el efecto de una altas llamas que surgían de sus pechos, tapándoles la fisonomía que de vez en cuando lograba entrever, tal si se derritiera perpetuamente. El olor que entraba por la ventanilla era de una hediondez imposible de describir.
Tal vez para evitar esta clase de shocks, el reconocimiento e iniciación en tribus y culturas preparadas, se daba durante la infancia y la adolescencia respectivamente, por parte de otros iatromantis ya esclarecidos. Los Guachos Quilmes detectaban precozmente al posible candidato en función de su ascendencia familiar, aunque no se descartaba a otros individuos aislados que presentaban inquietudes o rasgos que no pasaban desapercibidos por el consejo de sabios; como bien plantea Mircea Eliade en su libro El Chamanismo y las Técnicas Arcaicas del Extasis, shamán se nace pero también se hace:
Pero no basta la condición de hijo de chamán; es necesario, además, que el neófito sea aceptado y convalidado por los espíri­tus. Entre los Yurak-Samoyedos el futuro chamán es identificado desde que nace; en efecto, los niños que vienen al mundo con su "camisa" están destinados a convertirse en chamanes (los que na­cen con su "camisa" sólo en la cabeza, serán los más pequeños chamanes). Ya próximo a la madurez, el candidato empieza a tener visiones, canta mientras duerme, gusta de pasear solitaria­mente, etc.; tras este período de incubación, se acerca a un viejo chamán para que lo instruya.
El iatromantis esclarecido es un sanador: su cercanía, palabra o mano producen un balance en los tres centros del Ser: instintivo, emocional e intelectual; este balance tiene características astringentes en la interfaz espiritual, y opera como un laxante etérico al provocar una evacuación vigorosa de la fauna etérica allí alojada. El escritor ruso Nicolai Levashov, en su polémico libro Russian History Viewed through Distorted Mirrors comenta:
Las "puertas" a otros niveles de la realidad, que estas mujeres naturalmente dotadas abrieron con tal facilidad, les permitieron contactar directamente a los "habitantes" de estos niveles, muchos de los cuales eran los [cuerpos sutiles] de criaturas extintas. En la pérdida de sus cuerpos físicos, estas criaturas debieron ajustarse a las nuevas condiciones de existencia, convirtiéndose en parásitos energéticos vitales. Aprendieron a devorar la fuerza vital de los que tenían la suerte de poseer un cuerpo físico, es decir, que "se alimentaban" de sus emociones. [...] La adaptación a este nuevo tipo de existencia necesitó del desarrollo de nuevas habilidades de las que carecían cuando aun poseían sus propios cuerpos físicos.

La infraestructura edilicia del Cosmos (III)

En las entregas previas, hemos analizado la posible existencia de vórtices de ruptura del continuum espacio-tiempo, en donde la gravedad se comporta de manera anómala (científicamente se hablaría de un horizonte de sucesos), (1) habiendo observado que se presentan tanto puntos coordenados geográficos como también ventanas temporales; pretendemos enfatizar que estos puntos o ventanas no sólo son ingredientes del caldo gordo esotérico, sino que han sido identificados y estudiados en astrofísica tanto en la cosmología inflacionaria como en la estacionaria. Del libro Universos Paralelos del físico teórico Michio Kaku (cap. Portales dimensionales y viajes en el tiempo):
La relatividad general es como un caballo de Troya. [...] Pero, acechando dentro del caballo, encontramos todo tipo de demonios y duendes, entre ellos los agujeros negros, los agujeros blancos, los agujeros de gusanos e incluso máquinas del tiempo, todo lo cual desafía al sentido común. Estas anomalías se consideraban tan extrañas que incluso el propio Einstein pensó que nunca se encontrarían en la naturaleza. Durante años, luchó denodadamente contra estas soluciones extrañas. Hoy en día, sabemos que estas anomalías no pueden descartarse fácilmente. Son una parte integrante de la relatividad general y, en realidad, incluso pueden servir de salvación a cualquier ser inteligente que se enfrente a la gran congelación.
También, logramos asociar la ruptura del continuum como una posibilidad para direccionar o seleccionar con facilidad del Espacio de Variantes (2) un conjunto particular con el que se resuene emocionalmente, asociándolo a la idea borgiana de series infinitas de tiempos. Estos lugares o momentos parecen formar parte estructural del sistema cósmico y estarían asociados a la construcción de edificaciones sagradas o a la calendarización de ceremonias y festividades religiosas, con el objetivo de lograr cierto estado interior en los participantes y así seleccionar concientemente el «futuro» que se pretende atraer.

Nuestro estimado profesor Tolkien, también intuyó el serialismo del tiempo desde una visión tal vez más mítica cuando escribía postrado por su «fiebre de trincheras» las primeras páginas de lo que terminaría siendo El Silmarillion. En su dibujo de I Vene Kemen (El Barco de la Tierra), presente en El Libro de los Cuentos Perdidos, su hijo y albacea literario Christopher agrega:
La representación del mundo como un barco, sigue siendo desconcertante. Sólo en un sitio se sugiere que mi padre quizá concibiera el mundo de esta manera: el pasaje [...] en el que Ulmo habla a los Valar acerca del tema, concluye: "Oh, Valar, no conocéis todas las maravillas y las muchas cosas secretas que hay bajo la quilla oscura de la Tierra donde tengo mis poderosos recintos de Ulmonan, no las habéis soñado nunca."
La Tierra es la Cuna de la Mente,”
Konstantin Tsiolkovsky
La curiosa ilustración, sin embargo, es lo bastante poderosa para concedernos dos aportes valiosos: en primer lugar la sugerencia de un continuum sobre el que se navega, representado como el océano exterior o Vaitya-Vai que podríamos asociar con el Espacio de Variantes, y la segunda y quizá más importante, que la tripulación despierta de la nave se encuentra en un «bloqueo de fase» (3) respecto al timón decisional de la mayoría dormida por el encanto de las fantasmagóricas sirenas, habiendo enfilado la proa hacia traicioneros fiordos apocalípticos.

¿Cómo cambiar entonces la dirección? Ouspensky en su libro En Busca de los Milagroso comentaba que su maestro Gurdjieff propuso la idea de que si un esclarecido equipo abordo alcanzaba cierto umbral de conocimiento objetivo, podía lograrse un golpe de timón:
En verdad, doscientos hombres conscientes, si existieran y si encontraran necesaria y legítima esta intervención, podrían cambiar toda la vida sobre la Tierra. Pero no existen en cantidad suficiente, o no lo quieren, o bien no ha llegado aún el tiempo, o tal vez los otros duermen demasiado profundamente.
¿Este cambio de rumbo sería el vislumbrado Retorno a la Edad de Oro? Varios autores han concluido en un desenlace de estas características, desde Daniel Ruzo a Robert Monroe bajo un conjunto heterogéneo de fechas; el problema radica quizá en la perspectiva antropocéntrica: una visión acostumbrada a fechas fijas bajo un paradigma de tiempo lineal, a la espera de un momento específico en que un proceso de características exógenas desencadene un cambio de proporciones bíblicas; cuando en realidad, nuestra propuesta es algo diferente, entendiendo este cambio como un emergente natural que surge del trabajo interior individual, afectando progresivamente las decisiones egocéntricas y transmutándolas en mancomunadas, que empero considere los ciclos metónicos como el efectivo marcador del tiempo cósmico.

Por supuesto, entendemos que en todo proceso natural siempre existirá un flujo de excepción, y que en este caso más que excepción parecería la regla: la humanidad dormida corre el riesgo de concluir este ciclo exactamente donde lo comenzó; en este sentido, el psicólogo norteamericano Kenneth Ring, especialista en experiencias extraordinarias,(4) coincidía en un escenario semejante al descrito por su colega argentino Roberto Torres, autor del libro Los Guachos:
Estamos asistiendo a la definición de un ciclo histórico, la muerte del viejo mundo y la posibilidad de que nuestro ser interno dé un gran salto chamánico. La revolución ha comenzado. La civilización tal como la conocemos se desploma ante nuestros ojos. Si la humanidad lo logrará o no, es algo que está por verse, ya que quienes permanezcan dentro de las viejas estructuras, sucumbirán cuando se terminen de caer. Los Guachos sabemos que no falta mucho, que este es el tiempo prometido por los chamanes de nuestro linaje y que sólo una minoría lo logrará.
Y este salto chamánico, no lo dudamos, será la revelación de las realidades vedadas de la cuarta densidad; en verdad, cuánto de nuestro trabajo se vería abreviado si fuese posible para el hombre común vislumbrar y recordar lo que acontece detrás del velo. La explicación marginal aunque factible es que a medida que el «navío planetario» en que habitamos atraviese estos curiosos vórtices temporales se fusione junto al estado mental y emocional que impere en tal momento sobre los individuos: si nuestra visión es correcta, la Teoría de Cuerdas estaría en relación con estos Puntos Coordenados, es más serían estas mismas; (5) Kaku continúa:
Según la teoría de cuerdas, si uno tuviera un microscopio y pudiera observar el centro de un electrón, no vería una partícula puntual sino una cuerda vibrante. (La cuerda es extremadamente pequeña, mide la longitud de Planck de 10-33 cm, un trillón de veces más pequeña que un protón, de modo que todas las partículas subatómicas parecen un punto.) Si pellizcáramos esta cuerda, la vibración cambiaría; el electrón podría convertirse en un neutrino. Si la volviéramos a pellizcar, podría convertirse en un quark. En realidad, si la pellizcásemos con bastante fuerza, podría convertirse en cualquiera de las partículas subatómicas conocidas. De este modo, la teoría de cuerdas puede explicar sin esfuerzo por qué hay tantas partículas subatómicas conocidas. Para hacer una analogía, en una cuerda de violín las notas La, Si o Do Sostenido no son fundamentales. Pulsando simplemente la cuerda de diferentes maneras, podemos generar todas las notas de la escala musical. El Si Bemol mayor, por ejemplo, no es más fundamental que el Sol. Todas ellas no son más que las notas de una cuerda de violín. Del mismo modo, los electrones y los quarks no son fundamentales, pero la cuerda sí. En realidad, todas las subpartículas del universo pueden verse como nada más que diferentes vibraciones de la cuerda. Las «armonías» de la cuerda son las leyes de la física.
Hemos indicado esta posibilidad de reinterpretación de la realidad cuando enunciamos la eventual escisión de realidades; pero como humanidad conciente, ¿será posible disminuir el número de aquellos que naufraguen hacia un reinicio histórico? Guardamos nuestras serias dudas de que se logre masificar un despertar global: tristemente la enorme mayoría de la humanidad no concibe ni le interesa el cerco que la estabula (y el punto de partida para todo cambio radica en el reconocimiento objetivo de la propia situación), ignorando cualquier participación en un banquete cósmico de supinos granjeros demoníacos. Celebremos, sin embargo, con cierto optimismo la llegada del "Gran Año" caldeo; del libro La Historia Secreta del Mundo de Laura Knight-Jadczyk:
En el siglo III A.C., Beroso popularizó de tal manera la doctrina caldea del "Gran Año" que esta se esparció a lo largo de todo el mundo helénico. De acuerdo a esta enseñanza, el universo es eterno, pero periódicamente se destruye y reconstituye cada "Gran Año." [...]

Lo que nos conviene recordar acerca de todas estas proposiciones es su carácter inherentemente optimista: la consciencia de que hay una normalidad en todo este ciclo de catástrofes, una certeza en su significado y, sobre todo, ¡una declaración implícita de que nunca se trata de un desenlace final de las cosas! Se nos está tratando de comunicar la idea de que, al igual que es necesario que haya tres días de oscuridad antes del renacimiento de la Luna, también son necesarias la muerte del individuo y la muerte periódica de la humanidad. Toda forma material, en virtud de su mera existencia dentro del tiempo, pierde vigor y se vuelve informe aunque sea tan solo por un instante. [...]
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Resonancia vibracional (III)

Podríamos aventurar que el verdadero don que potencialmente se logre al descender a densidades inferiores, consiste en la conquista propia a través del conocimiento interior; en las entregas previas, hemos visto que el conocimiento equivale al rango de cobertura, mientras que nuestra élan vital consiste en la amplitud del FRV del alma: conocer protege, no sólo porque al observar objetivamente reconozcamos el caos de nuestra realidad entrópica sin pretender que sea algo diferente, sino porque al entenderlo en profunidad, el grado de certidumbre externa deviene en asertividad interna.

En primer lugar, la asertividad nos conduce a mantener el balance interno, de forma de evitar que se involucren emociones negativas al analizar una perspectiva desfavorable de la realidad, pero que al mismo tiempo la atención mental logra bloquear; esta nula inversión emocional facilita utilizar las energías psíquicas así ahorradas en atraer la realidad positiva con la que resolvamos resonar emocionalmente. Y en segundo lugar, vemos que el orden puede emanar del caos al no desatender la realidad objetiva e intentar percibirla tal como es, evitando los filtros de la subjetividad y el hipnótico trance consumista con el que se nos trata de adoctrinar socialmente.

Pero si brindamos cierta licencia a las teofanías de Orfeo Angelucci, tal vez logremos reconocer una razón adicional para este -en palabras de Doris Lessing- descenso a los infiernos: en su prolongada ausencia de la vida humana, habiendo experimentado un OBE durante 7 días seguidos, Angelucci recuerda comulgar con entidades de consciencia superior de orientación positiva, con descripciones coincidentes a la de los Elfos del profesor Tolkien, en una realidad muy semejante a la atmósfera feérica de Lothlorien; (1) para enfatizar la realidad física de la cuarta densidad se le informa a Angelucci:
"Es todo una cuestión de la escala de vibración en la que se esté funcionando", explicó. "La tasa vibratoria de la materia densa que constituye el sustrato del planeta Tierra es extremadamente baja, por lo tanto, los cuerpos terrenales son lentos, densos y pesados. El índice vibratorio aquí es bastante más alto y la materia tan tenue que parece desde un medio físico denso como el vuestro, inexistente; pero como ahora te encuentras en un cuerpo con una tasa vibratoria en correspondencia, los fenómenos de este mundo te son tan reales como tu mundo de la Tierra."
Durante su etérica estadía en lo que se entiende como el planetoide Ceres en las fronteras del Cinturón de Asteroides entre Júpiter y Marte, Angelucci es informado que el planeta Tierra es actualmente una triste prisión de reos cósmicos, reencarnaciones de aquellas almas de orientación de servicio egótico que con su furia destruyeron su propio planeta y del que sólo quedan los restos en órbita; curiosamente, esta explicación coincide en las Transcripciones Cassiopaea cuando se comenta sobre Lucifer y la Llegada de los Caídos a la Tierra (2) desde el quinto planeta:
P: (Laura) Dijeron la otra noche que había un planeta entre Marte y Júpiter que fue destruido y se convirtió en el Cinturón de Asteroides. ¿Fue este planeta alguna vez habitado por seres conscientes?
R: Sí.
P: ¿Qué hizo que este planeta sea destruido?
R: Energía psíquica.
[...]
P: ¿Cuál es el origen de la raza aria?
R: El quinto planeta que ahora se conoce como el
Cinturón de Asteroides.
P: ¿Cuándo llegaron a la Tierra?
R: ¿Hace 80.000 años? Difícil para nosotros de usar su sistema de medición.
[...]
P: El planeta que fue destruido entre Júpiter y Marte, que ahora conocemos como el Cinturón de Asteroides, dijeron que fue destruido por la energía psíquica. ¿Podrían aclarar esto?
R: Los ocupantes de ese planeta, muchos de los cuales son sus antepasados del ​​alma, simplemente decidieron desarrollar un ambiente tan enfocado en el servicio a sí mismo que su realidad quedó tan super cargada negativamente que causó que su planeta fuese destruido dado los niveles de energía tan intensa, que colapsaron la estructura atómica del planeta, causando su explosión física.
P: ¿Se hizo esto tecnológicamente o fue estrictamente hecho por el poder de la mente?
R: Son una y la misma.
P: ¿Hicieron algo así como arrojar bombas?
R: No, no. Esto fue hecho a través de energía psíquica. Fue previsto de forma transitoria el peligro de que suceda lo mismo en su planeta. Aunque estamos bastante seguros de que no ocurrirá dado que vemos toda la realidad, pasado, presente y futuro
[las divinidades plerómicas o de sexta densidad son omniscientes de los futuros posibles]. Pero, hay que entender también que incluso desde nuestra perspectiva particular, toda realidad es, no obstante, fluida. Todavía hay muchas opciones de las realidades y los posibles futuros y posibles pasados ​​y presentes posibles. Pero nos sentimos bastante seguros de que ese destino en particular no caerá sobre su planeta, aunque sí el entonces conocido como Kantek.
En otro exótico sincronismo literario con esta visión, el profesor Tolkien hilvanó varias leyendas nórdicas en su relato sobre El Akallabeth (o «La Sepultada»), más tarde conocido como La Caída de Númenor, un cuento de la Segunda Edad donde los Altos Hombres de Númenor esclavizan a los hombres menores de la Tierra Media e intentan desafiar a las Potestades Creadoras de Valinor, y son entonces reprimidos, logrando huir algunos para crear los Reinos de Anor y Gondor pero viendo su anterior mundo destruido y desapareciendo los senderos hacia las Tierras Imperecederas.(3) En este sentido y resonando con el libro de Isaías 14:12-14, se le informa a Angelucci: (4)
"El tiempo es una dimensión, como sus científicos ahora conjeturan correctamente. Pero es sólo una dimensión cuando se aplica a las distintas densidades de la materia. En los estados absolutos, o no materiales de la conciencia, el tiempo es inexistente. Así que digamos que en uno de los marcos dimensionales del tiempo, hubo una vez un planeta en el sistema solar, llamado Lucifer; era de la densidad menos material que cualquiera de los planetas. Su órbita se extendía entre Marte y Júpiter. Entre los seres etéreos, o huestes celestiales, se lo llamaba la Estrella de la Mañana. Y entre todos los planetas era el más radiante: el nombre del príncipe de este planeta que brillaba también era Lucifer, un hijo amado de Dios."
Orion hizo una pausa y la tristeza más profunda se reflejó en sus ojos, y luego continuó: "Las leyendas de la Tierra sobre Lucifer y sus huestes son verdaderas; el orgullo y la arrogancia crecieron en los corazones de muchos Luciferinos. Descubrieron los secretos de la materia y también el gran Secreto de la Palabra Creadora. Finalmente buscaron convertir esta fuerza omnipotente en contra de sus hermanos que eran menos egoístas, y también contra los seres etéreos y contra el mismo Cosmos, tal fue su deseo el gobernar el Universo. Ya conoce el resto de la leyenda: cómo Lucifer y su seguidores fueron arrojados de su alto estado. En palabras más simples, los Luciferinos fueron entonces arrojados hacia la encarnación material: "cayeron" en las formas más densas de evolución material, lo que es la evolución animal de la Tierra."
El punto que pretendemos rescatar es que el Secreto de la Palabra Creadora bien puede tratarse de la resonancia vibracional, y que su descubrimiento y aplicación carente de higiene mental o impecabilidad puede llevar a una situación semejante; como se le explica a Angelucci el amor es más fuerte que la vida y más profundo que las insondables profundidades del tiempo y el espacio, y tal vez sea la razón por la cual tantos peregrinos hayan decidido embarrarse en los lodos de la tercera densidad para oportunamente hacer esta advertencia, previo al cambio de densidad. Y en este sentido, el cambio de densidad de consciencia quizá no se trate de un evento exógeno sino de un proceso de emergencia y de escisión de realidades; el investigador y escritor Daniel Ruzo lo expresó así en El Testamento de Nostradamus: (5)
Para los astros de nuestro sistema planetario, se produce cada 25.824 años solares. Para nosotros, es la repetición del lapso de “nuestra única vida,” la que vivimos y podemos recorrer millones de veces, para aprovechar todas sus posibilidades. Esto es posible porque con relación a los astros es otro nuestro “tiempo,” como es otro también el de los átomos que constituyen nuestro cuerpo físico. Los que “recordamos” formamos una gran familia. Los que no “recuerdan” quedan encerrados en los límites del tiempo de los relojes, que no puede explicar la profecía; en los limites del espacio de la geometría euclideana, que no puede explicar las geometrías no-euclideanas; y en límites de la férrea repetición de la causalidad, que no explica la “casualidad” ni el “accidente.”
Esta posibilidad humana de diferentes conciencias no es una ilusión ni una elaboración mental. Hemos experimentado algunas veces un cambio de consciencia en nosotros mismos; desgraciadamente ha durado pocas horas. Quien lo experimenta puede estar seguro de que se trata de verdadera conciencia, superior a la que llamamos normal, 1° por la felicidad especial que nos embarga; 2° porque creemos imposible perder ese estado y volver a la conciencia diaria; 3° por la seguridad que nos da de que ésa es la verdadera conciencia humana; 4° porque nos aparta de todas nuestras preocupaciones del mundo físico. Este proceso se encuentra explicado en el libro más difundido en todos los idiomas de la Tierra. Es San Pablo el que divide a los hombres en tres niveles de conciencia según su “sabiduría:” el de los “príncipes de este mundo,” que están dormidos, los “perfectos” que hablan sabiduría y que ya no duermen, y los “verdaderos adoradores,” que sin vanas palabras dan testimonio de la virtud y del poder de Dios porque han sido transformados. 
Esta idea de que cierta familia de humanos poseen la certidumbre interna de que un gran acontecimiento está próximo a suceder coincide con diferentes enfoques sobre eventos apocalípticos o de alcance planetario, en relación a la polarización de la humanidad: empatía vs. psicopatía, y evidentemente, no sólo es un fenómeno recurrente en nuestro planeta (e.g. los mitos sobre la Caída de la Atlántida, el Diluvio Universal, la Epopeya de Gilgamesh o el Arca de Noé que quizá todas provengan de un mismo acontencimiento), (6) sino como se le enseña a Angelucci, ocurrió previamente a la destrucción del planeta Kantek/Lucifer:
"Estuvimos entre los que no se unieron a los Luciferinos en su revuelta contra los ejércitos etéreos," explicó gentilmente. "Así que, aunque los Luciferinos hicieron pedazos nuestro planeta radiante en el holocausto de la guerra, nosotros entramos en el plano etéreo, en las octavas superiores no materiales como hijos liberados del Creador, mientras que los ejércitos de Lucifer cayeron en el sueño de la mente aprisionada en la materia en el planeta oscuro de los dolores."
Cuando Angelucci recuerda aspectos de la realidad de aquel mundo (tal vez de otra encarnación), se le responde con conceptos que coinciden graciosamente con las visiones de Robert Monroe, cuando comenta sobre los seres etéreos que habitan la Tierra en el supuesto año 3000 y que recurren a "contenedores" o cuerpos físicos, reservados para ocasiones en que requieran individualizarse en la superficie planetaria:
"Esta es una pequeña parte de lo que queda de ese mundo. Mencionas no estar familiarizado con muchas cosas, como los truenos y relámpagos y la cercanía del horizonte. Estas condiciones son nuevas para ti. Porque nosotros nos encontramos en uno de los más grandes planetoides del destrozado Lucifer. Es de tan sólo unos pocos cientos de kilómetros de diámetro, y por ello, la cercanía del horizonte, los truenos y relámpagos y el juego constante de los fenómenos de color en la atmósfera, siendo el resultado de las perturbaciones magnéticas, debido a la proximidad de otros asteroides; las nubes que ves arriba no son las nubes como las conoces en la Tierra, sino que sirven para ocultar los restos de nuestro planeta destrozado. Sólo pocas veces dejamos nuestro estado etérico del ser y entramos en nuestro antiguo marco de tiempo en manifestaciones individualizadas como nos ves a nosotros ahora."
El concepto de senderos escondidos a través de los que es posible ingresar en el plano etéreo también fue comentado en los escritos del profesor Tolkien, y que hemos hablado oportunamente como la Apertura del Cielo; Charles Upton profundizó al respecto en su tratado ufológico de Cracks in the Great Wall (Grietas en la Gran Muralla, en alusión al debilitamiento del velo entre el plano físico y el etéreo) basado en las enseñanzas del libro El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos de Réne Guénon.

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Gandalf en Moria: la iniciación del shaman

Gandalf, el mago errante o Peregrino Gris, ha sido en más de una oportunidad motivo de análisis por ser uno de los cinco istari o sabios al que logramos comparar a los wanderers (Guachos, Brujos o Bodhisattvas) y del que también hablamos por sus trabajos como exorcista junto a Aragorn; en Cuentos inconclusos de Numenor y la Tierra Media, el profesor Tolkien nos informa:
Pero el último en llegar fue llamado entre los Elfos Mithrandir, el Peregrino Gris, porque no moraba en sitio alguno y no acumulaba riquezas ni tenía seguidores, sino que iba siempre de aquí para allá en las Tierras del Oeste, de Gondor a Angmar, y de Lindon a Lórien, trabando amistad con todos los pueblos en tiempos de necesidad. Cálido y vivaz era su espíritu (e intensificado por el anillo Narya), porque era el Enemigo de Sauron, oponiendo al fuego que devora y marchita, el fuego que anima y socorre en la desesperanza y la aflicción; pero su alegría y su rápida ira se ocultaban tras hábitos grises como la ceniza, de modo que sólo los que lo conocían bien alcanzaban a percibir la llama interior.
Solía mostrarse alegre y bondadoso con los jóvenes y los simples, pero también era rápido para la respuesta mordaz y la reprensión de los desatinos, pero no era orgulloso y no buscaba el poder ni la alabanza, y así, en todas partes lo querían todos los que a su vez no eran orgullosos. Casi siempre viajaba infatigable a pie, apoyándose en un cayado; y por ello era llamado entre los Hombres del Norte, Gandalf, «el Elfo de la Vara». Pues lo creían (erróneamente, como ya se dijo) de la especie élfica, porque obraba a veces maravillas, y estaba enamorado en especial de la belleza del fuego, y sin embargo, estas maravillas las obraba sobre todo por alegría y deleite, y no deseaba que nadie le tuviera un temor reverente o siguiera su consejo por miedo.
Pero hemos pasado por alto su proceso de iniaciación: su muerte en Moria; si nos retrotraemos a la aventura de El Hobbit, Gandalf aparece como un mago especializado en las artes del fuego, con una gran sabiduría y con un papel de consejero más no punitivo. Vemos que su arma, defensa y pasatiempo es el fuego: lo utiliza como herramienta para salir en más de un aprieto y más adelante, en el Señor de los Anillos, al elaborar sus artilugios de pirotecnia y como defensa ante los Nazgûl.

Sin embargo, esta herramienta no le sirve de nada cuando Saruman lo aisla en su Torre; debe confiar en las criaturas del aire para buscar auxilio. De alguna forma, el mago Gris sabe que ha de convertirse en Blanco, de otra forma la Guerra del Anillo fracasará. Este pensamiento lo cubre mientras sus pies lo acercan junto a la Compañía del Anillo a las Montañas; sabe que la metamorfosis requiere de un proceso incómodo, pero al que no se niega.

Las Puertas de Moria como Jachin y Boaz,
estandartes de los Valar: Mandos y Nienna,
como arquetipos de la severidad y compasión,
quienes reciben al consumado Gandalf el Gris.
Nos indicaría el maestro Fulcanelli:
“La Naturaleza no abre a cualquiera
de manera indiscriminada la
Puerta de su Santuario
.”
El ojo entrenado habrá encontrado llamativamente esotérica la talla de las puertas de Moria; existen varias pistas sutiles que el profesor Tolkien ha deslizado cuando las describe: en primer lugar están guardadas por un monstruo mítico semejante al kraken, otra pista nos dice que brillan a la luz de la Luna al pronunciar una ristra de palabras olvidadas, la extraña forja y martillo quizá recuerde al artesano y más arriba, las siete estrellas, hacia donde conduce dicho arte.

Cuando Gandalf cruza el umbral y comienza la travesía en la oscuridad de Moria puede bien verse como un viaje iniciático; uno de veras especial: el del shamán. Es cierto entonces que Gandalf va camino a convertirse en lo que Saruman (Saru-man: el hombre santo) debería haber sido. ¿Es quizá la oscuridad de Moria, semejante a la oscuridad del inconsciente? ¿Tal vez la cavernosa oscuridad sea una asociación difusa hacia lo subconsciente femenino que permanece en tinieblas? ¿Acaso podemos negar que Moria sea la cripta-crisálida de la que emergerá una nueva existencia de Gandalf?

Visto como un viaje cognitivo, Gandalf y la Compañía enfrentan los temores del inconsciente reflejados en criaturas obsenas (¿y míticas?) como orcos, trasgos, trolls y en especial un Demonio, aquellas que se anteponen a la conexión con el verdadero Ser. Pero es de este último y formidable enemigo del que huyen todos: ninguno de la Compañía puede hacerle frente salvo el Mago. En el Ainulindale, Tolkien nos recuerda que los Demonios al igual que los Magos son Maiar, esto es, espíritus de consciencia muy por encima de Hombres y Elfos que han ejercido su investidura antes de la aparición del plano físico.

¿Podríamos arriesgar que Gandalf al enfrentar al Balrog se encuentra luchando contra su propia esencia en oscuridad? ¿No es curioso, entonces, que el Mago desafíe al Demonio sobre un angosto puente (acaso no simbolice mejor la unión sutil entre el consciente y el subconsciente)? ¿Quizá Gandalf y el Balrog puedan verse como una distorsión de la misma naturaleza? Tal vez, la emergencia ocurra cuando la fricción entre ambas polaridades se advierta en el interior, y la batalla no ceje hasta que el camino consciente nos lleve desde las ardientes fundaciones de la piedra hasta la nevada cima de la Montaña; y es allí donde los pulsos egocéntricos mueren por fin: cuando se exponen a la Luz sin Nieblas.

En verdad ya toda oscuridad es erradicada de la esencia de Olorin y es por esa razón que no muere: se ha convertido en un espíritu plenamente creativo, en un Ainur, en una Potestad de la Creación, pero que usa el avatar de Gandalf el Blanco hasta que concluya su misión terrestre; es por ello que ya no necesita de pirotecnia o trucos de fuego para enfrentar nuevamente a los Nazgûl: su esencia ya es la Luz misma. Derroca a Saruman sin armas, sólo con el tono de la Verdad en su voz, y la oscuridad de Sauron, en las mismas puertas de Mordor, no puede arrojar sombras sobre su cabalgadura.

Pero Gandalf no sólo posee poder sobre el plano físico, se ha convertido también en un shaman y puede reclamar almas: debe ser un doctor de la mente para sanar al Rey de Rohan, y para ayudar junto a Aragorn a la liberación de la posesión demoníaca de las almas de los hobbits.

A equilibrarse se aprende en el tablero inclinado

Nos deslizamos sobre una hojarasca de múltiples e imprecisas estaciones; otoños olvidados han dejado la huella solemne de su paso que presagia la quietud reflexiva del invierno. El bosque bien lo sabe: la forma de respirar del Cosmos es a través de ciclos donde los aspectos destructivos y creativos se entremezclan surgiendo un tercero: el eterno cambio.

Los biólogos que siguen ciegamente las teorías materialistas que hablan de la competencia por la supervivencia han quizá olvidado algo... existe también la cooperación y el trabajo mancomunado en estos terrenos entrópicos. Y no estamos hablando sólo de líquenes y anémonas junto a su pez gracioso, sino también dentro de nuestros cuerpos. ¿Nos hemos puesto a pensar esto seriamente y las reminiscencias esotéricas que acarrearía? Así en la Tierra como en el Cielo: permítasenos citar del libro The Siren Call of Hungry Ghosts del autor e investigador Joseph Fisher el siguiente párrafo esclarecedor:
Pareció que Roger [el hipnoterapeuta facilitador] logró llegar a la consola principal de otro nivel de consciencia. En un inicio, se vio perplejo con esta revelación: descubrió que una enorme cantidad de consciencias alternas, cada una con su propia voz. Podía comunicarse con cada consciencia alterna a cargo de cada órgano del cuerpo y aspecto del yo, que iban desde los pulmones hasta el hígado, desde su salud hasta su humor. Todo lo que debía hacer era seleccionar la parte [del paciente], de manera física o abstracta, con la que deseaba hablar, de la misma forma en que uno puede seleccionar el archivo de una computadora.
Tal es así que dentro de nuestros cuerpos conviven en simbiosis millones de organismos y bacterias que junto a nuestras células administran en silencio las actividades metabólicas y defensivas de nuestro soporte físico. Es notable pensar que una enfermedad puede considerarse como un desequilibrio de esta simbiosis, donde un grupo toma actitudes egocéntricas -o más precisamente parasitarias- sobre la comunidad de células y organismos, y no nos centramos sólo en las decenas de miles de bacterias exógenas que pueblan nuestro interior, acaso una célula cancerosa comparte casi todo nuestro ADN y puede ser un enemigo voraz; del ecologista americano Paul Shepard:
El vivo mundo de nuestras emociones, miedos y respuestas es como un gran bosque con su fauna. Experimentamos esos sentimientos como si fuesen animales salvajes que se mueven rápidamente a través del follaje de nuestro ser, y que tímidamente se asoman alarmados o que salen, furtivos, y se acercan con hábil cautela, conectándonos con nuestro yo desconocido.
Analicemos con nuevos ojos y con asombro veamos que en verdad llevamos un Bosque de segunda densidad bajo nuestra piel. ¿Y en el Cielo? ¿Hemos de dudar acaso que esto deje de ser así en planos superiores? Louis Proud en su esclarecido libro Dark Intrusions nos permite entrever que algo parecido ocurre en la cuarta densidad: algunas entidades trabajan en silencio ocupadas en sus propios asuntos, como Ents entre bosques añejos y frondosos, haciendo poco caso de la futilidad humana; en contadas ocasiones, quizá, levantarán un ojo para entrever la actividad de algún extraviado, que en su desesperación pudiese arruinar el trabajo de muchos soles, sólo para guiarle y mostrarle el camino de regreso. Otras entidades parecen estar más cerca de los hombres, algunas en clara violación a la Directiva Primaria:
Una vez fuera de trance, Annie [Shaw, una medium] le comentó a la familia [una madre soltera: Peggy Hodgson, y sus cuatro hijos: Margaret de 13, Janet de 11, Peter de 10 y Jimmy de 7 años] que Janet era el foco de la actividad poltergeist. Comentó además que había múltiples entidades tras las manifestaciones, y el motivo se debía a que el aura de Janet y también la de su madre tenía un derrame energético. Cuando esto ocurre, los que están detrás de los fenómenos poltergeist parecen nutrirse de esta energía y utilizar parte para sus manifestaciones.
La causa de estas fugas en el aura pueden atribuirse, según la medium, a una atmósfera negativa en la casa, que fue adquirida luego de la separación de la señora Hodgson de su esposo y la reprimida amargura y tristeza que esto acarreó [¿tal vez asociada a una orquestación amorosa?]
En cambio algunas más solidarias parecen querer ayudar o al menos monitorear el desempeño humano sin intervenir en las elecciones, salvo bajo estricta solicitud y orientadas en honrar el libre albedrío:
Como evidencia del hecho de que gente perfectamente sana, aunque bajo cierto stress, pueda escuchar voces incorpóreas, Julian Jaynes [psicólogo norteamericano de la universidad de Princeton] describe su propia experiencia al respecto: ocurrió poco antes de los treinta años, mientras vivía solo en Boston; había estado estudiando por más de una semana sobre la cuestión "cuál es el camino para conocerlo todo," cuando, una tarde, en un estado de "desesperación mental" se había acostado en el sofá (y presumiblemente habría caído en estado hipnagógico) escuchó entonces una voz firme que dijo en voz alta: 'ha de incluirse el conocedor en lo conocido.'
Visión del Mundo Imaginal,
Teofanía y quizá Immram
Jay Alfred parece tener una interesante teoría que podría unificar el desarrollo biológico en el cuarto estado de la materia. Si nuestros cuerpos físicos, y aun lo que consideramos mente se encontrara en estado de plasma, podría interactuar de manera natural con las entidades que allí habiten; para comprender esto, tan sólo necesitamos extender el framework biológico a un plano adicional al de tierra, agua y aire. Si esto parece tan asombroso, observemos que la tercera densidad -aquella en la que habita la humanidad- sería invisible para un gusano que vive en el fango:
Cuando ciertos circuitos en el cerebro bioquímico (en particular en el lóbulo parietal y temporal) son desconectados, la zona de consciencia del cuerpo basado en carbón del ser humano se transfiere a su cuerpo de plasma. Durante la fase REM (Rapid Eye Movement) del sueño, el cuerpo basado en carbón procesa información del cuerpo de bioplasma.
¿Podríamos relacionar que las OBE (experiencias fuera del cuerpo) y NDE (experiencias cercanas a la muerte) estarían en estrecha vinculación al cuerpo etérico, o aun, al cuerpo astral? El renombrado psicólogo Kenneth Ring postuló algo semejante en su hipótesis del Mundo Imaginal al presentar el Proyecto Omega.

De Guachos, Brujos y Bodhisattvas

Ver desde una óptica diferente la realidad puede arrojar nueva luz sobre hechos que se creen conocidos, e incluso aportar un nuevo paradigma a cómo enfrentamos lo cotidiano. En determinadas condiciones la suma, quizá matemáticamente despreciable, de seres esclarecidos pueda aportar una nueva posibilidad a lo que ya se creía perdido o conquistado.

La histriónica concepción de la futilidad de la vida humana, donde se nace, crece y eventualmente más allá de todo esfuerzo o desborde, se muere parece deshonrar la concepción espiritual de la existencia. Dentro del sistema, denominemosle educativo o de buenas costumbres si se prefiere, el ser humano debe, ante todo obedecer: estudiando, trabajando y formando una familia; el programa estándar con un poderoso sector de booteo que intenta exonerar cualquier misión que pudiera traer incorporado en su esencia la entidad que encarna, parece marchar directo a la imposición de un sistema base mecánico que se ubica en lo profundo de la psiquis; susurrando a grandes voces desde la colegiatura rosacruz, John Baines nos persuade en su libro Los Brujos Hablan:
Sostenemos que no puede haber un verdadero progreso espiritual y moral si el hombre no corta el cordón umbilical que lo une al computador central de la especie, el cual sustenta las características "bestiales." Este acontecimiento memorable, único, trascendental e irreversible, es el que se lleva a cabo en el seno de las verdaderas escuelas herméticas. Las otras, en cambio, no tocan para nada el alma animal del estudiante, limitándose a impartirle determinada enseñanza, la cual, con seguridad, será utilizada para bestializar aún más la inteligencia.
Carlos Castaneda denominaba a este sistema operativo la mente del predador; y parece muy adecuado su término; en las Transcripciones Cassiopaea se lo ha relacionado con el Complejo-R (interesante a dónde nos lleva la R): como si se tratara de un basamento exógeno, esta instalación foránea actúa como un virus colonizador, interceptando cada invocación a las system calls del sistema operativo mental, en busca de cualquier irregularidad que pudiese atentar contra su seguridad y dominio.

Todo esclarecido se habrá topado en más de una oportunidad con un comportamiento errático cuando se intenta despertar a otro, incluso aun si se está honrando su solicitud; es que es necesario medir adecuadamente la dosis de Verdad: la mínima cantidad que la mente consciente no pueda digerir será interceptada por la mente del predador e instantáneamente toda la artillería del Complejo-R se desplegará para destruirle. El profesor Tolkien solía hablar de los Montaraces, como despectivamente se los conocía en la Aldea de Bree, aunque para los ojos que sabían ver, eran Reyes en Exilio:
Los hobbits no entendieron estas palabras, pero mientras Tom hablaba tuvieron una visión, una vasta extensión de años que había quedado atrás, como una inmensa llanura sombría cruzada a grandes trancos por formas de hombres, altos y torvos, armados con espadas brillantes; y el último llevaba una estrella en la frente.
Los Guachos, como prefiere Torres o los Brujos como se anima Baines son aquellas formas torvas, tal vez deformadas en su niñez por el factor exógeno, cansadas o debilitadas por los incesantes golpes y desprecios, pero que sin embargo y por algún motivo que trasciende su entendimiento, continuan brillando con cierta luz interior; el profesor Tolkien hace decir entonces a Aragorn:
"Y no obstante nos lo agradecen menos aún que a vosotros. Los viajeros nos miran de costado y los aldeanos nos ponen motes ridículos. Trancos soy para un hombre gordo que vive a menos de una jornada de ciertos enemigos que le helarían el corazón, o devastarían la aldea, si no montáramos guardia día y noche. Sin embargo no podría ser de otro modo. Si las gentes simples están libres de preocupaciones y temor, simples serán y nosotros mantendremos el secreto para que así sea. Esta ha sido la tarea de mi pueblo, mientras los años se alargaban y el pasto crecía."
Figura tallada del coro de
de la Catedral de Auch (2)
Es indudable que el título de Bodhisattva o Shaman se logra no solamente por soportar en silencio la estoica y cínica realidad que ocupa la Humanidad en el Cosmos, sino por aprender a trabajar a través de los que detentan el poder. El reconocimiento de la misión puede ser un duro golpe que desbaste las ilusiones del programa maestro, inculcado desde la ternura de la infancia, y sobre el que se debe trabajar incesantemente para retomar el mando; según el resumen del trabajo del psiquiatra polaco Kazimierz Dąbrowski (1) sobre la Desintegración Positiva:
De acuerdo con la teoría, no se pueden alcanzar niveles superiores de desarrollo sin la desintegración de las estructuras mentales inferiores, estas estructuras inferiores tienden a ser automáticas y habituales, las estructuras superiores son cada vez más autónomas y conscientes. En niveles inferiores, especialmente la psicopatía, el intelecto simplemente es un instrumento en la búsqueda de impulsos primitivos; a niveles superiores esta es influenciada por la empatía y una jerarquía de valores. La "voluntad" progresa de una determinación biológica/ambiental a algo superior y dirigida por uno mismo.
¿Tal vez sea cierto aquello de controlar el interior y aceptar lo exterior? Sobre lo único que podemos desear dominio es sobre nuestro interior, deteniendo pasiones y sometiendo a la bestia, y logrando el Balance: reemplazar aquel sistema operativo exógeno y egótico por uno elaborado de manera consciente; la teoría de Dabrowski continúa:
Afortunadamente tenemos la habilidad de identificar niveles superiores e inferiores dentro de nosotros mismos, sublimando los niveles inferiores y escogiendo manifestar los superiores. Dabrowski llamó a esto desarrollo universal o global, siendo la identificación psicopática con los niveles inferiores un desarrollo unilateral.
El primero podría llamarse la vía del servicio a los demás, ya que está fundamentado en el altruismo, la empatía, y la comprensión hacia otros, mientras que el último se trata del epítome del servicio a sí mismo, fundamentado en el egoísmo, el narcisismo, la importancia personal y la arrogancia.
En los libros de Orfeo Angelucci se propone que los Wanderers(3) del Material Ra y de las Sesiones Cassiopaea son aquellos seres humanos que comparten la virtud del amor al saber puro; permítasenos concluir con un breve fragmento del capítulo The Dance in a Glass —que resuena con los tenues estertores del fin de un ciclo,— en su libro Son of the Sun:
Desde los albores de la creación del planeta Tierra sólo se han servido a sí mismos. Pero su mayor violencia en contra de ustedes mismos aún se encuentra en el futuro. ¿Qué utilidad les han prestado a otro mundo? Ni siquiera creen en la existencia de otros mundos, excepto en un tono risueño. Oh, unos pocos tienen la visión y la consciencia, cierto. Pero unos pocos en la Tierra siempre han tenido la visión sublime y verdadera. Estos pocos siempre presentes quienes, por la dinámica del amor al saber puro, han mantenido la hebra esencial viva, esperanzandos en que la Tierra entrara algún día en la luz de la perfección. ¿Qué posee la Tierra hoy, salvo el pequeño aprendizaje fundamental que se ha dado a su historia por estos pocos?

[...] Carente de espíritu y conocimiento, el ser humano es más bestial que el animal más salvaje, y puede involucionar infinitamente a la peor bajeza, como también puede evolucionar a una esfera infinita de esplendorosa belleza.

Esa es la única finalidad, todo lo que es pretendido para vuestro planeta Tierra. Un día deberán atravesar el momento decisivo: retrocediendo otra vez hacia la destrucción, o evolucionando hacia el Cielo. No será una transición suave, pues la decisión deberá ser hecha a través del fuego del Armagedón.
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Masificación latinoamericana

Los hechos de hoy tal vez sean las leyendas del mañana; en el lastimoso cierre de este Kali Yuga asistimos a un embrutecimiento exponencial de la calidad moral humana, y para el ojo entrenado no pasará inadvertido un patrón que está aplicando el pastor, demente pero sagaz: el rebaño marcha silencioso cuando es masificado y apartado del redil.

En América Latina asistimos a una extraña procesión: los Estados aniquilan cada vez más la iniciativa privada. La supresión de la información, o su distorsión, sólo denuncian con claridad los oscuros escenarios por donde hoy transita el poder político. La persecución de aquellos que informan y someten a escrutinio y análisis las injusticias cotidianas son acentuadas no sólo por los que detentan el poder, sino por la masa ignorante, que sometida o anestesiada marcha como sonámbula al compás de sus hábiles titiriteros. Del verdaderamente iluminado Salvador Freixedo de su libro La Granja Humana:
La liberación de la Humanidad no llegará mientras no haya muchos más hombres libres internamente que sean capaces de asumir sin corromperse la dirección de sus hermanos menores o menos evolucionados. Y la verdadera libertad del hombre está dentro de sí. Tiene que liberarse internamente de sus ambiciones, de sus miedos y de sus dependencias voluntarias y tiene que llegar a una adultez intelectual para no dejarse engañar y para que su mente se haga más creativa y se prepare para futuras etapas, fuera ya de este planeta rudimentario.
¿Nos encontraremos ante las puertas de un Estado Unico que lo controlará todo? ¿Quizá cruzando las aguas que separan ocurra tal vez lo mismo en el viejo mundo, al este del Mar? ¿Serán tan sólo tentáculos del Gran Kraken, de la Bestia del Fin? No lo sabemos con exactitud, pero lo exponemos para que otros Peregrinos que recorren en silencio las estepas áridas del Tiempo tomen noción ante tantos eventos sobre el tablero de la humanidad.

La masificación es un sinónimo de la supresión de la creatividad individual, apagando la chispa del espíritu humano al plegarse sobre las notas más repetitivas, disonantes y vanas; recordemos que así era la música de Melkor, el más poderoso de los Ainur: como no podía alcanzar la belleza y profundidad de la sinfonía de sus hermanos, decidió ahogar con tonos chillones y monótonos la Gran Canción de Iluvatar; no obstante, aun en sus esfuerzos más osados y violentos, el Ainulindalë adquiría mayor belleza al utilizar aquellas notas más salvajes y darles un cariz inimaginado para la consciencia oscura que las había entonado.

Las entidades negativas quizá hayan iniciado el movimiento despiadado de sus cartas más oscuras, comenzando a reunir desde las cuatro puntas del Mundo el ziggurat piramidal del servicio egótico: las persecuciones a profetas, investigadores objetivos y denunciantes de las atrocidades de la realidad humana comenzará a profundizarse. A las autoridades, y no hablamos de los títeres políticos humanos, les conviene un rebaño obediente y callado, pero sobre todo ignorante, que se dirija presto y sin cuestionamientos al matadero; en las proféticas palabras sobre el riesgo del posible contacto con alienígenas del prestigioso Stephen Hawking:
Si los extraterrestres nos visitaran, los resultados serían como cuando Colón llegó a América, que no salió bien para los nativos americanos.
¿Y esto es todo? No. Pero recordemos que las Potestades de la Creación nada harán si no se solicita su asistencia: si nuestros pensamientos no logran levantar vuelo de la tanática frecuencia que hoy sintoniza la humanidad, llena de la codicia en la búsqueda de la satisfacción mezquina, las posibilidades son pocas: al pensar y actuar de esta forma sólo nos esclavizamos más; aquellos peregrinos que han despertado y logren despertar a otros deben saber que su mensaje, por oscuro que se perciba en contraste con la realidad consensuada, no por ello deja de ser menos verdadero.

Avallöne, la entrada a las
Tierras Imperecederas del Oeste
Informar a otros, intercambiar respuestas y colaborar en equipo son las premisas: no dejar de tener una mente inquieta, como la de un niño; y recordar estar siempre atento, pues cuando se cierre el cerco, cuanto más se lo intente, será cuando aparezcan los senderos ocultos, aquellos que corren al oeste de la Luna, al este del Sol. Ha ocurrido antes y tal vez ocurra ahora; concluimos con este fragmento introductorio de Huston Smith al libro de Charles Upton, Cracks in the Great Wall:
El libro Grietas en la Gran Muralla analiza los hallazgos sobre ufología del investigador Jacques Vallée y otros colegas a la luz de las enseñanzas de René Guénon, particularmente detallado en su obra profética The Reign of Quantity and the Signs of the Times.
De acuerdo a Guénon, uno de los signos del Tiempo del Fin (1) es la erosión de la barrera energética o "Gran Muralla" entre el plano material y el mundo de las realidades sutiles - razón por la cual nuestro mundo parece ahora ser invadido por fuerzas del psíquismo inferior, de una naturaleza puramente destructiva.
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Anillos de Poder y Ovnis, una curiosa asociación

El profesor Tolkien escribió el Señor de los Anillos como continuación de su cuento infantil mitopoieco El Hobbit. El hilo de Ariadna que une ambas historias es un anillo, el soberano de los Anillos de Poder; en el libro El Silmarillion y en sus Cuentos Inconclusos nos ha brindado pistas adicionales sobre la confección de estos anillos:
Ahora bien, los Elfos hicieron muchos anillos, pero Sauron hizo en secreto un Anillo Único, para gobernar a todos los otros, cuyos poderes estarían atados a él, sujetos por completo a él, y durarían mientras él durase. Y gran parte de la fuerza y la voluntad de Sauron pasó a ese Anillo Único; porque el poder de los anillos élficos era muy grande, y el del que habría de gobernarlos tendría por fuerza que ser aún más poderoso; y Sauron lo forjó en la Montaña de Fuego en la Tierra de la Sombra. Y mientras llevaba el Anillo Único, era capaz de ver todo lo que se hacía por medio de los anillos menores, y podía leer y gobernar los pensamientos mismos de quienes los llevaban.
Bien, ¿pero qué tiene en común este Anillo Único y los Ovnis? Algún jocoso despistado arriesgará que ambas cosas no existen... ¡son fantasía! La famosa frase de Homero reza: los vampiros son seres inventados, como los duendes, los gremlins y los esquimales. 

Al ponernos a meditar hay una serie de asociaciones interesantes: en principio los Ovnis son artefactos que evidentemente no han sido construidos por humanos, al igual que los Anillos de Poder; en ambos casos, estos artefactos son confeccionados por consciencias más elevadas que las mentes humanas; para la mitología de la Tierra Media, los anillos son el producto final entre el conocimiento de Annatar (el disfraz que usó Sauron) y los artesanos elfos Noldor, conocidos como los Mírdain (una buena aproximación serían nuestro concepto de ingenieros).

Tanto los Ovnis como los Anillos de Poder comparten otra característica en común: permiten violar las leyes que entendemos como naturales en el plano físico: la mayoría de los avistamientos relatan acrobacias particulares de los Ovnis, donde no se guarda una trayectoria lineal o parabólica, ni parecen respetar dimensiones físicas a las que estamos habituados (o confinados). El Anillo Soberano al caer en manos de los hobbits, también brinda poderes sobrenaturales donde la prolongación de la vida biológica es el más llamativo, aunque con claros efectos detrimentales para el caso de Gollum.

La tecnología demiúrgica que
nos encadena al plano físico
En palabras del investigador de Montalk podríamos caratular ambos artefactos como tecnología demiúrgica; y aquí sería importante recordar aquella famosa frase que nos enseñaba sobre la magia Arthur Clarke.

Pero hay algo que al ojo entrenado quizá no se le habrá escapado... en efecto, y salvando las diferencias de tamaño (porque de acuerdo al astrofísico Jacques Vallée, el objetivo es el mismo: control y dominación), parecería que tanto los Anillos como los Ovnis permiten la transmogrificación entre Densidades de la Materia. La visión de Sam Gamyi cuando utiliza por primera vez el Anillo Soberano nos sugiere:
El mundo se transformó, y un solo instante de tiempo se colmó de una hora de pensamiento. Advirtió en seguida que oía mejor y que la vista se le debilitaba [...] Aquí todo cuanto veía alrededor no era oscuro sino impreciso; y él, en un mundo gris y nebuloso, se sentía como una pequeña roca negra y solitaria, y el Anillo, que le pesaba y le tironeaba en la mano izquierda, era como un globo de oro incandescente.  No se sentía para nada invisible, sino por el contrario, horrible y nítidamente visible [...]
Es evidente que lo que se intenta transmitirnos es cómo se observa la realidad física estando inmersos, mediante el uso de un Anillo de Poder, en una realidad etérica —de granularidad más sutil— lo que garantiza la conocida invisibilidad física pero, por el contrario, uno se vuelve más nítido a los habitantes de dicha densidad.

Quizá, esto pudiese explicar el desvanecimiento tan típico en los casos de avistamientos; es decir, los Ovnis simplemente incrementan la aceleración de sus partículas, generando un cambio de frecuencia, pasando del estado de tercera densidad (físico) a la cuarta densidad (etérico); para enfatizar este marginal punto de vista, en el libro The Wave III de Laura Knight-Jadczyk se nos informa (cap. XXII):
Cuando un ser o nave o un instrumento de cualquier tipo fabricado o concebido en cuarta densidad aparece en tercera densidad, es capaz de navegar a través de la tercera densidad en la realidad de la cuarta densidad. Pero, cuando tiene un desperfecto, lo que quede de éste permanecerá en tercera densidad. [...] Si llegase a funcionar mal en tercera densidad, entonces se quedará congelado en tercera densidad.
El término utilizado frozen en el original en inglés que hemos traducimos en congelado es más que apropiado, pues nos transmite la idea de que la percepción de estos artefactos es posible sólo cuando desciende su frecuencia a tercera densidad, una excelente analogía a cómo se comportaría la materia líquida (segunda densidad) cuando se congela (primera densidad).

Tenemos entonces una notable explicación que nos puede ayudar a comprender cuándo algún elemento se cuela de una realidad a otra; gran parte de los casos publicados por el ingeniero francés Vallée en Pasaporte a Magonia parecieran poder comprenderse utilizando este modelo expandido: nuestra realidad física se encontraría encastrada en otra superior o hiperdimensional; la principal característica de esta densidad es su nivel de sutileza, y las entidades que la habitan parecen poseer la propiedad de materializarse con la forma que desean, al menos por poco tiempo, en nuestra realidad física.

De Hobbits y Dragones

Es poco probable que alguien que leyó El Señor de los Anillos se perdiera de disfrutar El Hobbit; para aquellos que desconozcan del tema, Tolkien comenzó a escribir este cuento para sus hijos, durante las largas noches del invierno británico (en aquella época no había Internet, televisión, y la radio recién había aparecido pero la familia no tenía inicialmente muchos recursos ni apreciaba los electrodomésticos):
El Hobbit relata la historia de Bilbo, quien sería luego el tío de Frodo, designado por Gandalf como el elemento clave de un grupo de expedición de Enanos en la búsqueda de la recuperación del Reino de la Montaña Solitaria.

En los primeros tramos de la historia, Bilbo resulta ser una verdadera carga y en más de una oportunidad sus compañeros deben auxiliarle para sacarlo de alguna situación complicada. Ha decir verdad los líderes de la expedición se plantean varias veces si la designación de Gandalf no fue errónea. Todo cambia durante una noche de tormenta, cuando el grupo es secuestrado mientras dormía en una cueva infestada de orcos.

El ojo entrenado quizá reconozca algo importante.

Es aquí cuando Bilbo despierta en la oscuridad de los túneles subterráneos y se topa con el Anillo Soberano. Es curioso pero en las primeras ediciones de El Hobbit, el Anillo y los acertijos con Gollum revisten poca importancia... el hallazgo del objeto numinoso: el Deus ex Machina que pone al hobbit a la altura de sus demás compañeros al conferirle invisibilidad. Hay algunos que ven en el Anillo un artefacto que facilita el cambio de densidad... ¿quizá de la tercera a la cuarta y por ello resulte invisible el poseedor?

Bilbo entonces se convierte en el líder del grupo, y devuelve el favor más de una vez al liberar a sus compañeros de varios enredos y guiarlos por fin a la Montaña Solitaria. Allí de nuevo es él quien descubre la forma de entrar, quien encara al Dragón y descubre la forma de eliminarlo.

Y aquí hay una serie de señales sutiles que vale la pena observar en detalle: durante la primera incursión dentro de la montaña, Bilbo logra recuperar un copón de oro del tesoro del Dragón; este hecho hace despertar al guardián y es allí donde ocurre el segundo evento notable: Bilbo al dialogar con el Dragón observa un lugar en su pecho carente de protección. De alguna forma esta información es escuchada por unos ancestrales pájaros custodios que logran transmitir este conocimiento a un guerrero de antiguo linaje quien emprende la épica batalla de enfrentar al Dragón.

Luego que la Montaña parece haber perdido a su infernal guardián, ocurre el tercer hecho curioso: Bilbo encuentra la Piedra del Arca; sobre esta piedra no queda exactamente claro pero no parece ser una factura de los Enanos sino parte de su Herencia o Legado del Pueblo de los Enanos, según nos informa Thorin.

Ilustración en el primer tomo del
Señor de los Anillos
En esta historia, un cuento que parece ser para niños, se presentan elementos simbólicos poderosos: el Grial, la Cábala (el Lenguaje de los Pájaros, el mágico lenguaje divino usado por las Aves para comunicarse con el Iniciado) y el Arca. Estos artefactos figuran en casi todas las mitologías con diferentes nombres: en la literatura escandinava, un artefacto con las características del Grial se denomina Sampo, algo similar ocurre con la Cornucopia; en los cuentos sajones surge el Irminsul, el pilar o piedra que une la Tierra con el Cielo.

Lo extraño de todo esto es que los artefactos, artilugios o tan sólo el simbolismo que hay detrás de ellos pareciera coincidir con la famosa Lapis Exillis... la Piedra del Exilio o la Piedra del Cielo, también conocida como Piedra de la Luz.

Curiosamente, la obra inicial del profesor Tolkien, sobre la que se apoya la historia y lugares de El Hobbit, habla también de estas joyas de luz: los Silmarils; en efecto, toda la Primera Edad de su mitología gira alrededor del destino de estas tres joyas: en los Cielos junto a Earendil, (1) en los fuegos del interior de la Tierra y en las profundidades de las aguas del Mar, que también se relacionan con los Anillos de los Señores Elfos: Vilya, Narya y Nenya.

Pero lo más interesante: los Silmarils sólo son los últimos frutos de los dos árboles sagrados: Telperion y Laurelin. ¿Serían estos los famosos Ashwath Vriksha de la mitología india: los árboles sagrados o de la vida? ¿Con qué extraños y arcanos conocimientos se habrá topado el profesor Tolkien durante su investigación filológica para nombrar y honrar tanto a los Arboles en su vida y en su obra?

Leyendo las transcripciones del Experimento Cassiopaea, donde se habla en numerosas oportunidades de la importancia de los Arboles y la Cabala, cabe la inquietud si la Lengua Verde es el lenguaje de la canalización de información, ya que se podría entender a los Ángeles (Divinidades Plerómicas o la Sexta Densidad de Pensamiento Unificado) y el simbolismo de alas y aves con el concepto de Avian Lords. Dejamos esto como cuestión abierta, quizá alguien de entre la Hermandad nos pueda orientar...

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Los Exorcistas de Tolkien

Hay algunos sucesos curiosos en el magnum opus del filólogo John Ronald Reuel Tolkien que el ojo entrenado habrá quizá percibido en la penumbra: El Señor de los Anillos frecuenta asiduamente el problema de la posesión demoníaca; tal vez porque no sea el tema principal de la obra (¿o si? acaso no se exorcisa a un demiurgo que parasita la Tierra Media) ni se presente de forma tan macabra como en la obra de William Blatty; sin embargo, hay dos claros procesos de exorcismo llevados a cabo por los héroes arquetípicos del relato: el mago peregrino Gandalf y el señor de reyes Aragorn.

Pero antes que nada deberíamos intentar plantearnos qué es un exorcismo... si analizamos la raíz de la palabra, vemos que proviene de ex: sacar fuera y de orcis: demonio (de la misma raíz proviene la palabra orco); esto nos llevaría a plantearnos una hipótesis forteana de la existencia de entidades demoníacas, y que además puedan parasitar el subconsciente humano.

El lector habituado a esta colección, no tendrá demasiados cuestionamientos en comprender la naturaleza de un demonio: un ser de consciencia superior a la humana que ha elegido el servicio egocéntrico. ¿Un demonio es malo? En realidad, los términos 'bueno' y 'malo' son totalmente subjetivos; es evidente que con relación a la humanidad un demonio es tan 'hostil' como una vaca, chancho o cucaracha puede considerar a un ser humano. Parece curioso pero conocer el verdadero estrato que ocupamos en la cadena alimenticia puede causar cierta conmoción, al perder la infantil ilusión de creernos la raza soberana; del primer volumen de la colección The Universal Seduction:
Los Grises trabajan para los Reptilianos, y guardan en común ciertas características con los humanos a los que abducen. Han sido usados por los Reptilianos como intermediarios, haciendo su trabajo y exponiéndose frente a nosotros en su lugar. A los Grises consecuentemente se los refiere como la fuerza de choque.
Algunos Reptilianos devoran seres humanos al igual que nosotros comemos pollo. En los Estados Unidos hay rumores de grandes salas de almacén de alimentos subterráneas llenas de cuerpos humanos preservados. En algunos casos el rumor menciona que los cuerpos son de niños; pero no sólo devoran niños sino también adultos.
Los Reptilianos prefieren la carne tierna de los niños, porque al parecer no están envenenadas con sustancias como cafeína, nicotina, alcohol u otras cosas de los que los adultos están saturados. Es cierto entonces que los Reptilianos apenas si nos consideran como seres vivientes, pero eso sí, nos consideran ganado valioso.
Los exorcismos son generalmente vinculados con la religión católica, pero en realidad todos los sistemas de creencias poseen rituales o procesos equivalentes: en el espiritismo encontramos el proceso de desobsesión donde un obsesor sería una clase de demonio menor (es notable que en la lengua castellana usemos la expresión estoy obsesionado cuando no podemos dejar de fijar nuestros pensamientos o emociones); en culturas que en occidente caratularíamos como primitivas, el shaman u hombre santo es el encargado de interceder como facilitador entre el mundo de los espíritus y su paciente; la religión judía posee rituales contra los dibukim, entidades semejantes a los djinns árabes (también conocidos como genios).

Como aquella famosa frase: así en la Tierra como en el Cielo, así en lo Físico como en lo Etérico. En la medicina tradicional, organismos como virus, bacterias o parásitos pueden enfermar a un hombre... aunque también un animal feroz o incluso otro humano puede atacarlo y poner en peligro su vida. En el plano etérico parece ocurrir algo semejante: no sólo hay parásitos u obsesores —de menor nivel de consciencia al humano— sino también descarnados con un nivel de consciencia similar y otros con un nivel de consciencia superior: los llamados Grises o 'Grays' y los Reptoides (o Reptilianos, de ahí la asociación de un reptil con la serpiente edénica, o la imagen mítica del Dragón con los escamosos y traicioneros demonios medievales: los súcubos e íncubos que los ufólogos modernos no han tardado en asociar con la fenomenología de Visitantes de Dormitorio).

Volviendo a los relatos del profesor Tolkien: aquellos que están capacitados para realizar un exorcismo son los personajes de consciencia superior que, aunque encarnados en humildes vestimentas, logran ver los reinos sutiles y la superimposición de consciencias oscuras, como cuando Gandalf cura al Rey Théoden de Rohan, curiosamente obsesionado por Grima, Lenguaje de Serpiente; no obstante, aquí vemos la mano larga de Saruman, un mago convertido en brujo capaz de invocar entidades que vampirizaban al viejo rey, extrayéndole las ganas de vivir.

Neo en Matrix, despierta
en la crisálida
Los prestigiosos pensadores Gurdjieff, Ouspensky y Mouravieff coincidieron en comparar al ser humano con un robot: un ser mecánico: un hombre dormido, como Neo yaciendo en aquella siniestra crisálida; y esta postura es también compartida por el magisterio tibetano: Sogyal Rimpoche calificaba a la humanidad somnolienta como inconscientes cadáveres vivientes; parte de nuestro sueño se sustenta en el condicionamiento social bajo el sistema de creencias estándar que alienta a esta narcolepsia en dosis de estupefacientes —en su mayoría endógenos— para evitar contrastar el oscuro escenario por donde transita nuestra gregaria vida, planificada y controlada por un inorgánico pastor astuto; en las palabras de Carlos Castaneda:
[...] Vieron también que existen conglomerados de energía animada vibratoria que tienen cohesión propia, libre de las ataduras de un organismo. Los llamaron seres inorgánicos, y los describieron como cúmulos de energía cohesiva, invisible al ojo humano, una energía que es consciente de sí misma y que posee una unidad determinada por una fuerza aglutinante diferente a la fuerza aglutinante de un organismo.
Ocurre que los parásitos etéricos, ya sean de menor, igual o mayor nivel de consciencia requieren para subsistir de la energía vital de sus víctimas; estas entidades drenan incesantemente el destilado emocional humano, conocido como loosh; en palabras de Don Juan:
[...] ordeñan la capa brillante de conciencia, convirtiendo al hombre en un animal que está siendo criado para volverse un pedazo de carne: trillado, convencional, imbécil.
Sin embargo, Gandalf carece del poder suficiente ante el Hálito Negro, aquella infección del alma fruto del Rey Brujo de Angmar, que dejaba a las víctimas en un sueño profundo hasta que morían; hay quienes ven en los Jinetes Negros a los Reptilianos cuando se proyectan en la realidad física: altos seres nefastos y oscuros, envueltos en capas funestas, efigies reptantes del sufrimiento y del dolor, que inyectan su propio miedo mortal, codicioso de la luz vacilante, en una consciencia ignorante o debilitada a la que devorar.

Pero es Aragorn, quien victorioso de haber enfrentado en la piedra de Orthanc el poder demiúrgico de Sauron, puede ahora exorcisar a Meriadoc, a Faramir y a la Dama de Rohan y efectuar la liberación de sus almas que, como un shamán experimentado, agitando los perfumes de la hierba de los reyes o Athelas en el caldero (¿quizá una pista difusa hacia el Grial?).

Los Peregrinos de Tolkien

Hablemos un poco de Gandalf, el mago itinerante del Señor de los Anillos. Recordemos el nombre con que los elfos lo denominaban: Mithrandir, el Peregrino Gris. ¿Quién era Gandalf? Para la historia de la novela quedará como el mago que muere al enfrentar al Demonio en Moria, que significativamente retorna con un color definido, ya sin grises, y que desempeña el papel de catalizador en la destrucción de Sauron. ¿Acaso alguien se ha percatado de la raíz de este nombre? ¿Qué relación oculta habrá descubierto el profesor Tolkien entre este Aborrecido demiurgo, El Señor de los Anillos, y los saurios? ¿Por qué la extraña forma reptoide del Ojo? Sin embargo, el profesor Tolkien en un borrador de una carta al «Sr. Rang», sostiene:
Por tanto, resulta ocioso comparar semejanzas casuales entre nombres constituidos de «lenguas élficas» y palabras de lenguas «reales» exteriores, especialmente si se pretende que esto tenga alguna relación con las significaciones o ideas de mi historia. Para tomar un caso frecuente: no existe conexión lingüística ni, por tanto, conexión de significación entre Sauron, forma contenporánea de una más antigua, θaurond-, derivada del adjetivo θaurã (de una base de raíz THAW), «detestable», y la palabra griega σαύρα, «lagarto».
Pero Gandalf tiene un nombre diferente cuando accedemos a la historia previa de la Tercera Edad: su verdadero nombre en las Tierras Imperecederas era Olòrin (que proviene de olo-s visión o «construcción de la mente»): Señor de los Sueños Creativos. Podemos aventurar, por el relato que le transmite a Pippin durante la cabalgata hacia Gondor, que fue Olòrin quien sugirió la creación de los Silmarils al elfo Fëanor; después de todo Fëanor (Espíritu Ígneo) tiene bastante del vivo espíritu del Gandalf encarnado, y no olvidemos quién era el guardián de Narya, el Anillo de Fuego. Olòrin durante la Primera Edad no fue un Valar (una Potestad de la Creación), sino un Maiar: un espíritu angélico menor, pero de enorme conocimiento. Y es aquí donde puede ser de interés calzar las gafas de las densidades de consciencia... en definitiva, un Valar es claramente un ser de Sexta Densidad, y un Maiar es una entidad espiritual de Quinta Densidad.

Cuando Gandalf el Gris muere al enfrentar a una poderosa entidad de servicio egótico/destructivo, como es el Balrog de Moria, y renace como Gandalf el Blanco, es posible percibir una transmutación, o si se prefiere, una ascensión. Algo parecido es lo que ocurre al elfo Glorfindel -un personaje trágicamente eliminado de la película- que al morir en una situación similar durante la Primera Edad, vuelve reencarnado evidentemente ascendido en un Maiar, todavía en cuerpo de elfo, con capacidad de manifestarse en su esencia pura si la situación lo amerita, como ocurre cuando enfrenta a los Nueve Jinetes en el Vado de Bruinen.

Gandalf, el Bodhisattva Gris
La religión budista posee el término Bodhisattva para aquella entidad orientada significativamente en el Camino del Budha, que sin embargo y por amor a la humanidad vuelve a encarnar. Las Transcripciones Cassiopaea y las del Material Ra poseen un término curioso para aquella entidad que trascendió la Tercera Densidad (el nivel de consciencia humano) y que sin embargo decide volver a encarnar para brindar servicio al prójimo: un Wanderer. Para el ojo entrenado, la simetría de las características y los nombres son alarmantes: los magos Gandalf, Saruman y Radagast son Bodhisattvas en una misión, enviados como heraldos por los Valar; y como el profesor Tolkien nos cuenta:
Eran emisarios de los Señores del Oeste, los Valar, que todavía se reunían para el gobierno de la Tierra Media, y cuando la Sombra de Sauron empezó a agitarse otra vez, adoptaron medidas para oponerle resistencia. Con el consentimiento de Eru enviaron a miembros de su elevada orden, pero investidos en el cuerpo de Hombres, reales y no fingidos, sujetos a los temores y los dolores y las fatigas de la tierra, vulnerables al hambre, la sed y la muerte; aunque a causa de sus nobles espíritus no morían, y sólo envejecían por los cuidados y los trabajos de los largos años.
Y esto hicieron los Valar en el deseo de poner remedio a los errores de antaño, en especial el de haber intentado guardar y recluir a los Eldar por obra de una gloria y un poderío plenamente revelados; mientras que ahora sus emisarios tenían prohibido mostrarse con una forma majestuosa, o tratar de gobernar la voluntad de los Hombres y de los Elfos por despliegues manifiestos de poder, y se les ordenó que, asumiendo una forma débil y humilde, orientaran hacia el bien con consejo y persuasión a los Hombres y a los Elfos, e intentaran unir en amor y comprensión a todos aquellos a los que Sauron, si volvía, trataría de dominar y corromper.
Es fascinante observar como su labor es precisamente unir en amor y comprensión a las densidades de consciencia inferiores, es decir, en marcar el camino de servicio al prójimo; y como esta tarea debe realizarse con humildad y sin imposición, es decir, respetando el libre albedrío.