Resonancia vibracional (I)

Supongamos por un iluminado momento estar rodeados de mentiras, pero no limitemos el engaño a elementos más allá de nosotros mismos: comprendamos que formamos parte y que activamente soportamos y damos forma a la ilusión. Conjeturemos entonces que hemos introyectado o aprehendido, casi sin tener noción consciente, la idea soberana de que no es posible la existencia de un camino alternativo; en este sentido, Donald A. Mackenzie en Indian Myth and Legend nos comenta:
En el cuarto Veda, el Atharva-veda, el renacimiento de la fe en las fórmulas se acentúa. Este libro, que no recibió en un primer momento el reconocimiento como una obra inspirada, se trata principalmente de una colección de métricas de encantamientos muy antiguos; muchos se asemejan a los que han sido recogidos por folkloristas en las tierras altas de Escocia y en otras partes de Europa. Los himnos del Rigveda revelan las creencias y aspiraciones de los pensadores religiosos avanzados de su época. Atharva-veda contiene los gérmenes de la religión popular: las fórmulas mágicas cantadas para disipar o invocar a los espíritus que molestan o ayudan a la humanidad, pero enseña que el Universo es sostenido por el sacrificio y la exaltación espiritual de los brahmanes, y que el poder brahmánico podrá ser ejercido por el uso de amuletos apropiados; aunque los seres humanos pueden terminar manipulados por los espíritus invocados mediante fórmulas.
Pero estas curiosas ideas de que el plano físico deba ser sostenido por el sacrificio y que los seres humanos pueden terminar manipulados por los espíritus invocados fueron comentadas en más de una oportunidad: nuestro estratificado punto de vista del Cosmos, entiende que el plano físico es el tenebroso sótano de una casa con una planta baja a media luz y otro exaltado piso bien iluminado; "en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones" nos dice Juan 14:2 y sin ganas de ponernos eclesiásticos entendemos que las densidades de consciencia estarán en relación con esto. Atrevámonos a vislumbrar con cierta vehemencia la oscuridad de la catacumba en la que sombriamente habitamos: si logramos acostumbrar los ojos y ver con cierta objetividad las penumbras de la tercera densidad, quizá podamos distinguir la velada luz en los ascendentes peldaños, e intentar elevarnos paso a paso.

Según Robert Monroe, la vida orgánica fue un diseño intencional para cosechar la energía vital, denominada loosh, que surge del conflicto durante la subsistencia, aunque también aquella proveniente de la melancolía y soledad, así como la derivada de la devoción y adoración, siendo éstas formas destiladas del loosh más deseado y exquisito; según entendemos, estas serían las razones por las cuales en las Sesiones Cassiopaea se alienta al trabajo en grupo y a evitar toda clase de rituales.

De acuerdo a lo que se le comunica a Monroe, los granjeros cósmicos de energía equiparon a los animales con colmillos, garras, celeridad y destreza con el fin de prolongar el combate víctima-predador y así incrementar la producción de loosh; hemos visto que esta situación se reproduce en los sacrificios rituales a lo largo de la historia humana: en otras palabras, cuanto más prolongado el sufrimiento, mayor fuerza vital es procesada por el organismo, y más suculento el caldo aurífero cosechado por los arcontes; deberíamos ver con ojos más abiertos la escalada armamentista mundial, entonces ya como un juego estratégico planetario, donde el supuesto poderoso guerrero es un insignificante peón ceniciento sometido a unas garras nefastas; en el Diccionario Enciclopédico de los Upanisads editado por Swami Parmeshwaranand se refuerza este punto de vista:
Todos los que viven (en este mundo) son los sacrificados. No hay nadie vivo que no efectúe yajfia (sacrificio). El cuerpo es (creado) para el sacrificio, y surge del sacrificio y cambia según el sacrificio (yajfia).
La cosmovisión rosacruz entiende con suma claridad que el cuerpo es creado, surge y cambia según yajfia: es así que el condimento picaresco a la elan vital de Bergson es la energía recolectada durante el acto sexual: nacemos y surgimos de este acto y todo dicta que la utilidad humana, a vista de los granjeros cósmicos, es gestar más y más humanos para poblar la granja humana para luego efectuar una cosecha hiperdimensional; nuestra investigación nos ha conducido a que el amor cortés, en palabras del escritor Jorge Luis Borges: renunciar a la Costumbre, (1) es el posible camino de salida, en su cuento La Secta del Fénix nos alienta en este sentido:
El Secreto es sagrado pero no deja de ser un poco ridículo; su ejercicio es furtivo y aun clandestino y los adeptos no hablan de él. No hay palabras decentes para nombrarlo, pero se entiende que todas las palabras lo nombran o, mejor dicho, que inevitablemente lo aluden, y así, en el diálogo yo he dicho una cosa cualquiera y los adeptos han sonreído o se han puesto incómodos, porque sintieron que yo había tocado el Secreto. En las literaturas germánicas hay poemas escritos por sectarios, cuyo sujeto nominal es el mar o el crepúsculo de la noche; son, de algún modo, símbolos del Secreto, oigo repetir. Orbis terrarum est speculum Ludi reza un adagio apócrifo que Du Cange registró en su Glosario. Una suerte de horror sagrado impide a algunos fieles la ejecución del simplísimo rito; los otros los desprecian, pero ellos se desprecian aún más. Gozan de mucho crédito, en cambio, quienes deliberadamente renuncian a la Costumbre y logran un comercio directo con la Divinidad [...]
Los cátaros comprendieron muy bien esto cuando vemos que los perfecti se negaban a traer nuevos esclavos al Valle de Lágrimas; es más, la analogía cristiana de que la humanidad nace y muere por el pecado parece tener un fundamento cóptico en las escuelas mistéricas egipcias; no perdamos de vista que las altas enseñanzas masónicas y los principios rosacruces provienen de antiguas corrientes de pensamiento previas a esta versión de la humanidad. Lamentablemente muchas escuelas rosacruces y neognósticas interponen a esta válida enseñanza, rituales y ceremonias sazonadas con dosificaciones profusas de mantras e invocaciones para transmutar la energía sexual, siendo ocultas invitaciones a la predación por parte de entidades parasitarias de consciencia superior; Bronte Baxter nos puede aclarar más al respecto:
[...] Más tarde nos enteramos del significado de esas palabras sin sentido, estos mantras, que se trataban de nombres de deidades. Se nos enseñó una técnica de meditación avanzada con la palabra sánscrita "Namah" que en esencia significa "postrarse ante ti." La meditación a través de mantras es una forma de entrega, de adoración y prosternación a los que se autodenominan como dioses: "Postrarse ante ti."

[...] Me gustaría sugerir que la meditación con mantras convierte a los humanos en zombies quienes sirven a la agenda de los dioses, y que
ésta consiste en conseguir más seres humanos y por tanto más energía devocional humana. Esto explica el fenómeno común del proselitismo religioso: los fundamentalistas cristianos, las sectas de iniciados, incluyendo la meditación trascendental, y los seguidores de otras escuelas. Siervos de "Dios," que no son otra cosa que extensiones de los dioses tenebrosos con la necesidad de atraer más reclutas; las entidades nefastas que se mueven a través de estos siervos están llenas de celo, hambrientas y con la mente llena de una abrumadora necesidad de procurarse alimento energético.
La Muerte del Rey Arturo: no se
concentre la vista en el deceso,
sino al igual que los ojos del Rey,
en el Angel que porta el Grial
Si entendemos la caída edénica como la interposición del cuerpo orgánico con ADN modificado por estos dioses macabros, podemos efectuar un interesante ejercicio del pensamiento: el modelo edénico original quizá aun resida en potencia entre aquellas hebras entrelazadas de nucleótidos cuatripartitos pero que hoy todavía no se expresan; tal vez el conocimiento y la atenta guardia sobre nuestra elan vital puedan reactivar la expresión selectiva de estos genes; y esto quizá resuene con las ciencias informáticas, en la que existe una oscura rama de conocimiento sobre la programación que produce código automodificable.

Bien parece que el ADN es al cuerpo físico lo que la resonancia vibracional (de las siglas en inglés FRV: frequency resonance vibration, pulsación vibratoria interna en el Material Seth) es al cuerpo etérico; esta frecuencia de resonancia denota la naturaleza cualitativa en la respuesta a un espectro de posibles experiencias; la acepción más cercana en la psicología moderna podría asociarse a la personalidad (que ya incluiría el carácter y hábitos) del individuo: a menor FRV la respuesta tiende a la mecanicidad y reactividad, y por lo tanto se es más manipulable y subjetivo, generalmente anclándose en un modelo víctima-predador; mientras que al incrementar el FRV, se exhibe una robusta estabilidad emocional, manifestando una personalidad afable y objetiva. No obstante, la resonancia vibracional no es la única componente que define o modifica la probabilidad de ocurrencia de los eventos que experimentaremos, Thomas Minderle en su segundo volumen de Transcending the Matrix Control System nos explica:
La persona promedio puede tener un espectro débil y dispar cercano a la mitad de la escala de frecuencias, mientras que las entidades oscuras tienen un espectro de alta amplitud agrupado en las frecuencias más bajas, en oposición a los seres positivos, que estará agrupado en las frecuencias más altas. Ahora bien, cuando más pronunciada la amplitud, más fuerte afectará a la realidad de la experiencia local.
Las personas que tienen un fuerte pero sórdido FRV afectarán el carácter sincrónico negativo de su realidad local, a un grado tal que las experiencias altamente improbables serán atraidas, y por lo tanto, se manifestarán eventos extraños de carácter traumático e incluso perturbador. En cambio, cuanto más pronunciada sea la amplitud de un FRV elevado, la realidad ajustará los eventos como por arte de magia para que concuerden con las necesidades y deseos del individuo.
¿Pero qué pasa si la amplitud es débil? Si la frecuencia es alta pero de muy baja amplitud, luego tendrá poco efecto sobre la realidad local; de hecho, se puede desconectar del flujo sincrónico dado que la señal de emisión es débil.
Este último comentario esclarece por qué la falta de asertividad y confianza propia, junto a la carencia de atesoramiento de la elan vital, constituyen la brecha de seguridad más influyente, dado que sería semejante a tener el más excelso reproductor de audio pero con un disfuncional amplificador de escasa de potencia, y en consecuencia, desprovisto de sonido o, peor aun, lleno de ruido; en artículos previos sobre la estructura subyacente habíamos analizado esta perspectiva, entendiendo la adquisición de conocimiento como la capacidad de ampliar el espectro de frecuencias, asociado a la capacidad de percepción y con el objetivo de anclar procesos creativos en la propia realidad local.

En la siguiente entrega nos proponemos ahondar en las formas de elevar el FRV e incrementar su amplitud.

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La hipótesis criptoterrestre: los Eterianos

Bajo el notorio influjo del célebre Jorge Luis Borges, discurridor y exornador de elegantes misterios, quien intuyó en su breve cuento del Tema del traidor y del héroe que la historia conspira a copiarse a sí misma, hemos de exponer una realidad de la que tal vez falten, en sus palabras, «pormenores, rectificaciones, ajustes; y haya zonas que no fueran reveladas aún», y no obstante represente el próximo nivel al cual arribe nuestro planeta; nos motiva esta clase de introducción pues concuerda con los contrapesos de aquel relato, ya que tantos investigadores han concluido abruptamente sus investigaciones (junto a sus vidas) al exponerlo al público, del mismo modo que el personaje Kilpatrick:
De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick en día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible...
Portada del libro
The Cryptoterrestrials
Mac Tonnies en su libro póstumo The Cryptoterrestrials propuso la existencia de una raza humanoide originaria de la Tierra y que ha coexistido junto a la humanidad durante miles de años; esta perspectiva no es nueva, y otros autores como la ufóloga turca Farah Yurdozu han sugerido tangencialmente algo semejante al estudiar los genios o djinn árabes; estas entidades hacen uso de cierta tecnología que nos supera, aunado con capacidades psíquicas para permanecer ocultos: los eterianos disfrazan sus verdaderos orígenes, sosteniendo la mentira de que sólo son curiosos visitantes del espacio exterior. Ya sea que estos seres sean extraterrestres o nativos de la Tierra es una cuestión de perspectiva: si son extraterrestres pero han existido aquí por más tiempo que la raza humana, entonces es posible considerarlos una especie autóctona; y si estos seres se parecen más a las hadas mágicas que a visitantes del espacio, es porque su tecnología es lo suficientemente avanzada, tal vez en concordancia a nuestro subjetivo concepto de magia. Tonnies desencadena una intersante cuestión en el capítulo The Abduction Epidemic:
Un motivo central en los informes sobre abducciones, como también en los relatos folclóricos de secuestros por seres no humanos, es el objetivo de producir un vástago "híbrido," un niño humanoide con la posibilidad de actuar como puente entre la sociedad humana y la exógena. [...]
El "programa de hibridación" recopilado de estos casos implica algo alarmante: su avanzado conocimiento en genética. Si ellos fuesen un aspecto desconocido de nosotros mismos, su habilidad en la genética no tendría que adelantarse a la nuestra propia. Y lo que se vislumbra más enervante es que seamos genéticamente compatibles. [...]
Bajo la hipótesis criptoterrestre, el "programa de hibridación" bien podría consistir en desarrollar híbridos "réplicas," adaptados a tareas orientadas a la supervivencia, como ser infiltrarse en la sociedad humana. Y esto plantea una más interesante inquietud: si los típicos encuentros cercanos involucran criptoterrestres parecidos a los humanos, como los Grises, ¿quién puede decir que no habría una galería de villanos progresivamente más extraños al acecho detrás del telón?
Pero cuando hablamos de la Cuarta Densidad, indicamos que corresponde a lo que se denomina en las teorías ufológicas de los doctores Hynek y Vallée como plano psíquico o en la jerga esotérica/rosacruz mundo etéreo; para llevar algo de luz sobre esto, resumimos el pensamiento rosacruz, los conceptos del Material Ra y Cassiopaea y la terminología shamánica/tolteca:

Zona
Región
Plano
Densidad
Orientación
Capacidad perceptiva
1
Empírea
Espiritual
Quinta a Séptima
Creativa
Incognoscible
2
Etérea
Psíquico
Cuarta Densidad
Neutra
Desconocido
3
Elemental
Físico
Primera a Tercera
Entrópica
Cognoscible

Rozando un tanto el tono eclesiástico, ¿nos hemos preguntado alguna vez por qué un Dios benigno crea un mundo en el que la única manera de sobrevivir es a través de quitar la vida a otros organismos vivientes? Y no seamos cínicos de reducir el problema a no ingerir alimentos provenientes de animales. ¿De negarse a comer, cuánto tiempo permanecería con vida? Se puede amar a los animales y cuidar plantas de interior y flores en el jardín, pero cada vez que se ingiere alimentos, estamos destruyendo la vida de algo: una conciencia, que siente y desea vivir, tanto como lo deseamos nosotros. Alimentarse es un requisito para la vida orgánica: es el hilo que une la existencia en el plano físico; pero más que un hilo es una cadena, que nos esclaviza a la velada ley: debemos consumir para subsistir; cualquier insurrección se castiga con la muerte. ¡Bienvenidos a una visión objetiva de la biología!

De ser posible el reconocimiento de esta perspectiva, nos veremos en la necesidad espiritual de buscar; esta búsqueda es un tanto más especial que la semántica a la que nos limita el lenguaje: en los términos de Théun Mares o Carlos Castaneda estaríamos al acecho de una respuesta que nos amplíe tan nefasta —al menos en principio— visión de la realidad. El dogma masónico, nos brinda una pista inicial: es el Gran Arquitecto quien ha diseñado esta maquinaria infernal; por supuesto, este ilustre monarca no se ensucia las uñas en la materia inmunda en la que nos encontramos confinados, pero eso sí, requiere del eficiente núcleo operativo junto a su tecnoestructura —en las palabras de Henry Mintzberg— para que el ápice estratégico reluzca en la pulcritud celestial digna de trastornada devoción; aquí ya podemos vislumbrar, acaso sin las nieblas de la resonancia límbica, los niveles superiores del plano psíquico; Tonnies postula:
He especulado que las diversas formas de vida con que se topa un abducido se pueden entender en los términos de una "sociedad colmena" con drones construidos para realizar tareas especializadas. Dado el actual nivel de investigación transgénica, es tentador preguntarse si los criptoterrestres han estado usando técnicas similares por siglos. [...]
Uno de los preceptos de la hipótesis criptoterrestre es que han desarrollado una "tecnología de la conciencia" (tomando la frase de Whitley Strieber) que, a los efectos prácticos, nos supera enormemente. Uno de los logros de esta tecnología consistiría en la habilidad de habitar o albergar cuerpos a voluntad: muy semejante a la forma en que un científico hoy en día controla remotamente el brazo de un robot.
Los escritores de ciencia a ficción se han debatido sobre los métodos para colonizar un planeta como Marte. En definitiva, podría elegirse en terraformar el ambiente a uno parecido al nuestro... pero también podríamos decidir modificarnos a nosotros mismos para tolerar las inclemencias involucradas.
Una civilización como la criptoterrestre tal vez pudiera permanecer en órbita y comenzar a poblar la superficie con formas de vida semi-autónomas: como drones orgánicos. [Bajo el concepto de telepresencia] ir de un lugar a otro sería tan sencillo como loggearse en un drone humanoide que se encuentre en las cercanías de donde queremos llegar. [...]
Una clase de civilización criptoterrestre como la que describo parece remota pero el concepto general está en práctica en la actualidad: si nuestras sondas telerobóticas se hacen cada vez más sofisticadas y pilotadas cerebralmente, en algún punto se convertirán en indistinguibles de las criaturas vivientes, y será en ese momento que alcancemos la "Singularidad" tan propugnada por los tecno-progresivos como el robotista Hans Moravec y el inventor Ray Kurzweil.
Si bien este es tan solo un bando del plano psíquico: el de aquellos que han decidido orientarse en el servicio a sí mismo, y esta orientación concuerda con el conocido left-hand path que en Demonología se entiende como el Sendero de la Mano Izquierda, y que en la escuela tolteca se denomina el Camino del Poder... muy semejante a la ruta perseguida por el personaje Dean Corso en la película La Ultima Puerta (The Ninth Gate), cuando se tropieza con el siniestro camino de salida de la realidad grosera, para ingresar en el de las manipuladoras huestes etéricas.

No obstante, es evidente que existe y trabaja activamente en el negocio de la batalla espiritual el bando de servicio al prójimo: hemos hecho nuestra labor consciente al reunir las luminosas perspectivas sobre la realidad etérico-creativa a la que puede acceder nuestro planeta, y de los ilustrados autores que describen las regiones empíreas del Cosmos. Aunque ciertamente su influencia parece verse disminuida en la Tierra, quizá Meade Layne, en su informe The Ether Ship Mystery and its solution pueda guiarnos en la razón:
Existe alrededor de cada planeta y todo cuerpo en la vastedad del Cosmos, un mundo etéreo. Los planetas se encuentran gobernados por estos seres eterianos. Cada planeta, incluida La Tierra, está bajo la égida o control de su contraparte etérica. Todas esas extrañas naves celestiales provienen de las regiones etéricas de cada planeta en particular. [...] Cualquier objeto proveniente de una región exógena a cada planeta debe pasar por la región etérica de La Tierra y ser autorizados por las potestades eterianas para su control.
¿Empieza a cobrar sentido nuestra confinación física en la siberia cósmica? Una legión de orientación negativa profita la energía emocional de los seres orgánicos y cobra peaje existencial a las entidades espirituales de servicio al prójimo que decidan encarnar para ayudar a encender la llama de la libertad a los habitantes de un planeta en eventual graduación a una realidad superior.

Sobre sistemas de creencias y contextos de realidad

El actual estado de entendimiento de la humanidad podría compararse con aquella historia india de los doce ciegos, en la que cada uno percibe a través del tacto una parte de un elefante, e intenta describir al animal por medio de su particular pero limitado punto de vista; como es de esperar, al principio existen discrepancias sobre la verdadera naturaleza del elefante en función de las observaciones y creencias divergentes, pero que culminan al progresar el intercambio de información y contemplar el cuadro completo; en alguna de sus visiones, nuestro respetado H. P. Lovecraft profetizó que el vislumbre del paquidermo podría acarrearnos cierta disonancia cognitiva, en sus nerviosas palabras:
Las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.
Parte de nuestra labor consiste en detallar estas terribles panorámicas de la realidad, junto a sus actores principales, aquellos que profitan la esclavitud humana a perpetuidad a través de las veladas estratagemas del tráfico energético, pero no deberíamos desconsiderar el problema del sistema de creencias que establece el lúgubre escenario de fondo el cual evita contrastar las tenebrosas manos de los titiriteros invisibles.

El contexto de realidad es construido a partir de grandes hebras interrelacionadas de información, opiniones y suposiciones que en conjunto hilvanan el tejido contra el cual toda nueva información será evaluada y eventualmente internalizada. Estos sistemas de creencias que residen en los callados y ensombrecidos pero basamentales rincones del pensamiento, son los silenciosos encargados de exonerar sin tolerancia aquellos hechos o sucesos que no "caben" dentro del contexto de realidad que entendemos como cierto: si la posibilidad de existencia de seres sutiles, ultraterrestres o aliens no se encuentra en el sistema de creencias, cualquier información, relato o hecho relacionado sobre el tema será automáticamente descartado; no por nada, el filósofo rosacruz John Baines denomina a la humanidad dormida, como el simbionte informático. Neal Owen Kruse, en el capítulo introductorio del segundo volumen de The Universal Seduction comenta:
Cuando le cuento a la gente algo en lo que no puede o no quiere creer, y más tarde pasa por la experiencia que lo convencen de la realidad del hecho, en muchas ocasiones al relatármelo, lo hacen de tal forma como si necesitasen convencerme de lo ocurrido. Olvidan que se lo había contado en un principio. 

Esto me indica que a la gente, cuando le relatan un hecho que no cuadra con su contexto de realidad, le entra por un oído y le sale por el otro: ni siquiera lo registran, debido a que se encuentra fuera del rango de su percepción mental.

Quizá recuerden aquella historia de los Colonizadores cuando se sorprendieron que los Nativos no pudieran ver sus naves amarradas en la costa... no las podían ver dado que su
contexto de realidad no tenía lugar para almacenar la experiencia visual de una cuba de maderos con mástiles y velas flotando en el medio del océano.
Para aquellos que requieran de algún argumento con cierta rigurosidad matemática podrán considerar la multiplicación de matrices y vectores: ¿qué ocurriría si proponemos un vector (un hecho) con mayor dimensión que el rango matricial (el sistema de creencias)? Acaso si tal operación fuese posible, ¿no se perdería el diferencial de componentes adicionales que poseía el vector? Resumiendo: dado que se cree que el sistema de creencias está basado en una valoración objetiva de la realidad, existirá una fuerte reticencia a ampliarlo e incluir un hecho marginal.

Y esto nos lleva al primer axioma de los sistemas de creencias: nuestros prejuicios en general nos limitan o dan forma a nuestras percepciones. Equivocadamente creemos que es al revés, pero esto involucra desconsiderar el poder que tienen los prejuicios a la hora de manipular la experiencia sensorial. Efectivamente, ignoramos lo frágil que es la edificación de nuestro contexto de realidad. ¿Pero no es por medio de los hechos que fraguamos nuestro sistema de creencias? En parte así es, pero el condicionamiento social, familiar y religioso hace otro tanto; la fe es una componente que claramente impide el raciocinio crítico y analítico: un evidente escollo a la objetividad; pero el pastor astuto es sumamente sagaz y ha aunado nuestras emociones, en especial aquellas que se entrelazan durante la infancia, con la religión. ¿Acaso nos costaría tanto desprendernos de la programación religiosa si no sintiésemos la resonancia límbica de desentronizar a nuestros padres? Felipe Prezioso en su defensa sobre el pensamiento Egónico comenta sobre la fe:
El tener fe en algo o en alguien es un acto de comodidad; pues es simplemente tomar algo que se nos ofrece ya previamente elaborado para adoptarlo sin cuestionamientos. Es entregar la capacidad de ser constructores de nuestra verdad para convertirnos en simples consumidores de ideas digeridas por otros. Adoptar la condición de feligrés es renunciar a conocer el mismo objeto en el que depositamos nuestra fe.
Y aquí nos topamos con el segundo axioma: los sistemas de creencias son en general más poderosos que las pruebas y los hechos. Ciertamente el contexto de realidad, una vez establecido, tiene vida por sí mismo y reúne suficiente poder como para ignorar o tergiversar hechos: una maquinaría infernal que actúa a toda hora como juez y jurado: y lo que termina ocurriendo es que decidimos, basados en nuestro sistema de creencias, cuáles hechos serán considerados efectivamente como hechos. Kruse continúa:
Una vez construida la fundación del sistema de creencias que soporta y justifica las preciadas nociones de nuestro ego, comenzamos a amontonar ideas y juicios de valor, por ejemplo: efectuamos pronunciamientos sosteniendo que estamos en lo correcto, y que los demás están totalmente equivocados. Incluso podríamos escribir libros o realizar disertaciones sobre lo que entendemos como efectivamente cierto.

Si repetidamente declaramos en público y de forma categórica que la existencia de aliens es total y absolutamente un tema rídiculo, admitir más tarde que no estábamos en lo cierto puede traernos serios inconvenientes a nuestra credibilidad (sin mencionar a nuestros egos). [...]
Pero como suponemos que somos completamente objetivos, cuando alguien viene y nos comenta que la realidad es bastante diferente a lo que pensamos, no hay posibilidad alguna de considerarlo.
Los que detentan el poder entienden que una forma efectiva de control es a través de los sistemas de creencias. Comprenden que si logran el condicionamiento social necesario para bloquear el acceso a la objetividad, no deberán preocuparse si una o dos ovejas descarriadas intentan exponer frente al rebaño los hechos y documentos sobre la existencia de varios mataderos... efectivamente, los hechos no cambiarán su manera de pensar, y continuarán estabuladas en un sistema de creencias consensuado; y esto nos hace reflexionar en el tercer axioma: estamos inclinados a creer lo que consensuadamente se cree, sea cierto o no. En este sentido, podríamos recordar el Experimento de Solomon Asch, diseñado para probar cómo la presión ejercida por los demás, influye en el juicio e individualidad de un sujeto de prueba:
Para el experimento, ocho sujetos fueron sentados alrededor de una mesa, con los asientos organizados según un plan construido cuidadosamente para evitar cualquier sospecha.

Sólo uno de los participantes era en realidad el blanco del experimento, el resto eran cómplices de los experimentadores, instruidos para dar ciertas respuestas preseleccionadas. Dada esta meticulosa construcción del experimento y su estrategia, una cantidad variable de presión del grupo iba siendo ejercida sobre el único verdadero sujeto experimental.

El experimento era simple en esencia: cada participante, siguiendo un turno asignado, era invitado a responder una serie de preguntas simples por ejemplo: qué línea de una cierta figura era más larga, o cuál de todas las líneas presentadas concordaba con la línea de referencia, etc. En un principio, los participantes dieron una variedad de respuestas correctas para no despertar sospechas, pero adicionando progresivamente algunas respuestas incorrectas. Esto fue pensado para determinar cómo las respuestas del sujeto iban cambiando con la influencia de la presión del grupo.

Los resultados del experimento de
Asch fueron interesantes mostrando que la presión social puede tener una influencia medible sobre las respuestas dadas. No había duda, sin embargo, de que la presión de los compañeros puede causar la conformidad en un individuo inmerso en este tipo de situaciones.

Al analizar estos resultados, se debatió si esto podría ser consecuencia de que la gente no cree en la evidencia vista por sus propios ojos o si era sólo un caso de conformidad, el hecho de que la gente escondiera sus verdaderas opiniones.
La variedad Smith, producto de
procesos de hibridación, rodean
al fruto del Arbol del Conocimiento
La individualidad e interdependencia son veneno para el nefasto plan del nuevo rebaño mundial, pero es cierto que imbrica demoler un poderoso tope psicológico: pensar de manera crítica puede aislarnos del resto de las ciegas ovejas, dado que nuestro modelo de sociedad etiqueta implacablemente lo que está considerado como políticamente correcto. Entonces, ¿se estará dispuesto a la soledad, si eso es lo que se requiere para conocer la Verdad?